jueves, junio 01, 2006

De paseo por el supermercado

Desde hace muchos años que todos los fines de mes, mis papás van al supermercado (a ése donde supuestamente todo está más barato), y algunas de esas veces, hacemos el paseo familiar de día viernes para hacer las compras gruesas del mes. En esas fechas es cuando uno se encuentra con la mitad de la comuna metida en los supermercados... sobretodo en el que tiene los precios bajos, siempre… tienta con su famoso comercial…


Lo primero que hay que hacer es fijarse que las ruedas del carro estén alineadas, porque darse cuenta que ya es prácticamente imposible avanzar cómodamente con el carrito después de haber recorrido 10 pasillos y haberlo llenado por sobre la mitad, no es ninguna gracia… Si se elige el carro correcto, se empieza feliz de la vida el paseo…


A fin de mes cuando todo el mundo está pagado, hay que hacerse un espacio en algún pasillo del supermercado para poder pasar con el famoso carrito… y se forman tacos porque no falta la vieja que deja puesto el carro al medio del pasillo. Como hay otros que no son capaces de pedir permiso se quedan parados esperando a ver si la mujer atina a moverlo… sino es así, empiezan de a poquito a empujarlo hasta darle a la dueña del carro en el traste y finalmente se da cuenta de la mansa cagadita que estaba dejando.



Es tremendo andar con cabros chicos
… porque se arrancan, piden todos los juguetes que encuentran, que el chocolate, que las galletas “quiero eso”… “cómprame eso”… se adelantan los regalos de cumpleaños, Navidad, día del niño, etc… al final uno vive prometiendo que para la próxima ida al super le voy a comprar la wevaita que está pidiendo… MENTIRA!


Pucha qué duele cuando a uno le pasan a pegar con el fierro que sujeta las ruedas delanteras en los tobillos… no sé si eso sea lo más doloroso como accidente de supermercado, o pegarse en la ingle con la esquina de la caja. Me han pasado ambas y compiten por la más dolorosa…

Se han fijado que ahora los supermercados grandes tienen aparte las cremas, desodorantes y colonias… eso es porque la gente iba a perfumarse al supermercado… las mujeres frescas aprovechaban de perfumarse antes de salir a bailar, de probar la crema de manos, de echarse la Coral o la Jean Naté gratis… Hay otros que se roban los productos que vienen pegados con cinta adhesiva a otro producto (el típico “lleve dos y pague uno”, o “por la compra de una escoba le regalamos un desodorante)…

Cuando hay que pesar el pan y la fila está muy larga no falta el que pellizca un pancito y se lo come mientras espera… Es tan tentadora la uva… sí, siempre robo uva… ¡lo reconozco abiertamente! Pero nada más. También reconozco que casi todas las veces como adentro del supermercado, pero jamás me he ido sin pagar lo que consumo. Es un poco vergonzoso llegar a la caja con la bolsa de Snack Mix vacía y pagarla, pero por lo menos soy honesta… soy una cerda que no se aguanta a salir del supermercado para comer Snack Mix…

Mi mamá encuentra tan rasca comer adentro del supermercado en esas mesitas como de comida rápida y más encima con el carro lleno al lado si haber pagado nada… jaja, pero como con mi papá somos más folklóricos nos da lo mismo… es que me importa bien poco lo que piensen los demás… además, a quién le puede preocupar que estemos comiendo adentro del supermercado una porción de papas o un HELADO MEGA SUPER EXTRA GRANDE (han cachao esos helados?)

Siempre busco esas mesitas donde hay una promotora que regala galletitas, pollito asado o jugo… a propósito de jugo, no he vuelto a ver esas máquinas de jugo… qué será de ellas? Pero me da una vergüenza enorme acercarme a pedir… soy tan perna para esas cosas…

Hay una voz en OFF que ofrece muchos productos… “corra, corra!, antes que se agote”… jamás he corrido en realidad, pero es cómico pensar que podría hacerlo…

Hay personas a quienes les carga ir al supermercado… a mí me gusta, sobretodo si venden ropa y electrodomésticos. Me dedico a cotizar, a comparar, me gusta mirar… me encantan los pasillos de chocolates y galletas… estas últimas son las que me tientan y me dicen “llévame”, por eso… me las llevo jejej. Me gustan los pasillos con ropa para niñ@, me gusta mirar los precios de los shampoos y de las cremas (pero no me echo crema por siaca)… me gustan esa repisas donde hay productos fifí e importados… mmmm qué rico. Me gusta ir al supermercado, sí sé, soy una maldita consumista… (y lo peor es que la plata no es mía).

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Lean la entrevista que me hizo Don Chere. Click AQUI.