sábado, marzo 11, 2006

Cambio de mando – Cambio de visión

Seis años en que no hubo elección Presidencial. Seis años en que mi visión sobre la política cambió rotundamente.
Un Ex - Presidente Lagos que se despedía de un Chile contento que lo apoya casi en su mayoría. Nada más emocionante que ver el apoyo de la gente. Se vio un Sr. Lagos emotivo, humano, cercano… persona.

Una Presidenta Bachelet radiante, contenta, emocionada.

No pude contener las lágrimas. Y aquí es donde quiero enfocar la atención…

Primera mujer Presidente de nuestro país. Mandatarios de todo el mundo la acompañaron en la recepción de la franja tricolor. Había en el ambiente una sensación diferente. Primera mujer Presidenta.



A 3 días del 8 de marzo, Día internacional de la Mujer, recibimos a nuestra nueva Presidenta. Todo un hito para nuestro país. No se trata de hablar de feminismo. Muchos hombres creen que porque tenemos una mujer primera mandataria nos queremos tomar el poder, y creo fehacientemente que no se trata de algo tan simple como eso.

En el mundo entero, millones de mujeres viven en condiciones de privación máxima y atentados contra sus derechos humanos fundamentales por la simple razón de ser mujeres. En conflictos bélicos los combatientes y simpatizantes han violado a mujeres como arma de guerra con impunidad casi total.
El maltrato hogareño de las mujeres por los hombres en diversos países del mundo (por ej. Pakistán, Sudáfrica, Perú, Rusia y Uzbekistán) alcanza un nivel increíble, mientras que sus gobiernos, alternativamente, se niegan a intervenir para proteger a las mujeres o a castigar los quienes las maltratan, y cuando lo hacen, es al azar y haciendo sentir culpables a las mismas víctimas.
Como consecuencia directa de las desigualdades encontradas en sus países, mujeres de Ucrania, Moldova, Nigeria, la República Dominicana, Burma y Tailandia, son compradas y vendidas, traficadas para trabajar en la prostitución forzada, mientras los gobiernos actúan insuficientemente para proteger sus derechos y castigar a los traficantes.
Muchas veces, la capacidad de las mujeres para entrar y permanecer en la fuerza laboral se ve obstruida por los empleadores que excluyen las mujeres del empleo con la excusa del estado reproductivo, apoyándose en leyes laborales discriminatorias que además se aplican discriminatoriamente.
En Marruecos, Jordania, Kuwait y Arabia Saudita, las mujeres enfrentan discriminación promovida por gobiernos que las hacen desiguales ante la ley. Estos códigos incluyen leyes de familia discriminatorias que niegan la autoridad legal a las mujeres y la ponen en manos de los varones de la familia, y leyes que restringen la participación de las mujeres en la vida pública.

En todo el mundo, abusos contra las mujeres son incesantes, sistemáticos y ampliamente tolerados, si no condonados explícitamente. A pesar del progreso tan real del movimiento internacional por los derechos humanos de la mujer en la identificación, a pesar del aumento de conciencia y rechazo respecto a las violaciones de los derechos humanos de las mujeres, la violencia y la discriminación contra las mujeres continúan siendo epidemias sociales a nivel global.

Vivimos en un mundo en el que las mujeres no tienen el control fundamental de lo que ocurre con sus cuerpos. Millones de mujeres y niñas son obligadas a casarse y practicar el sexo con hombres a los que no desean. Las mujeres no pueden depender del gobierno para que las proteja de la violencia física en el hogar, incluido el aumento del riesgo de contagio de VIH/SIDA, con consecuencias fatales en ocasiones. Las mujeres bajo la custodia del Estado se enfrentan al acoso sexual de sus carceleros. Las mujeres son castigadas por practicar el sexo fuera del matrimonio o con una persona que elijan (en lugar de la que elija su familia). Los esposos y otros familiares varones obstruyen o dictan el acceso de las mujeres a la atención a la salud reproductiva y las mujeres en comunidades desfavorecidas o marginadas son el objetivo de las políticas coercitivas de planificación familiar practicadas por doctores y funcionarios gubernamentales.



Entonces, no podríamos pensar que sólo se trata de que nos queremos tomar el poder. Se trata más bien de reivindicar el papel de la mujer en la sociedad (y en las diferentes culturas), como un ser con iguales oportunidades. No es seximo, no es que yo crea que nosotras somos mejores. Yo creo firmemente en la IGUALDAD, igualdad de derechos, igualdad de desarrollo, igualdad de sueldo, igualdad de oportunidades, y por más que los hombres me digan que ellos también, hay que empezar viendo a la mujer como un ser con similares capacidades, no sólo como un objeto reproductor y criador de hijos, no como un objeto sexual, no como una persona que debe quedarse en casa, no como un ser inferior intelectualmente. Digo NO a la discriminación.

Por estas y muchas razones más, me emocioné hasta las lágrimas viendo cómo Michelle Bachelet era “coronada” como nueva Presidente de Chile. Es el primer gran paso a una sociedad chilena con más oportunidades para las mujeres, con mayores beneficios, y con una nueva visión que espero pueda ser transmitida al resto de los países de Latinoamérica y del mundo.