martes, agosto 09, 2005

Yo no era rebelde

No se trataba de ser rebelde por no querer abrigarme. No me quería abrigar, porque de verdad que tenía calor. No porque fuera rebelde.
Tampoco era rebelde porque ponía el codo en la mesa, por más que me lo hayan repetido 7 veces durante el almuerzo.
No pretendía ser rebelde por no querer hacerme el moño de nuevo, ni menos porque no me importaba romperme un codo cayéndome de la bicicleta.
...Y también fui considerada rebelde porque usé los "shorts con chasquilla", deshilachados y casi al borde del cachete del popín.
...Y fui rebelde, porque como nunca quise ser la mejor alumna del curso, no estudiaba para una prueba.
...Y por todo era rebelde.
...Si me castigaban, no pescaba. Si me querían pegar, que me pegaran, total aunque me doliera, no iba a cambiar mi parecer.
...Y si no me gustaba el regalo lo decía inmediatamente. Y, por supuesto, era rebelde, porque nunca me gustaba nada.
...Y si salí sin permiso, salí no más. No fue por rebeldía, fue porque tenía ganas de salir.
...Y si no me quise acostar temprano, fue porque no tenía sueño, no por hacerme la grande ni por ser rebelde.

Siempre terca, rebelde.

Al parecer sigo así de rebelde.
...Pero nunca me he disfrazado de punki, ni tampoco me hice dreadlocks en ese tiempo que me dio por la onda Rastafari.
...Cuando me creía Grunge y adoraba a Kurt Cobain, jamás probé la marihuana. Sí usé chalecos con hoyos y ropa destartalada, pero nunca dejé de lavarme el pelo.
...Me teñí por primera vez el pelo con agua oxigenada líquida. Pero no fue de rebelde, fue simplemente porque era mucho más barata en comparación con las tinturas. El sol hizo el resto.

En clases de filosofía mis compañeros me hacían hablar, para que pasara la hora más rápido. Mis eternas discusiones con el profesor que decía que el movimiento no existía, o que el yo y el super yo...etc. No era porque fuera rebelde que discutía, era porque tenía que dar mi opinión. Siempre me ha gustado opinar...

...Y si alguien en el mostrador del supermercado se me pone por delante para que lo atiendan primero no quepa duda que le haré saber mi molestia. No se trata de ser maleducada, pero no me gusta que me pasen a llevar...y eso no tiene nada que ver con ser rota o rebelde.

Quien no me conoce me podrá encontrar rebelde, pesada hasta desagradable. Pero yo me caigo rebien.

Quizás fui rebelde, pero aún tengo mis dudas al respecto. Quizás soy rebelde...no lo sé.