sábado, junio 24, 2006

Reciclando

Todos los fines de semestre saco las hojas rayadas de mis cuadernos, fotocopias que ya no voy a usar, hago el recuento de boletas blancas de mi billetera... Dentro del orden y desorden un encuentra muchos papeles que no sirven de nada... que cualquier ser humano común llamaría basura...

Con esta introducción los invito a conocer mis experiencias con el reciclaje.

Desde hace un par de años me dedico a reciclar papel blanco. Junto durante todos los semestres una cantidad aproximada de 50 kilógramos, los que posteriormente vendo en una compra-venta de papel. No es mucho lo que se gana, pero mi gran consuelo es que esa plata no la tenía, y en principio era basura, así que si gano plata por vender basura, me declaro muy buena negociante.
Hace tres años, por una movida que me conseguí tuve oportunidad de reunir un poco más de 1 Tonelada de papel blanco...imagínense: 1 kg=$70-80 Luego, saquen sus cálculos y vean cuánta plata gané :)

Mi papá es cachurero, y por ende mi casa está llena de cachureos con la gran excusa de que "alguna vez puede servir". Tuvimos durante años ollas, cubiertos, platos, sillas, sillones, y una infinidad de muebles almacenados en la "bodega" de mi casa (es casi tan grande como una mediagua). Y nada se puede botar.
Y obedeciendo a que
nada se bota, decidí entonces vender.


Mis primeros negocios se datan como en el año '93 porque ayudé a vender tarjetas de Navidad para la gira de hermana. Un par de años más tarde, había que juntar plata para la gira de mi generación y mis papás se inscribieron en el grupo de trabajo pro-gira con la finalidad de conocer otros padres (como el hoyo el resto de los papás en todo caso). Entonces tuve que trabajar organizando las
fiestas del colegio. Clásicas en ese entonces eran las fiestas del Francés y del Alemán...a todos nos gustaba ir a esas fiestas. Aunque reconozco que fui a dos o tres no más (era muy perna en esos tiempos)...Y la cosa es que vendí entradas...

Cuando entré a la U, no vendí nada...pero cuando era remechona se me ocurrió empezar con la Feria de las Pulgas (si no digo que se lo copié a mi hermana se va a enojar). Era una ambulante. Mi primera Feria la hice en periodo de ramadas al lado de las ramadas de Cs. Sociales, puse un parasol de auto en el suelo, algunos esmaltes de uñas y unos posters.

Mi primera venta
: un poster de Bob Marley a $300.
Como no me fue mal, me fasciné con el tema. Adquirí el apodo de Turca de parte de mis amigos, que me viene de perilla... Luego me instalaba en cualquier sitio con sol (soy muy friolenta) y
vendí relojes, vasos, pulseras, collares, poleras, pantalones, labiales, especieros para la cocina, gorros, chaquetas, chalecos, billeteras, etc. Lo que hay que recalcar es que todo lo que he vendido es de segunda mano de mi casa, todo fue usado por alguien en mi casa...eso se llama reciclar.
Gané muchas lucas con mis Ferias. Este último año, me dediqué a vender por teléfono, aunque las ventas por ahora están detenidas. Un buen Aviso Clasificado hace maravillas. La locura de los archivadores...vendí muchos y muy bajo precio. Vendí
una lavadora, una cama, cubrecamas, plancha para el pelo. Todavía estoy tratando de vender una cámara de fotos.

Y me empecé a deshacer de la ropa "vieja". Está vieja por los años que han pasado, pero está en perfectas condiciones. Y también la vendí. Eso sí, me saltó el espíritu solidario y regalé algunas cosas que jamás pude vender...y que de todas maneras alguien podría reciclar.

No boten, no regalen, vendan!!!! jejeje Hay cosas a las que uno puede sacarle mejor valor del que realmente se cree que tiene. Piensen que yo vendo papel. Con esto ayudo a que se corten menos árboles y a la vez gano unos pesitos sin hacer un esfuerzo sobrehumano y, además, no quita casi nada de tiempo. La gracia de vender cosas usadas es darle un precio módico con el cual uno no sienta que el bolsillo no se llena y la comprador se sienta plenamente conforme con el producto y con el precio.

Claramente uno puede optar por el espíritu solidario y regalar la ropa en desuso... pero a mí gusta sacar platita de las cosas que creo que aún tienen algún valor monetario... es darle un valor agregado a las cosas...

No es tan difícil cuidar lo que tenemos. Reciclar es una buena forma de ayudar al ambiente, y además no todo es basura. Créanme.