jueves, octubre 05, 2006

Las palabras mágicas (re-editado)


A las dos palabras (o frases) mágicas que nos han dado vueltas desde nuestra infancia, “Por favor”, “Gracias” se agregan estas últimas “Permiso” y “Disculpa”. Si se fijan al combinar las cuatro queda una frase preciosa, llena de cortesía y buena educación.


El Por favor es entendido como una frase casi obligada para conseguir algo. El no escucharlo al final de una frase que contiene una petición nos produce una intensa sensación de malestar (después pelamos al “roto” de patudo, de “qué se cree”, etc). Con el por favor, sentimos que la solicitud aunque sea una burrada o un préstamo de plata enorme, no es tan descabellado y tendemos a decir que sí… o por lo menos a pensar en que podría ser una opción responder que sí…
El problema es que tenemos tan interiorizado esto de que con el por favor podemos obtener casi todo, que no somos capaces de aceptar un NO como respuesta. Las frases (u oraciones para los más letrados) que se ocupan en cierto tipo de conversaciones están como sacadas de manual… cuando uno pide algo de manera educada y diciendo por favor, generalmente espera de antemano que la respuesta sea SI. Pero no siempre es así… y el que responde que NO entonces es mala onda o pesado…

El famoso Gracias… imposible no decir gracias en ninguna situación. Para todo hay que decir gracias, dar las gracias… siempre hay que estar agradeciendo y agradecido… Muchas conversaciones terminan en gracias… esas conversaciones en los pasillos, en el ascensor, a través de la ventana del auto… donde sea… siempre se dice gracias, sobretodo cuando a uno le preguntan “¿cómo estai?
“Gracias por escuchar”, “gracias por su preferencia”, “su propina es mi sueldo, gracias”, “gracias por no fumar”, “gracias por venir”, “por su atención, muchas gracias”, “gracias a la vida”, “gracias a Dios”…. Saquémosle el gracias a estas frases y se darán cuenta que suena de manera tosca e imperativa.
“Sorry por darte la lata”, “____”, “dame plata, no trabajo gratis”, “No fume”, “menos mal que te vas”, “a ti te estaba hablando”, “____”, “___”… jeje

No basta con decir Permiso y empujar a otra persona para poder abrirse paso entre una multitud o para bajar de la micro… ese mal entendido “permiso”. Si me pides permiso supongo que lo haces porque eres una persona educada, con buenos modales y que realmente sientes que debes pedirme permiso para pasar… pero NO, estoy absolutamente equivocada en mi supuesto.
No sé cómo será en otros países, pero por lo menos tengo dos ejemplos de la realidad Chilena y son los siguientes.

En la micro:
Alcanzas a escuchar casi en tono de suspiro “permiso… “ y ya tienes a una gorda encima de tu piernas para poder pasar al asiento de la ventana… “permiso” y la misma gorda que se quiere bajar te empuja y pega con la cartera en la cara… pero dijo la palabra mágica, así es que no quedó como rota.

Entre la multitud:

Pasando de lado, “permiso, permiso”, no mirando a nadie, no importando a quien le pises el pie (disculpa), simplemente abriéndote paso casi a lo egipcio… es que cada uno es un ser individual y da lo mismo que los demás se molesten con el paso del perla… o sea, aquí vengo yo y necesito pasar, “permiso”.
¿Y si no quiero darle permiso y no me muevo? He pensado eso muchas veces… hasta coscacho recibiría lo más probable…
Otra veces me ha ocurrido que pido permiso para poder bajarme de la micro y nadie se corre, así es que he tenido que optar por pegar codazos y rodillazos para abrirme paso… no todo el mundo entiende palabras… y como a veces soy media neanderthal para mis cosas, me pongo cavernícola y paso no más… Porque el concepto de pedir permiso es todo eso… PEDIR PERMISO, esperar que la otra persona apruebe y luego pasar… pero no, nosotros somos diferentes, pedimos permiso y pasamos no más…

Y la clásica pregunta: “¿Disculpe, le puedo hacer una consulta?” ¡¡¡Me carga!!! No hay pregunta más estúpida que ésa… o sea, ya preguntaste, ya molestaste, así es que pregunta no más… imposible responder que no ante eso… “¿Disculpe que la moleste señorita, me podría hacer un favor? ¡Cómo le voy a decir que no! Si le falta lamerme los pies no más…
Como soy media hueca, yo digo SORRY… aunque a la gente que no conozco le pido disculpas… ¿ven?... Pedir disculpas… ¿y si la otra persona no está ni ahí con disculparme? También damos por hecho que a la otra persona no le molesta nada después de escuchar las disculpas, aunque le hayas pasado a pegar un codazo en el ojo…

Como conclusión, estas cuatro frases nos ayudan a tener una mejor convivencia, sólo psicológica, nos sentimos menos agredidos si alguien nos empuja diciendo permiso aunque no pida disculpas… Cada vez que alguien nos da las gracias nos sentimos recompensados como si hubiéramos hecho la buena acción del día, y lo mejor para arreglar un condoro es decir disculpas…

Entonces, sea educado y cínico y pida todo por favor, pida disculpas, dé las gracias, no se enoje si alguien le pega, aprenda a decir que NO para romper con esas malas conversaciones preparadas… y haga todo lo que se le venga a la cabeza en estos instantes…