jueves, julio 14, 2005

Solidaria

Cuando Don Francisco nos llama a todos a cooperar por la Teletón, todos corremos al Banco. Los reportajes de niños minusválidos (pero con mucha fuerza interior), nos destrozan el corazón y nos hacen correr al Banco a depositar una luca... ¡una luca! ... y nos sentimos tremendamente solidarios porque cooperamos con la causa. El compromiso ¿con quién es realmente? ¿Con Don Franci, con los niños o con el autoadhesivo que nos pegan al lado del corazón? Por favor...qué hipocresía más grande.

Me pregunto cuántos de nosotros hemos ayudado a un ciego a cruzar la calle. Quizás más de alguno incluso ha intentado robarle a uno de los cieguitos ambulantes que venden paños de cocina o maquillaje en el centro, con la sorpresa de que el loco es ciego pero no wevón. Yo reconozco que una vez choqué con uno. Es muy estúpido, fui muy estúpida, lo sé. Y aunque suene paradójico, no lo vi.

Nadie tiene espíritu solidario. Técnicamente (como dice una amiga) no tengo espíritu, porque me declaro atea y hereje, pero en el amplio sentido de la palabra, sí, tengo un espíritu solidario por lo menos. Se hizo un llamado para recolectar ayuda para los damnificados de nuestra región...tres personas (dentro de las que me incluyo) aportaron, ¡tres! En dos semanas...

Fui Scout durante muchos años de mi vida. Siempre he estado comprometida con servir a los demás. Soy trabajólica, me gusta organizar, mover masas... pero me angustia saber que no todo el mundo es así de comprometido con las cosas con las que se compromete, valga la redundancia. La falta de tiempo a uno lo hace dejar de lado ciertos aspectos de la vida cotidiana, por ejemplo, el gimnasio. Pero uno no debe dejar de lado las responsabilidades. Me siento con el deber de hablar un poco de mi tiempo de Scout, porque fue una etapa maravillosa. Me descubrí líder. Me descubrí importante. Me di cuenta de lo que era capaz de entregar por los demás, y aprendí a compartir...a compartir mis cosas, mis pensamientos y mis emociones. Durante el período de pila Duracell en Scout, estaba apasionada con el tema. Me encantaba servir a la comunidad. Visitamos Coalivi y fuimos a hacer trabajos comunitarios a alguna población que no recuerdo el nombre, en la que me pegué sarna por andar recogiendo basura...gajes del oficio. Estuve en campamentos escolares, donde lo pasé pésimo, pero viví 5 días con niñas de bajos recursos (de 11 años, y eran tremendas)...ahí me di cuenta que nuestras realidades son absolutamente diferentes.
Y uno grita porque el agua de la ducha no sale lo suficientemente caliente, porque a alguien se le ocurrió bajarle al calefon...dado que estas chicas toda la vida se han lavado con agua helada.

Y ahora soy Sita Presi. Qué lío. Me encanta el tema, porque necesito hacerlo. Para sentirme útil. Dejé los Scouts para dedicarme a mi hija y al CAA. Mi gran desilusión se enfoca principalmente en que la gente no valora lo que uno sacrifica porque satisfacer sus necesidades; lamentablemente me comprometí con esto en las buenas y en las malas...pero otros se aprovechan de esto...porque como soy la cara visible, finalmente soy yo la que responde por las cosas que no se hicieron...

Hablaba unos días atrás con Fulano y me contaba lo que nos depara el futuro como profesionales. Yo no seré alumna estrella. Pero tengo experiencias.
Les digo, abran su mente e investiguen la vida. Hay un montón de cosas interesantes por hacer ahí afuera de la sala de clases. Hay un montón de gente que nos necesita. Basta con sonreírle al borrachito para que se sienta feliz. Con respecto a esto, me ocurrió en valparaíso, carreteando hace algunos años en "Las Cachás Grandes" (bar pintoresco de Valpo - mi ciudad natal) se me acerco una señora mendiga - borrachita - y me saluda. Yo, dentro de lo que en ese momento me pareció correcto, le di un beso para saludarla. Y la mujer se ha puesto a llorar y me dijo: "¿Niña, por qué me das un beso?. Tú eres bonita y de clase, no tienes por qué acercarle la cara a una pobre mujer sucia y de la calle". Me dejó plop. No me esperaba algo así. Cuánta gente vive sola en la calle, y nadie, nadie los saluda.

Y de errores aprendí. Los auxiliares del TM, de tanto saludarlos se pasaron pa' la punta. Llegué a tenerles miedo y tuve que optar por no dirigirles nunca más la mirada. Lamnetable...pero la buena intención estuvo.

Para terminar. No seamos hipócritas. Si nos creemos solidarios y nos tienen considerados en Latinoamérica como el país más solidario, seámoslo en serio y no sólo una fecha específica y porque Don Franci está taimado en la tele. No les digo que vayan a hora a depositar a la 24.500-3 sino que a diario enfrentémosnos con los demás de igual a igual. Y si vamos a ayudar que sea de corazón.