sábado, julio 01, 2006

Paseo turístico obligado


Los que manejamos tenemos la suerte de poder llegar en el vehículo al lugar exacto al que queremos llegar. A lo más, en caso de ir al centro tendremos que dejar el auto lejos de la tienda a la que queremos llegar, pero aún así, la distancia a caminar no será tan grande… (por lo menos en esta ciudad-pueblo de Chile B, las distancias en línea recta, no son tan grandes entre un punto y otro).

Pero aquéllos que no tienen la suerte de andar en vehículo propio o de allegado vehicular, deben aguantar los largos tramos de recorrido de la micro (autobús) o del taxi colectivo por pasajes, calles y barrios absolutamente desconocidos para los que solemos andar en línea recta.

La gran razón por la que ocupo el auto para ir a la U, es que en realidad me voy con mis padres porque trabajan por ahí… y aprovecho el “flete” para 1º no tener que andar en micro, gastar los cien pesos y 2º porque hay que llevar a la Fran al jardín. Además que es extremadamente más cómodo y ya me convertí en una POTO CON RUEDAS.

Algunas veces he tenido la oportunidad de conocer un poco más mi pueblo cuando he tomado líneas de colectivo o de micro no-frecuentes para mí y me he llevado grandes sorpresas de condominios que no sabía que existían, de barrios y calles que no estaban en mi mapa mental de Concepción.
Cuando uno viaja recorre cualquier calle, cualquier lugar y da lo mismo, al fin y al cabo todo es desconocido, pero cuando esto sucede en la propia ciudad es posible darse cuenta de lo “cerrado” que se puede llegar a ser. Porque uno suele transitar por donde le conviene y le sirve, y uno no anda dando vueltas en auto para conocer… la bencina está muy cara, no hay tiempo disponible para hacer tremenda hazaña, y creo que lo más importante es que a nadie le importa… ni siquiera a mí… porque lo que menos hacemos es pensar qué habrá detrás de tal o cual cerro, que hasta dónde llega la avenida, ni nada…

Los paseos turísticos obligados se dan precisamente cuando tenemos que ir a lugares no habituales… tenemos tan cerrado el círculo casa-trabajo-casa que es poco lo que conocemos fuera de él, a lo más cómo llegar al Mall (sí, hay uno solo), al Aeropuerto, al Terminal de buses o al Supermercado… el resto maní.

Un paseos típico es buscando una calle que no conocemos y una casa con número que simplemente no es correlativo con la casa anterior para ir a un cumpleaños.
O cuando nos dicen “toma la micro “SISTEMA SOLAR” y te bajas donde hay un negocio que se llama “Doña Juanita”” y uno está pendiente de mirar cada una de las casas y cada uno de los negocios tratando de no pasarse del famoso hito característico. O esos paseos en colectivo donde el chofer se mete por una infinidad de calles chicas y una piensa que el hombre se la quiere llevar a otro lado, porque el recorrido es sumamente extraño…

Por un lado me carga las miles de vueltas que hay que mamarse para poder llegar a destino, pero por otro, resulta interesante darse cuenta que la ciudad es bastante más grande de lo que uno imagina a primera vista. (Esa primera vista la tengo desde que llegué a Conce el 83 jeje).

Lo más probable que de los 200 mil habitantes de esta ciudad, sólo me haya cruzado con 10.000 en toda mi vida.
Porque si me preguntas si conozco Talcahuano, te puedo decir que casi nada, de Chiguayante conozco sólo hasta uno de los supermercados amarillos, y me concentro generalmente en mi casa, la U de Conce, y un círculo aproximado de 20 km de radio… bastante poco…

Es más, mis viajes en Viña son casi siempre los mismos pero creo que he recorrido más veces los cerros de Valparaíso que los casi-ninguno cerros de Conce. Y este verano, en Santiago, por primera vez en mi vida conocí Puente Alto y sólo en una estación de metro porque ni siquiera llegué a la Plaza… y lo más probable es que jamás vuelva a ir porque no tendría nada que hacer por esos lares…

Por lo tanto, tengo claro que muy pocos conocemos nuestra propia ciudad al revés y al derecho, manejamos a la perfección los tiempos de viaje entre dos puntos de origen-destino conocidos, pero cuando nos cambian el esquema, nos perdemos… Algunos tenemos la suerte de tener un sentido de orientación bueno… pobres de aquéllos que no lo poseen.

Ansiamos con viajar fuera del país (por suerte ya lo he hecho), pero sin duda, aspiro a poder conocer gran parte de las ciudades y zonas perdidas de esta “larga y angosta faja de tierra” antes de que el de allá abajo me quite la vida…
Los invito a tomar una micro y a recorrer la ciudad… Voy a hacerme el ánimo cuando salga de vacaciones…