domingo, octubre 09, 2005

Un día en el parque

Fui al parque con la Fran y mis papás. Ella, radiante en su moto blanca con rosado y lila de Barbie, muy top, con un vestido que según ella es de princesa, sus zapatos de charol y dos tomates uno a cada lado de la cabeza... Y yo, con la misma ropa con la que voy a la U, sin creerme reina ni nada, no tengo moto, menos auto, con mis zapatillas medias manchadas...
Mi papá se tentó con los churros pero mi mamá le recordó la presión, por lo que se compró una bolsa de palomitas, a lo que no me pude aguantar y también me compré una.

Le quería mostrar a la Fran las piruetas que hacía la mamá en los fierros...ehhh en ese fierro no!!!
Cuando iba a Santiago a ver a mi tía, en el patio del edificio había un marco de columpio en el que yo jugaba horas. El columpio nunca estuvo pero me conformaba con "colgarme", era como entrenar gimnasia artística, como colgarse en las argollas. Y ya po, lo que hice fue ir a jugar a unos "fierros", de esos por los cuales te tiras a lo bombero...están dispuestos de a 4, con 2 me bastaba para hacer mis piruetas. Lo más maravilloso es que aún conservo la agilidad para darme vuelta hacia adelante y atrás perfectamente. No se me cae el poto.

La Fran se subió a la cama saltarina con dos ñiños más, y tengo que recalcar que era la más chica y la más valiente!!! porque no le daba miedo saltar sola. En realidad saltaba demasiado, y era muy osada...me empecé a estresar porque caía muy fuerte y la gente que estaba esperando con sus cabros chicos miraba hacia adentro y se reía del espectáculo, y me puse tonta grave y quería sacarla, porque no me gustaba que se estuvieran riendo como si fuera un monito haciendo show...y además veía que se pegaba fuerte... pero como quedaba poco tiempo la dejé que saltara un poco más.

Cuando empezó a saltar, me acordaba de mí. Siempre quise subirme a una cama saltarina y la vez que tuve la oportunidad, sólo pude saltar unidimensionalmente porque era enana, era como saltar sobre una colchoneta de campamento (así de angosta y corta), y quedé con las ganas de saltar en esta en la que ahora saltaba la Fran :P , porque mi sueño es darme vueltas en el aire, como trapecista...
Sí he tenido oportunidad de colgarme de los elásticos, esos en los que te ponen un arnés y tienes que saltar como un demonio para que puedas llegar más alto. La técnica está en tirar los elásticos con los brazos, para darse más altura... no me van a creer pero es cierto, yo soy capaz de darme 3 vueltas seguidas antes de llegar a la colchoneta... créanme, es verdad, lo juro. (Lore trapecista)

Y con mis dotes de payaso también puedo hacer malabarismo pero ése es otro cuento...

Después nos subimos al trencito, comiendo helado las dos... Lo curioso es que el trencito circula por la ciclovía. El paseíto es bien fome, pero supongo que para la Fran debe ser ultra largo y bien bonito. Ahí me puse voyerista y observaba a la infinidad de parejas "echadas" en el pasto, tiradas en las bancas, rodeados de niños corriendo jugando a la pelota con sus papis... todo un popourri de aventuras ocurren en ese parque.

Vivo super cerca del parque y no soy una asidua visitante, es más creo que no iba desde el año pasado. Tengo ese trauma de mi madre: nos tenía prohibido ir a pololear al parque, yo creo que por eso le tengo un cierto resquemor a las parejas que veo abrazadas y queriéndose mucho en público...

Este post en principio lo escribí para recordarme a mí misma que aún puedo hacer esas cosas de niño. Hace tiempo que no me reía de ese tipo de cosas simples, de ver a los niños jugando, disfrutando de lo lindo de la infancia... y me daba cuenta cómo le miraban su moto espectacular, su vestido... viene de cerca el comentario, pero es muy linda mi hija. Ella lo pasó chancho, de hecho ahora está durmiendo... Trataré de empezar a emocionarme más con sus lindas sensaciones... a jugar más con ella, me subía con ella al resbalín... estuvo simpática mi salida familiar. Generalmente me corro de esas aventuras, porque las encuentro fomes, pero esta vez fui con buena disposición y resultó bien.

Todos tenemos nuestro niño interno, descúbranlo...