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miércoles, agosto 04, 2010

Musculines


Hace años que voy al gimnasio. Habitualmente lo hacía por las mañanas, después de ir a dejar a mi hija al colegio, e imagino que varias de las mujeres que íbamos a esa hora hacíamos lo mismo. Mi trabajo actual no me permite ir en las mañanas y por tanto, voy después de la pega.

No hace mucho que estoy en mi actual gimnasio… y lo simpático de ser “nuevita” es que día a día voy descubriendo a personas que no veía hace mucho tiempo porque les perdí el rastro. Reconozco que en ciertas ocasiones no me gusta conversar mucho porque no voy a hacer vida social, sino a relajarme en silencio, en un estado de trance que conjuga fuerza de voluntad, fuerza física y respiración. Por lo que puedo darme cuenta, somos varios en esa onda en todo caso.

Lo que me ha parecido más curioso, y digo curioso porque no sé si es en el ambiente que yo me muevo no hay este tipo de personas tan asiduas a cultivar el físico, es ver a esos tremendos hombres, con tremendos brazos, tremendos hombros, tremendas espaldas cuyo tamaño de la cabeza no acompaña. No es en todos los casos, pero hay especímenes que son así y no dejan de parecerme un poco deformes.

Recodaba mis tiempos mozos de músculos marcados. Hace meses que no dedico tiempo a mi físico, he tomado la decisión de volver a retomarlo, consciente que me va a costar un poco más porque a los 30 años no es tan fácil eliminar las grasas acumuladas como cuando tenía 27. Es increíble y un poco desolador darme cómo mi cuerpo ha mutado… es la edad, pero no me va a ganar. Lo voy a lograr.

miércoles, marzo 04, 2009

Mueve el ombligo, muévelo o o

Yo sé que hay mucha gente que considera que ir al gimnasio está relacionado con vanidad, con ansias de adelgazar, y a veces incluso lo ven como algo superfluo… un ejemplo de aquello es mi padre y no me cabe duda que mucha gente de esa generación piensa así.

Hacer deporte, ir al gimnasio o realizar actividad física, sin duda está de moda. Pero para mí es más que una moda, es una necesidad que a veces por mil razones debe esperar, pero que debe realizarse no tanto por vanidad sino que por salud.

Conozco varias mujeres de mi edad que no son capaces de correr una cuadra sin quedar agotadísimas, que no soportan su propio peso en sus brazos… A mi parecer creo que eso no está bien, pero tampoco puedo empezar a juzgarlas a todas por igual. Yo me considero forzuda, aunque debo decir que he ido perdiendo fuerza con la edad :( Cuando chica era la forzuda de la casa… como somos sólo mujeres sin considerar a mi papá por supuesto, se necesitaba en la casa alguien que tuviera los dotes del hijo que no existió… ahí estaba yo descargando sacos de papa y mallas de naranja cuando volvíamos de la feria, martillando, aserruchando, moviendo muebles… en fin, haciendo labores que para muchas mujeres no resultan algo muy natural… Volviendo al tema inicial… me parece muy importante realizar actividad física y no sólo antes que llegue el verano para estar presentable. Casi siempre cuando uno habla de actividad física viene a la mente la aeróbica, salir a trotar, spinning (bicicleta) y hombres musculosos… pues no es tan así. Precisamente por el problema de mi espalda, no puedo hacer ni aeróbica ni trotar ni hacer sentadillas. Es decir, nada que me produzca impacto o esfuerzos en la espalda…
Hay formas tan simples de cambiar los hábitos como estacionar el auto un poco más lejos de lo habitual, en vez de ocupar el ascensor, usar las escaleras, salir a caminar con el perro. Tomar harta agua ayuda a eliminar toxinas y a engañar la guata cuando da ansiedad por aburrimiento.

El yoga, también es una actividad física muy benéfica para el cuerpo. No requiere saltos, y ayuda a tonificar el cuerpo, a relajar la mente… Yo lo practiqué durante un tiempo y puedo asegurar que el cuerpo se siente diferente, me sentía más relajada y con más energía… se los recomiendo…

Llevo varios meses en el gimnasio. Me encanta la sensación de luchar contra mí misma… de ponerme metas simples como hacer 5 series de 20 abdominales, por ejemplo… a simple lectura suena a tontera, pero para quienes no estamos acostumbrados a trabajar esos músculos, no es algo menor…

Aprovechen sus ratos libres para realizar actividad física… como dato rossa supe por ahí que salir a tomar un trago y luego salir a bailar es casi 3 veces menos tóxico que tomarse el puro copete… así que a mover la pompa se ha dicho… Aunque reconozco que no me gusta mucho el bailoteo...

martes, junio 05, 2007

Obsesiones

Dejé el gimnasio de lado. Me prometí a mí misma seguir yendo al gimnasio durante la época de estudio, total, "no me quita tanto tiempo" decía yo. Pero el gran problema fue que no tuve tiempo suficiente. Esa horita semanal no la tuve y simplemente lo dejé de lado ...


Ojalá me hubiera visto así. Resulta un tanto provocativa la foto, pero veámosla como un dibujo...



Hace dos años... durante febrero iba todos los días al gimnasio. Me pasaba 2 horas ahí, entre las máquinas de acero y los tipos sudorosos. Y lo pasaba bien, me relajaba y lo mejor de todo es que mis calugas empezaban a notarse. Llegó a impresionarme la tonicidad de mis brazos y lo apretadas que llegaron a ponerse mis piernas. Me sentía halterofílica y super deportiva. Fue tanta mi obsesión por los músculos en mi guata que llegaba a mi casa a hacer más abdominales, unos 200 diarios más o menos. Me sentía estupenda. Incluso las estrías que quedaron de mi embarazo se atenuaron demasiado. Lo único que faltaba era tonificar la piel. Con ayuda de cremas modeladoras y reafirmantes, más mis cientos de abdominales semanales, lo logré.

Bueno, como ya les conté ya no he ido más al gimnasio... Dejé de lado esa "pasión" de unas semanas. Dejé de lado la super dieta con pan diet, lechuga de almuerzo para terminar comiendo todos los días una empanada napolitana.

Para ir al gimnasio de Bellavista (un club deportivo) necesito unas 2 horas y media diarias, las que no tuve ni tengo, porque este semestre en realidad a esta altura se ha vuelto completamente caótico sumado al estrés que tengo por las ansisas de terminar este último semestre!!!



Sigo con el tema del gimnasio. Me impresioné algunas veces viendo a unos adultos bastante mayores haciendo pesas, y HACIENDO PESAS EN SERIO. Trataba de imaginar a mi papá en lo mismo, pero no pude imaginármelo, como ni siquiera usa polera no pude hacer la analogía.


En el gimnasio no falta el jote. Considerándome bastante potable dentro de lo que había en el gym a las horas que yo iba, no me faltaba el jote. Era divertido, porque nunca pretendí algo. Sólo me reía haciéndome un poco la interesante. No creo ser la única que ha pasado por algo como esto. Y los varones, que tratan de hacerse los forzudos y se ponen a transpirar como chanchos, juran que para nosotras eso es lo más sexy y viril que hay. Llega un punto en que pasan a verse bastante asquerosos, sobretodo cuando tienen toda la camiseta mojada y el sudor les cae a gotas por la frente, puaj! Sin embargo, no puedo negar que unos brazos bien marcados me producen una cierta admiración... bueno y qué decir de un abdomen esculpido... mmm.

Haciendo alusión a todo este tema del físico, reconozco mi obsesión por la delgadez. Todas deberíamos reconocer que nos gusta estar delgadas... También reconozco que si me sobra guata es porque dejé de hacer los abdominales mágicos y la Napolitana se está haciendo notar después de haberla tenido unas semanas dentro de mi dieta.

Tengo una obsesión por las galletas. Siempre hago alusión al monstruo come galletas de Plaza Sésamo, pero como que nadie me cacha la talla. Da lo mismo de qué tipo sean (ignoremos las de soda y agua, esas no corren) me obsesionan. Y paso planchas en cócteles o cumpleaños porque no puedo evitar tratar de comérmelas todas. Nunca lo he hecho, pero mi primera impresión es una desesperación absoluta por no saber por cuál empezar, y después impulsivamente me las como de dos mordiscos. Pierdo toda la finura, la elegancia. Es que me gustan muchísimo las galletas. Algo muy parecido me ocurre con las tablas con queso. Menos mal que no es tan común encontrarse con una tabla de quesos...Edam, Gruyère, Rockefort, Queso Azul, Camembert mmmmmm... porque ahí sí que estaría convertida en una bola de manteca.

Y el colon, el famoso y detestado colon. Gracias a él controlo un poco las cosas y las cantidades que ingiero, porque me pasa la cuenta prácticamente todos los días. Estoy condenada a comer sanito y poco. Mejor, en todo caso, porque si pudiera me comería todas las empanadas de queso del planeta y las papas fritas también. Pero partitía con las empanaditas. Ñamiñami.

Prometo volver al gimnasio. Durante las vacaciones de invierno espero darme un tiempo para mí, y el próximo semestre junto con la memoria (tesis) recuperaré mis calugas...

Prometo comer menos galletas y no prometo no comer queso cuando encuentre una tablita...
Confieso que acabo de comer Zucaritas :S...