jueves, abril 27, 2006

La edad del pavo

A propósito de nada me acordé de la edad del pavo… mis 12-13-14 años…

Es un periodo extraño y difícil de asumir en una mente que aún se mantiene en la niñez. El cuerpo sufre una serie de cambios físicos y de manera muy rápida. Todo parte por los vellos… y continúa con una increíble metamorfosis del cuerpo…

A los hombres les empieza a cambiar la voz y son clásicos los gallitos que son motivo de burla por parte de sus compañeros (a pesar que casi todos pasan por eso) y se pegan ese tremendo estirón que casi siempre ocurre en verano y vuelven al año siguiente de clases irreconocibles.

Las niñitas sufrimos más, creo yo… la primera menstruación o menarquía… pucha que es penca cruzar el umbral. Es muy difícil entender y asumir ese cambio brusco en el organismo. En cierto modo, ya no somos libres. La regla nos amarraba a la vida adulta, ya no todos los días eran iguales, había días sin piscina, otros sin bicicleta incluso, otros sin correr… (eso depende de detalles que no voy a definir aquí). El crecimiento de los pechos (senos, tetas, pechugas como quieran llamarle) es también difícil de asumir… peor es cuando tuve que ir a buscar mi primer sostén… talla 0, copa 0 jajaja. (por lo menos el tiempo me dotó con una copa B ja).

Aparte de los cambios físicos viene de la mano el cambio drástico en el ánimo y en la actitud

Voy a ponerme de ejemplo… pueden reírse de mí o sentirse identificad@s.

Las salidas familiares se volvieron insoportables. Todo era aburrido y molesto. Lo único que quería era estar sola, escuchando música cebolla en alguna radio (Aurora, la de la música bonita), encerrada en mi pieza. El teléfono era el gran amigo… insoltable… horas y horas conversando de ÉL con la amiga para contarle que “me miró” o “me dijo: Hola”. Amores imposibles... pero llenos de tanta pasión... cartas, poemas, sueños...

Ya no me quería acostar temprano porque eso era de pendejos… así que me obligaba a quedarme despierta hasta las 12… al otro día estaba muerta de sueño, pero no importaba porque así podía decir que me había acostado tarde.
Me volví rebelde, sin causa aparente… eso es lo que han dicho toda la vida así es que no me sorprende que así haya sido. Me dio con la tontera de “no te metas en mi vida”, “ya no soy una niña”, “yo sé lo que hago”.
Cuando cursaba los años de enseñanza básica era muy buena alumna… pero en séptimo nunca más quise ser de las alumnas destacadas… no entiendo por qué… quizás una forma de rebelarme contra mis padres que me exigían harto… porque siempre decían que yo era capaz de más… y era cierto… y lo sigue siendo (tengo que cachiporrearme un poco también).


Por otro lado, el encuentro personal con la sexualidad es algo heavy… porque las cosquillas en la guata ya no son sólo eso sino que las sensaciones se trasladan a otras partes del cuerpo… por lo que me han contado, los chicos parece que ese encuentro lo disfrutan a concho ajajja….

Empieza un poco la definición de la personalidad futura… es una edad clave donde los chicos y chicas se enfrentan al mundo y a sus pares con un nuevo cuerpo, una nueva actitud, un nuevo rostro y una nueva voz…
Es triste pensar que hay tipos a esa edad que se dedican a perjudicar psicológicamente a los compañeros que no son conflictivos. Muchas veces pasa que los “populares” abusan de los más piolitas, y les ponen sobrenombres… peor es que no lo hacen a conciencia, lo hacen por pasar un buen rato sin considerar que todos esos ataques en broma pueden generar una serie de trancas a futuro en estos jóvenes… y lo digo porque nunca fui de las chicas top. Lo bueno de mi forma de ser es que jamás permití que me molestaran… insisto que cuando descubrí a Daria, fue la mejor analogía que pude encontrar… pero sí vi cómo destruyeron la autoestima de amigas mías que finalmente terminaron con tratamiento psicológico…

Dejando de lado la tempestad del comienzo de la adolescencia, es una etapa que recuerdo de forma extraña pero con ternura… fueron tantos los cambios y tan bruscos… fueron tantos los llantos y tantas las risas, tantas las vergüenzas por tonteras… tantas aventuras, tantas las peleas, tantas las canciones que me aprendí… en fin… tantas cosas inolvidables…