sábado, febrero 17, 2007

Parque de diversiones

Me gustan los parques de diversiones, aunque reconozco que antes era más valiente. Estos últimos años he entrado en conflictos internos conmigo misma porque no me atrevo a subirme a algunos aparatos…

Creo, que nadie es indiferente a la montaña rusa, sea por los gritos de las personas que bajan en un carrito a toda velocidad o por su altura, o por imaginarse dando vueltas en un loop venciendo la gravedad… por el motivo que sea, la gran atracción de un parque de diversiones es la montaña rusa… por qué se llama así, les cuento…

La montaña rusa debe su nombre a las diversiones desarrolladas durante el invierno en Rusia, donde existían carros deslizables sobre la nieve. Fueron también conocidas en Francia, donde agregaron los carros de tren a vías en desuso, y finalmente llegaron a Estados Unidos donde se les llaman Roller coaster y son una popular atracción diseñada para ferias, parques de atracciones y parques temáticos. (lo saqué de Wikipedia).


Sin ánimo de hacer publicidad, para los que no somos de Santiago, Fantasilandia era un destino infaltable. Durante mi época de chica audaz, recuerdo que para la mayoría de los huasitos provincianos en vacaciones era un sueño poder ir a Fantasilandia. Si no me equivoco, antes, este sitio gastaba harta plata en publicidad televisiva al igual que Mundomágico (que ya no existe). Para quienes no tengan idea de qué estoy hablando, Fantasilandia es un gran parque de diversiones que tiene varias montañas rusas, y juegos mecánicos
extremos no aptos para cardíacos ni mujeres embarazadas (por lo menos, eso dicen los carteles) que se encuentra en el Metro Parque O’Higgins en Santiago.

En el estero Marga-Marga se instala un parque de diversiones durante el verano, que me tinca que son los juegos dados de baja de Fantasiladia, pero no quiero especular, dejo el comentario hecho no más.

No sé si a raíz de la carrera que estudio o de mi viejazo ya no me atrevo a subir a cualquier juego. Me mareo, me da susto caerme… antes nunca me preocupé de nada, la adrenalina era mayor que mi cordura… pero últimamente me he idiotizado a tal punto analizo si al aparato le falta algún perno, o si las correas están firmes, o si se escucha algún ruido extraño… no disfruto los juegos, porque empiezo a pensar más de la cuenta… puros ataos no más jajajaj

Cuando era pequeña, me encantaba el tobogán… me daba lo mismo que el saco estuviera hediondo a cera, a medida que subía las escaleras para llegar a la cima, más crecía mi ansiedad… era la reina del tobogán… jjaja…
En un tobogán en Puerto Montt me lancé tomando el saco por los
lados… resultado: era tan poco el roce que tenía con la superficie que alcancé tal velocidad que en las lomas pasaba de largo como los esquiadores jajaja y cuando llegué final de choqué contra las rejas jjaja… nunca me olvido de ello y siempre me da risa recordarlo. Por lo tanto, les recomiendo que ocupen la mayor superficie posible para no volar como me pasó a mí.

Pero si hay algo que me encanta con todas sus letras y su significado literal ligado al encantamiento, es el carrusel… Nada más hermoso que un carrusel… A simple vista para un adulto es refome, porque después de dos vueltas es aburrido, eso sí lo reconozco, pero me fascina la forma de los caballitos, los colores, los espejos, las luces, la música, el sube y baja… Ya, me gusta ¿y qué? Jeje

Me aterra la rueda de la fortuna… parece que me da vértigo, me siento vulnerable y siento que voy a caer… no puedo decir nada más, me aterra.

Por último, lo que más gusta de los parques de diversiones populares no son los juegos mecánicos, sino lo que encierra… las palomitas de maíz, los churros, los algodones de azúcar, las papas fritas con dedo, el maní tostado o confitado, las mascaritas, los globos tipo pirula, el puesto del tiro al blanco, de lanzar las argollas a la botella con las cinco lucas, jajajaja… etc…

Fotos: Lore Ortiz

Personajes: Little People de Fisher Price

Coordinadora: Fran (3 años)