viernes, abril 07, 2006

Miedo

¿A qué podríamos tenerle miedo?

Trato de ser valiente, ser fuerte ante la adversidad… pero a algo debo temerle… y claro que sí…

El miedo es como combustible para nuestras vidas. Trabajamos y vivimos en base al terror. Suena estúpido ¿cierto?

Cuando pequeños nos mantuvieron engañados con la aparición del Viejo de Saco, del Lobo Feroz, del Ogro, entre otros personajes espeluznantes. Si no nos comíamos la comida, si no nos dormíamos temprano era posible que cualquiera de ellos apareciera… ¡y más encima nos iba a comer! ¡Qué macabro!

Finalmente ¿qué nos hacía cumplir? El miedo.

Teníamos que ser buenos alumnos, porque si no no había cumpleaños. Nos teníamos que portar bien, porque si no no pasaba el Viejo Pascuero. Y si no almorzábamos nos quedábamos sin tele, si salíamos sin permiso nos dejaban en la pieza castigados…

Motivados por el miedo…

Con los años los miedos se van transformando. Obviamente, ya no creo en el Viejo del Saco ni en ningún ser paranormal que vaya a llevar a la dimensión desconocida por no querer comer el almuerzo… Mis miedos son otros…

Es muy típico decir que se le tiene miedo a la soledad y al fracaso.
Pero estos dos miedos son tan subjetivos. Tenerle miedo a la soledad es porque no nos creemos capaces de entablar relaciones de ningún tipo. Los humanos somos seres sociales, difícilmente podríamos estar solos, a menos que así lo decidiéramos y nos fuéramos a alguna montaña a vivir solos...
La soledad interior probablemente podría destruir a una persona, pero tenerle miedo implica no saber cómo afrontarla…

Y el temor al fracaso va muy ligado a no creer en las propias aptitudes. Las cosas no llegan solas, los triunfos se trabajan, el éxito se logra con dedicación. Nada es gratis en esta vida. Fracasar una vez, implica pararse e intentarlo de nuevo… si estamos para equivocarnos y aprender. Nada sacamos con quejarnos de que el “sistema” nos carga si no luchamos de forma diferente… sé que suena cliché, y que a veces para algunos es mucho más difícil vencer al famoso “sistema”, pero de que se puede, se puede.

Dentro de mis temores y miedos, quizás el más grande es desaparecer de este mundo y dejar sola a mi hija mientras sea niña.

Me da miedo caminar por la calle sola en la noche.
Me da miedo los cuchillos, tenazas, jeringas, bisturís, gillettes y todas las “armas” del tipo corto-punzantes.
Me da miedo quedar desfigurada por un accidente.
Me da miedo perder alguna extremidad…
Me dio miedo subir una torre de vigilancia en una forestal.
Me da miedo morir ahogada.
Me da miedo ser lanzada a la hoguera.
Me da terror pensar que me puedo quedar sin casa por un incendio…

Y temores personales (del cuesco)… no poder superar mi inseguridad y perder las ganas de vivir…

¿A qué le temes tú?