viernes, julio 03, 2015

Escribir

Llegué a casa y mi hija estaba copiando unas frases de un libro y me dice:
"Me dieron ganas de escribir, no sabía qué escribir así es que me puse a copiar este libro..."

Orgullo de mamá.

A su edad comencé mi primer diario de vida que mantuve vigente hasta los 16, hasta que un compañero de colegio me dijo "para qué dejar registro de lo que uno vive?" Dejé de escribir diarios y comencé mi etapa de poeta en la cual escribía pequeños poemas de amor y desamor, de sentimientos arraigados en lo más profundo de mi ser. Dejé de escribir a los 20 años cuando me di cuenta que los escritos eran macabros, desoladores y llenos de angustia. Más que ayudarme a escapar de las emociones de esos años, me hacían caer más y más en un profundo deterioro emocional. 

Dejé de escribir porque me hacia daño. Era como un auto flagelo.

Hasta que descubrí este espacio, el boom de los blog en el año 2005-2006. Aquí comencé este viaje sin fin donde puedo plasmar cada idea, cada sentimiento, cada sensación que tengo. 
Este espacio para mí que me brinda una enorme satisfacción personal. 

Me alegra que mi hija vaya tomando el mismo curso. Me sentí feliz de saber que adquirió (probablemente de mí) esta emoción por la escritura que aunque aún no sepa expresar todo lo que siente y piensa, en ella está aflorando el bichito de transmitirlo.