miércoles, febrero 21, 2007

El Gato con Botas

Un cuento para analizar...


En una aldea muy lejana, vivía un joven y su gato. Éste tenía un maravilloso don: podía hablar.
Estaba el joven muy triste porque no tenía trabajo ni que comer. Al gato se le ocurrió una idea. Consígueme algunas ropas y unas botas. – Le dijo a su amo. El joven consiguió las cosas, él se las puso y le dijo que lo esperara, que iba al castillo del rey y volvía.

El gato se fue al bosque donde buscó un lindo y robusto conejo, y se dirigió al palacio. Cuando éste llegó ante el rey le dijo: "Mi amo os manda este presente"; el rey quedó maravillado y muy agradecido con el regalo. Mandó dar las gracias al desconocido “Conde”. El gato se marchó haciendo una reverencia.

Al llegar a la casa, el joven lo esperaba impaciente. ¿Cómo te fue? – le preguntó – el gato le contó lo ocurrido.
Luego le dijo que se metiera al río y fingiera que lo habían asaltado. El joven obedeció al gato y se lanzó a las aguas sin sus ropas, luego el gato gritó ¡Que alguien me ayude, han asaltado a mi amo! El muchacho a su vez también simulaba su papel de víctima de los ladrones y pedía auxilio. Justo en ese instante, el rey pasaba por ese lugar. Al ver al gato y a su amo que hacían señas, se acercó. El gato le dijo que los habían asaltado y a su amo le habían robado todas sus ropas. El rey mandó que le fueran a buscar ropa, y los llevó a su castillo. Entretanto el gato corrió al castillo del ogro, que era muy malvado y hábilmente lo engañó para que éste se convirtiera en un pequeño ratoncito, al que de un mordisco se comió.

El gato corrió al castillo del rey, le dijo a su amo que invitara al rey y a su hija al palacio. El joven lo miró sorprendido y siguió al gato, que los llevó al castillo que había sido del ogro.

El muchacho pidió la mano de la hija del rey, y éste feliz aceptó << (ojo con eso) Los jóvenes se casaron y junto a su fiel compañero el gato, disfrutaron de la fortuna que dejó el ogro y vivieron muy felices…

Qué fácil sería todo si los problemas se solucionaran así…


Qué penca que la princesa haya sido “obligada” a casarse con alguien a quien no conoce, porque su padre sí estaba de acuerdo… Y es la tónica de muchos cuentos y canciones infantiles…

Yo también quiero vivir feliz para siempre…