domingo, marzo 11, 2012

Hansel y Gretel

Me considero una mujer bastante paciente, que evito el conflicto entre mis cercanos. Sin embargo, cuando se trata de desconocidos o de situaciones en que alguien no está haciendo bien su pega o altera el curso normal de las conductas correctas, soy bastante conflictiva y exijo hacer valer mis derechos o bien exijo el respeto correspodiente. 

La paciencia es un don, dicen por ahí... pues mi paciencia el altísima, por lo que creo tener dicho don. Pero, PERO, PERO. No puedo tolerar faltas a mi integridad, no tolero sentirme pasada a llevar, no tolero que no me resulten las cosas como las tengo planificadas, sobretodo cuando no resultan porque otros no me dejan lograrlo. Y me frustro. Quizás no en el amplio sentido de la palabra, porque tengo bastantes logros a mi haber que me hacen sentir orgullo de lo que he llegado a obtener hasta ahora, tanto material como laboral y académico. No obstante, siento que en mi parte emocional he fallado por creer que las cosas llevan un ritmo que al analizarlo desde afuera, este ritmo simplemente es una mala melodía de notas mal combinadas.

Esto me lleva a pensar que si bien no he buscado lo que ha sucedido, he dado las pautas para que sucedan de una u otra forma. Uno es quien define su destino y marca su paso. Imitando a Hansel y Gretel dejé regadas miguitas de ternura en el camino, pero no preví que se las irían comiendo otros mientras yo avanzaba. Caundo quise volver, me di cuenta que mi ruta se iba desvaneciendo a medida que avanzaba.

Más de alguna vez he pensado que merezco más de lo que tengo, pero reboto y me consuelo pensando que todo lo que tengo lo he logrado "sola". Sola sola no, porque hay una ayudita incondicional siempre a mi guarda, pero siendo fría, no ando mendigando por la vida para ganarme lo que tengo. Me he vuelto independiente y eso me da seguridad.

Probablemente, hay algo en mí que debo madurar, pero a medida que lo repienso (créanme que le doy vueltas a estos temas en mi cabeza) a veces no soy yo el problema. Lo que me conforta bastante.

Un episodio más en mi vida que no ha resultado, y no porque no haya puesto de mi parte. Uno no está solo en este mundo y eso lo tengo más que claro. Las diferencias en ciertos aspectos de la vida cotidiana a veces no permiten sobrellevar el amor ni la tolerancia. Cuando ambos conceptos no se combinan, solo queda dar vuelta la página y seguir caminando.