martes, agosto 03, 2010

SLURP



Últimamente he puesto mayor atención a un hecho que ha comenzado a darme un asco atroz.

¿Qué hace Usted cuando quiere dar vuelta una hoja de un libro, o contar muchas hojas, o revisar un talonario de cheques, o desea abrir una bolsa plástica separando sus paredes?

Pues, se chupa los dedos. En un acto consciente o inconsciente Ud., se lame uno o dos dedos para realizar esta tan simple acción.

Nunca había puesto atención a tan insignificante “labor” hasta que en una panadería de San Pedro, la mujer detrás del mostrador que vestía gorro anticaída de pelo, delantal, mascarilla y guantes, para separar un pedazo de bolsa plástica en la que irían un par de láminas de queso, después de varios intentos de separación “en seco” optó por meter uno de sus dedos en su boca (por detrás de la mascarilla) para lograrlo. Quedé impactada. No supe qué decir y por lo tanto no dije nada. No era mío.

Y después de esa situación inquietante me fui dando cuenta que una persona que me visita cada cierto tiempo en la oficina se lame los dedos con tanto fervor que siento que muestra su lengua desde el interior para sacarme pica, como diciéndome, “te voy a dejar todas tus hojas babeadas”.

Definitivamente, esto del lamido de dedos me tiene trastornada. Lo mismo me ocurre cuando veo que alguien se limpia la nariz tranquilamente con un dedito y después se apoya suavemente en el “caño” de la micro, o me da el vuelto de alguna compra de comida.

No sé si la solución sea andar con un dedal de goma en el bolsillo, pero este hecho tan simplón, me tiene bastante desconcertada y le estoy tomando una fobia incontrolable…

SLURP!!!


1 comentario:

  1. Bueno Lore, comparto tu preocupación por el tema. Ayer fui a comprar el pan a la panadería del pueblo (Villa del Prado en Madrid) y la mujer se chupó el pulgar, cogió la bolsa de pan e introdujo la barra en el interior. Me quedé sorprendido y preferí callarme para pensar bien en la estrategia que debo seguir para la próxima vez. Cuando llegué a casa tire el trozo donde ella puso el dedo chupado. Estoy consultando ahora la norma que obliga a los manipuladores de alimentos a tener cuidado con estas costumbres que parecen de lo más primitivas. Aún no he encontrado esta norma, pero en cuanto lo tenga le enviaré copia a la panadera del pueblo, La gente reacciona muy mal cuando se le reprende por algo que a su juicio no parece más que un ataque personal y no se lo tomar'ia como una seria advertencia que lo que hace es motivo de denuncia ante la autoridad sanitaria pertinente. Para muchos estas cosas le parecen exageraciones, pero si está legislado será por algo. A mi me revolvió el estómago saber que mi pan tenía saliva de esa señora pero a saber lo que ocurre detrás de la paredes de todos los sitios donde nos preparan las comidas. Buscando la Normativa encontré tu post y me he atrevido a contestarte porque gracias a internet encuentra uno a gente que coincide con ciertos planteamientos. Por cierto soy un chileno, que vive en Madrid desde 1981. Un saludo.

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