sábado, agosto 21, 2010

Cuando pica ese bichito


El proceso de conquista de un hombre o una mujer probablemente sea distinto para cada caso, pero es indudable que esa sensación de agrado y nerviosismo que produce estar frente a esa persona que nos interesa conquistar es increíble y única, además de las maripositas en el estómago, colores que van y vienen en nuestras caras, feromonas que vuelan alrededor y/o risas absurdas.

No se trata de convencer al otro de nada, no tiene que ver con verse guapo o no, porque a fin de cuentas cuando la atracción se genera, es independiente de muchas cosas que se dan cuando una persona busca un flirteo esporádico a una relación de verdad...

Y así como pienso en la ilusión de la conquista es también cómo me dedico a observar a parejas interactuar en la calle o en actividades comunes. No es agradable ver parejas discutiendo. He observado posturas de dominación, una vez vi a un personaje que le pegó una cachetada a su polola en plena calle, he visto ese dedo acusador, he visto a una de las partes llorando rogando perdón y también he visto un llanto desesperado rogando amor.

El amor es un sentimiento lindo, pero complicado. Es un sentimiento que aprieta el corazón y en algunas ocasiones nos hace parecer estúpidos, entregados a otra persona a tal punto que a veces uno olvida su propia vida por entregársela a otro.

No basta con la atracción química o física para establecer una relación, es importante al mismo tiempo compatibilizar ciertos aspectos de la vida cotidiana, costumbres, educación, pero sobretodo intereses, porque la vida me ha enseñado que el amor se cultiva de a dos y no de forma forzada tratando de agradar al otro constantemente sino de encontrar un equilibrio en los temas y vivencias que se quieren compartir.