domingo, agosto 20, 2006

Esta vez me toca pelar a mí

Después de unos días alejada de todo lo que pudiéramos llamar tecnología computacional, he vuelto con una experiencia más en mi vida de estudiante… de un Congreso de Estudiantes de Ingeniería Civil… y qué mejor que en la ciudad jardín.

Este evento sirvió, al igual que los dos congresos anteriores a los que he asistido y de los que más encima tuve que preocuparme de organizar a la delegación de mi universidad, para darme cuenta por fin que hay gente que nunca le ve el lado bueno a las cosas, que hay personas que nunca valoran el esfuerzo de los demás…

Y así también es posible darse cuenta que hay diferentes tipos de personas que piensan absolutamente diferente.

Éramos alrededor de 50 individuos… 50 distintas personalidades… y en un universo de 50 personas, es posible encontrar calidades humanas diversas, de las cuales quiero referirme en este post, porque tengo atravesada una desagradable sensación en mi mente… se llama: “intolerancia a los hipócritas y personajes de doble estándar”.

Debo aclarar que dentro de ese universo del que les hablaba hay personas que son de mi entera consideración, personas que considero amig@s muy buenos, en los cuales confío de forma incondicional… son aquéllos que me enseñaron que la amistad sí existe…

Pero existe otro tipo de personajes, en el cual puedo incluir no sólo a mis conocidos sino que en general en la vida cotidiana son aquéllos con los que uno se topa casi todos los días… ya sea en la fila del banco, en el supermercado, el chofer del bus, el que te vende el helado a 100 pesos, el ejecutivo de cuenta, el médico, el abogado, tu supuesto mejor amigo… da lo mismo el grado académico del personaje y lamentablemente a veces hasta da lo mismo el grado de confianza, el canalla o el hipócrita está escondido en cualquier parte y detrás de cualquier cuerpo…

Éste post es un descargo. No lo quiero hacer tan vulgar como la última pateadura de perra que me mandé hace un mes, principalmente porque quiero ser un poco más específica con el cuento.

Fui Presidenta del Centro de Alumnos de mi carrera durante dos años seguidos. Mi primera candidatura fue simplemente porque no había nadie más que quisiera tomar las riendas de una entidad que es sumamente necesaria para que los alumnos tengan posibilidad de expresar sus gustos y disgustos y para que haya alguien que vele por sus intereses.

Ser figura pública tiene ESE contra… la gente puede hablar de uno como quiere, y decir lo que quiera, y despotricar que todo está mal cuando en realidad no es tan así…
Hay muchas personas que JAMÁS agradecen el esfuerzo que las personas que organizan actividades para ellos, que se preocupan de que tengan instancias de recreación, que casi les sirve todo en bandeja para que lo pasen bien… pero NO, a los weones les gusta alegar, les gusta pelar, no son capaces de decir las cosas de frente… si algo no les parece lo dicen por detrás y le meten más chaya de la corresponde…

Me ha tocado vivir situaciones bastante desagradables, como es recibir mensajitos anónimos que dañan mi integridad de mujer, mensajes con mucha maldad y falta de respeto, y lo peor de todo es que mucha gente habla sin tener la información correcta… viven del clásico “me contaron que…”, “parece que… “, “es que yo supongo…” Para mí esos conceptos valen hongo.
Lo que más lata me da es que hay muy pocas personas que son capaces de enfrentarse a otra mirando a los ojos y decir que algo no le parece.
Y aquellas personas que no tienen miedo de discutir las encuentro valorables, aunque difieran absolutamente de mi opinión, pero prefiero que sean frontales antes de que se comporten como cobardes y anden hablando las cosas a las espaldas.

Pero más aún, lo más dañino para una persona es vivir siempre tratando de caerle bien a todo el mundo… el DOBLE ESTÁNDAR no lo soporto. A mí me dicen que soy tonta grave de repente… y me da lo mismo… otras veces me dicen “Tranquila…” cuando en realidad me siento súper tranquila y lo que estoy haciendo en ese momento es no estar de acuerdo con alguna opinión… y lo otro clásico es que crean que estoy enojada cuando les digo que NO a algo… o sea, decir que NO en ningún caso implica enojo.

Lo mejor que puedo hacer con este tipo de gente, a quienes tengo desde un tiempo en mi lista negra, es usarlos como papel higiénico… a mí no me importa lo que digan, lo que me importa es saber quiénes son… y no voy a descansar hasta saber quién o quiénes son, porque PARECE QUE NO SABEN CON LA CHICHITA QUE SE ESTÁN CURANDO... de todas fromas, no es mucho lo que puedo hacerles... no tengo pacto con el diablo y tampoco hago brujería...

Queridos lectores… es posible que mi intención en este post suene a venganza, pero no es tan así, se trata más bien de lograr encontrar algunas verdades que no logro descifrar... he sufrido mucho por la pérdida de confianza de algunas personas… es difícil para mí saber que tengo amigos y que luego cuando les conviene no lo son.

No me gusta la hipocresía, porque yo no soy hipócrita.

Me han retado varias veces por ser demasiado frontal y decir lo que no me parece quizás no con el mejor tono, pero si algo no me parece, no me quedo callada sólo por no quedar mal, y no me dedico a andar hablando mal del resto cuando no tengo más tema de conversación.

Estoy rodeada de gente que tiene el cerebro plano, y que no ve más allá de su metro cuadrado… si tengo este blog, es dentro de todas las cosas, por la necesidad imperiosa de poder hacer algo diferente, de transmitir mis emociones… y sé que en este espacio puedo lograr encontrar gente que piense como yo… (y si no piensa como, podrá objetarme mediante un comentario)…

Espero que no todas las personas con las que me toque alternar en esta vida sean tan terribles como algunas que conozco... sólo me basta desearles algún mal para que aprendan que la mejor forma de relacionarse con las personas es siendo sinceros y con la verdad.

Lata haber vuelto con un tema penca, pero es lo que siento hoy…