viernes, marzo 17, 2006

El oficio de empleada doméstica


La empleada doméstica, más conocida en Chile como “nana”, se ha convertido en un ser indispensable en el desarrollo de las actividades de un hogar, sobretodo cuando la dueña de casa trabaja, y tiene niños pequeños.

Generalmente, la nana viene de una familia de recursos escasos que ve, dentro de sus posibilidades, una fuente de ingresos el trabajar en casa de alguna familia acomodada (desde clase media hasta los niveles socio-económicos más elevados).

El pago que recibe mensualmente no depende de la cantidad de horas que trabaje. Generalmente, su ingreso no es más que el mínimo, aunque trabaje puertas adentro.

Si nos ponemos a pensar en todo lo que hay que hacer en una casa, es bastante. Y una sola persona con toda esa pega, llegaría al borde del colapso. Pues, las nanas están obligadas a realizar todas estas tareas domésticas, porque si no cumplen con las exigencias de la patrona es muy fácil que sean despedidas.

Veamos todo lo que implica el trabajo en el hogar:

- cocinar, sacudir el mantel, poner la mesa, servir los platos y sacarlos cuando la familia terminó de comer
- lavar platos, secarlos y guardarlos
- barrer, encerar, pasar el chancho
- hacer las camas, cada cierto periodo cambiar todas las sábanas de cada cama
- recoger la ropa del suelo, ponerla a lavar, colgarla, plancharla y más encima guardarla en los cajones respectivos de cada habitación
- ir a comprar el pan
- salir al parque con los cabros chicos
- sacar a pasear al perro, a veces bañarlo, recogerle las cacas
- limpiar vidrios, pasar lustra-muebles, ventanas, lámparas
- lavar cortinas, frazadas, sábanas
- sacudir alfombras, pasar aspiradora
- limpiar el refrigerador
- pasar el trapero en la cocina, en la entrada de la casa
- clorar el baño para evitar hongos y bacterias, más encima tener que olerle y limpiarle las cacas a los dueños de casa
- poner bolsas en todos los basureros de la casa
- si hay patio, barrer el patio, regar las plantas y el pasto
- sacar la basura
- etc…


No todas las personas que tienen en su casa servicio doméstico tratan bien a sus empleados. Algunas personas las ven como seres inferiores. Si algo desaparece son las primeras sospechosas. Los niños a veces abusan de ellas y las tratan como el hoyo. Los patrones las cuartean cuando son jovencitas…
Y salen de vacaciones con la nana…
No hay cosa que me moleste más que ver a las nanas en la playa acompañando a la “señora” con los niños y con delantal. Es cierto que es su uniforme de trabajo, pero ¿no habría alguna posibilidad que la nana tome sol igual que la patrona? Y por otro lado, ¿estas madres no pueden sacar a pasear solas a sus hijos que tienen que andar con la chaperona para todos lados?

Yo entiendo que el trabajo es tedioso, aburrido, apestoso y agotador. Estar encerrada todo el día en la casa no tiene ninguna gracia. Pero es muy cierto que a veces abusan de la benevolencia de los patrones. El hecho que lleven años trabajando en la misma casa no es motivo para que se crean perpetuas. Claro que hay a sentimientos de por medio, porque nos vio crecer, nos cuidaba cuando la mamá no estaba…

Pero hagamos la analogía con cualquier otra pega. Si no cumplimos con lo mínimo exigido, el jefe puede despedirnos porque no estoy realizando bien mis funciones o no renovarme el contrato. Si no podemos ir a trabajar podríamos perder el pago de ese día, es posible que no nos den permiso para retirarnos más temprano, nadie nos va a dar adelantos de sueldo todos los meses…etc… y las empleadas domésticas tienen a veces muchas más regalías que un trabajador común y corriente, porque sus labores podrían ser consideradas como “menos importantes”.

Yo tengo nana, y ha sido fundamental para que todos en la casa podamos desarrollar nuestras actividades libremente sin tener que pensar en que hay que llegar a cocinar o a hacer las camas cuando salimos temprano. Todos salimos a las 9 de la mañana, y yo no vuelvo hasta las 7 de la tarde…
La única queja que tengo es que cuando uno le dice que haga tal cosa es como si nos leyera el pensamiento y dice “sí, si en la tarde lo iba a hacer” o “sí, sí ya sé”… y no hace el aseo como a mí me gusta, así es que cuando me da la locura del aseo, doy vuelta la casa y la dejo impeque… jeje

En nuestro país, e imagino que en Latinoamérica es común tener nana, las mujeres no encuentran otro trabajo al que dedicarse y optan por éste aunque sea por poca plata. Muchas inmigrantes de los países vecinos han venido a Chile a buscar trabajo de empleada doméstica… y por ser extranjeras les pueden pagar menos, pero por necesidad aceptan…
En cambio, en Europa, el servicio doméstico se paga caro, es un lujo que pocos pueden darse, y es más, la gente trabaja por algunas horas y para hacer tareas específicas por ejemplo: sólo planchar, sólo hacer aseo, sólo limpiar vidrios, etc.

Tratemos bien a estas mujeres… no son robots, no son de hierro… y por sobretodo, nos alivian la vida…


Les recomiendo el libro: “La Rebelión de las Nanas” de Elizabeth Subercasseaux