lunes, junio 18, 2007

Y a mí qué me importa?? (por tercera vez)

Conversaciones típicas de pasillo o de ascensor:

Conversación tipo 1
A: Hola, ¿cómo estás?
B: Bien, ¿y tú?
A: Bien también.
B: Ah, qué bueno.
A: Ya poh, chao, que estés bien.
B: Chao, tú igual.

Conversación tipo 2
A: Hola ¿Cómo estás?
B: Más o menos.
A: ¡Pucha qué lata! ¿Qué te pasó?
B: Nada, una wea'.
A: ¿Nada grave?
B: No, ni tanto.
A: Ah, entonces filo, no pesquís.
B: Sí demás.
A: Ya poh, chao, que estés bien.
B: Tú también gracias.

Conversación tipo 3
A: Hola ¿Cómo estás?
B: Mal.
A: ¿Por qué? (si se puede saber)
B: Nada, por una wea'.
A: ¡Qué mala! ¿Muy penca?
B: Sí, más o menos.
A: Buh, que lata. Pero tira pa'rriba si poh.
B: No me queda otra, yo cacho.
A: Ya poh, me tengo que ir, chao. Ojalá pase luego todo.
B: Demás, gracias. Chao. Cuídate.
A: Tú también, gracias.

Este tipo de conversaciones es un ejemplo de lo imbéciles que podemos llegar a ser cuando no tenemos absolutamente nada de qué hablar con otra persona. Conversación tipo para empezar una relación meramente palabreresca que ninguno de los oradores y oyentes deseamos tener, pero por cortesía tenemos que preguntar como mínimo "¿Cómo estás?" para dar a entender al otro que a uno le importa (en el ojo) cómo está el otro, aunque nos caiga muy mal o jamás hayamos hablado algo más que esa conversación estúpida.

Es que no hay nada peor que empezar a hablar con alguien sin tener temas comunes para conversar. Lo bueno es que se puede conversar del clima (tiempo) porque es algo común a todos, lo mismo que hablar del temblor de la semana pasada o de la teleserie o del reality o de la fuckin farándula que tiene a la pilucha reina de belleza o a la no tan piola rucia del futbolista en la mira , temas que son generales, donde no hay nada que ocultar, salvo si el temblor te pilló descalzo y sentado en el baño o que no tuviste frío anoche porque no dormiste sol@.

O la conversación en la micro... cuando se sube alguien que conoces repoco, y se sienta al lado tuyo para que tú no creas que te ignoró, pero que al rato, la situación se vuelve absolutamente insoportable porque no sabes de qué cresta hablarle, y los dos empiezan a mirar por las ventanas contrarias, a hacer remolinos con los dedos. No falta la tosecita (típica por estas fechas, por cierto) para comentar el frío que hace (o el suspiro en caso de calor) y hasta ahí quedó la conversa. Por fin llegas al paradero y te bajas lo más rápido posible.
Tienes dos opciones:
1º mirar hacia la micro y hacerle señas como para rematar el (dis)gusto que te dio verl@ o
2º mirar la hora, el semáforo y no pescarlo nunca más.

O cuando sabes que a media cuadra viene caminando un conocido. Los dos se reconocen pero la distancia no alcanza a mostrar su lenguaje facial. Ninguno de los dos sabe si el otro ya lo vio. Y empieza la angustia, a medida que este individuo se acerca, porque no sacas nada con hacerle señas de lejos, porque igual se viene acercando. Entonces para hacerte un poco el despistado, algo así como "que no te he visto", miras para el lado, revisas tus bolsillos, te miras una uña, te suenas la nariz, miras para atrás pensando en que podría venir alguien detrás tuyo, y un montón de movimientos hasta que el susodicho está a 2 metros por fin le dices "Hola, cómo tai?" y ni siquiera esperas la respuesta. Uf! qué pesadilla.
Nota: Peor aún es cuando no sabes si el individuo te va a saludar, porque el final es incierto.

Para rematar, quiero hacer notar que me carga que me metan conversa en la cola del banco. Me enferma que una vieja que jamás he visto en mi vida me sonría para preguntarme la hora (porque no tengo, nunca tengo). Que al rato, creyéndose de mi absoltuta confianza se ponga a criticar al cajero que es muy lento, que el servicio del Banco es malo, que lleva más de 15 minutos haciendo fila...y qué me importa a mí si tiene que hacer el almuerzo!!!!

Ojo con las conversaciones tipo.

Yo no puedo dejar de sentirme estúpida cada vez que me ocurre un evento como éstos que les presenté, pero como todos hacemos lo mismo, quedamos parejitos y no se nota.

Cuando me preguntes cómo estoy, espero que a ti sí te importe...porque a mí en realidad me importa un comino cómo estén los demás, menos tú, por supuesto. :)