martes, enero 27, 2015

Entrenando

"Tengo sueño y más encima se me ocurrió la genialidad de tomar clases con una personal trainer"... eso fue lo que dije hace 3 horas en la pega. Lo dije de modo sarcástico y ahora me retracto. Me hizo genial.

"¿Y para qué vas al gimnasio si tú eres delgada?" Esa pregunta me enferma. Somos pocos los que vemos el deporte y el gimnasio como una manera de mantenernos en forma y con mejor salud. Es obvio que muchos buscamos vernos bien, bajar la guata y lucir más delgados después de un esfuerzo importante... es la meta, pero no el objetivo final. Por lo menos así lo veo yo.

Conversaba con la personal trainer sobre lo mismo. Menos de la mitad de la gente, quizás menos del cuarto de las personas ve el deporte como una forma de vida. No voy a mentir que ha habido meses en que no he puesto un pie el en el gimnasio, pero siempre tengo ese bichito dando vuelta que me obliga a volver de vez en cuando. Por estos días, serán todos los días, antes del viaje. 

Hay algunos personajes que parecen de circo. Tanto mujeres como hombres, aunque los hombres se lucen más, porque son más mostrados... algunos son incluso ruidosos. Demasiado inflados, de brazos abiertos, parecen moles. No me gustan los hombres así. Se van al chancho. Mujeres muy remaquilladas que no entiendo cómo mantienen el maquillaje con la transpiración, otras chiquillas con ropa no muy sentadora. Hay de todo. Lo bueno es que a todos nos une un sentimiento común que es vernos mejor de acuerdo a la propia expectativa. Por ahí va el tema.

Entrenar para estar en forma y mejorar la calidad de vida. Yo voy al gimnasio porque me gusta, me relaja, me distrae. Dicen que se liberan endorfinas para la felicidad. No lo he usado como medio social, pero quién sabe si yendo más seguido me hago de nuevas amistades.