lunes, agosto 15, 2005

Fútbol! Fútbol! Fútbol!

Mañana tengo que jugar a la pelota representando a mi carrera en unas olimpiadas. Perdí el training. Hace unos dos años dejé de entrenar.
Les cuento mi historia de futbolista.
En el colegio no hacía deporte. Era súper antisocial, así es que nada que fuera compartir con otras personas me gustaba.
Y entré a la U. Y dos años después no recuerdo bien por qué empezamos a jugar a la pelota con unas amigas...y nos vio el entrenador de fútbol de los Cadetes de la U de Conce, y se ofreció a entrenarnos gratis. Luego quisimos formalizar el cuento y hablamos con el director de la Casa del Deporte porque queríamos formar una Rama de Fútbol Femenino de la U de Conce. "Paguen una inscripción este semestre y les prometemos que a fin de año les damos camisetas". NUNCA EXISTIERON TALES CAMISETAS. Nos entrenó el mismo DT de la selección de estudiantes de la U, durante aproximadamente un año y medio. No le pagaban nunca el sueldo, al final al director de la CdelD lo echaron, parece por malversación de fondos. Después llegaron a los altos mandos de Deportes unas minas, y dijeron ¡Fuera! a la súper Rama de Fútbol que en realidad nunca fue reconocida como tal. Y en total estuve entrenando como 2 a 3 años.
Participamos con las chicas en un campeonato de Baby interfacultades, nos llamábamos las "Juguillas", ¡qué nombre más feo!. No me pregunten por qué se llamaba así. Y salimos campeonas. Pero en el partido definitorio del campeonato jugué como 2 minutos, qué triste :( Éramos muchas chicas y los partidos duraban 15 minutos por lado.
También jugábamos en un gimnasio en la U Católica, los sábado en la mañana. Genial. Me encantaba... Como en ese entonces estaba con el papá de mi hija que jugaba a la pelota, (antes de que ella existiera) iba los fines de semana a ver los partidos Interfacultades. Realmente me gustaba el fútbol. A tal punto que vi la Champion League toda la temporada que duró, cuando ganó el Real Madrid y luego debía enfrentarse a Sao Cayetano... jeje.

Y mañana tenemos que jugar en la cancha de hockey aunque lleuva. No sé si será bueno o malo para nosotras, el problema es que vamos a tener que enfrentarnos con algunas de las mismas chicas con las que yo entrenaba en mis tiempos mozos del fútbol.
Sólo espero que ganemos, porque si no mi desilusión va aser grande.