lunes, febrero 20, 2006

Los Payasos y el Circo

El último post fue horriblemente fome y como bien dijo Rodrigo, estaba realmente lamentando un mal día...
En realidad estas vacaciones fuera de casa estuvieron buenísimas, por lo menos los 3 primeros cuartos... Lo rescatable de todas formas fue ser mamá LIBRE y desafiarme a mí misma y haber encontrado (o descubierto) un amor, diferente, fulminante, intenso y que espero sea duradero... Pero no quiero latearlos con esto... los invito a leer el siguiente post:


Los Payasos y el Circo


La nariz roja, el pelo desgreñado, la boca enorme y dos ojos lánguidos y tristes. El sombrerito con la flor en la cabeza. El globo en la mano. El pantalón ancho sujeto de suspensores, una chaqueta y una tremenda corbata, lunares o rayas de colores que no combinan con esos enormes botones y los zapatos talla 55. Ésa es la forma en que imagino un payaso, al tener que materializarlo. Algo parecido al payaso Krosty de los Simpsons.


También existe el payaso Pierrot, que viste una especie overol (over all) amplio y un enorme cuello de tul que sostiene una cara pálida de ojos tristes con un gorrito en forma de cono.



Ambas imágenes son un tanto aterradoras para un niño pequeño…



Desde niña, nunca fui muy amiga de los payasos.

Si me hubiesen entrevistado ayer y me hubieran preguntado sobre los payasos, probablemente habría respondido algo como esto:
“Sus travesuras me dan pena. No me río mucho con lo que hacen, los chistes los encuentro fomes. Se pegan, se caen, se insultan. Me ponen nerviosa. Siempre hay uno que ofende al otro porque es medio quedaíto, o tonto por decirlo de alguna forma. Cuando algún amigo hace alguna gracia estúpida o quitada de vergüenza, se le tilda de “payaso” o se dice que “está haciendo payasadas”. En realidad, los payasos tratan de hacernos reír haciendo estupideces. Y eso es lo que en parte me carga. Un poco extremista mi forma de verlos, pero nunca me han podido gustar del todo.”

Hubo un tiempo en que me daban miedo…

Y en eso mucho influyeron las películas de “Los Payasos Asesinos” y “IT”, yo creo que me produjeron algún trauma. (Lo mismo que “Chucky, el muñeco diabólico”). Los creadores de estos filmes se dieron el gran trabajo de hacer que un inocente amiguito de infancia se convirtiera en el ser más detestable para mí cuando era chica…
Incluso, me daba miedo el payaso de género acolchado con cara plana que tenía mi hermana colgando en la puerta de su clóset…


Tengo sentimientos encontrados con estos personajes, porque a pesar de todo lo que supuestamente me apestaban siempre he admirado a los payasos de circo y, en general, a la gente que todavía trabaja y vive en el circo. Además de ser un trabajo sacrificado, es una vida tremendamente sacrificada. Casi todos los circenses son hijos de circenses. Nacen en el circo para vivir y morir en él y por él. En nuestro país, desde el mes de septiembre, su vida es de nómadas hasta que acaba el verano, por ende durante 5-6 meses su hogar es sobre ruedas. Admirable de todos los puntos de vista que se mire.

Lo que más me impresiona, es que sus objetivos se enfocan principalmente en hacer felices a los demás, entregando un espectáculo que preparan día a día con dedicación y preocupación… y esto lo pude comprobar en persona… fui al Circo de “LOS TACHUELAS”



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Lo pasé excelente. Me reí como niña, la Fran disfrutó cada segundo del show, salvo al comienzo porque apareció un payaso… ya decía yo que eran aterradores… pero luego se acostumbró a la idea y ya no tuvo más miedo. No le gustaba porque como se pegaban pensaba que estaban peleando…

Trapecistas, Payasos por montones (incluidos los nietos de los Tachuelas – hermanos Maluenda), La “bola de la muerte” (3 motociclistas dentro de una esfera metálica de 4 m de diámetro), Animales amaestrados (3 monitos, 4 caballos enanos, 3 camellos, 1 elefante, 4 tigres de Bengala y 2 equipo de babyfutbol de perritos jajaja)…




El circo de “Los Tachuelas” es el único circo en Chile que tiene un zoológico propio para el descanso de sus animales cuando no está de gira. Cumple todos los requerimientos legales sobre el trato a los animales, y su forma de adiestrarlos es mediante la palabra y no a golpes.

…Me reencontré con el Circo…

Cualquier persona histriónica podría disfrazarse de payaso y ofrecer sus servicios para animar cumpleaños o fiestas de niños. Lamentablemente, los payasos ya no la llevan. Ahora los niños quieren ver a Barney, el dinosaurio morado con cara de fleto o a Bob Esponja. Además, estos personajes introducidos por los gringos en la mente de los niños se apoderaron de la magia infantil… y han logrado desplazar a segundo plano a “nuestros amigos” los payasos.
Nosotros vivimos la época del payaso y del circo, no tuvimos acceso a tantos canales de televisión cuando éramos pequeños, aún mantenemos recuerdos de juegos como el luche o la media, por lo tanto, debemos tratar de que nuestros niños también conozcan la carpa gigante que tiene un show adentro, para que no se pierdan las tradiciones populares de nuestro país. Envueltos en tanta tecnología, a veces perdemos la noción de que existen tradiciones nacionales y que somos nosotros quienes debemos mantenerlas vigentes.
Si tienen oportunidad de ir a ver este espectáculo, vayan. No se van a arrepentir de haber pagado la entrada… Yo lo pasé genial, y además, me ayudó a reconciliarme con los payasos… ya no creo que sean tan fomes, ni tan apestosos...


¡Viva el Circo!