sábado, febrero 25, 2006

Indigentes, mendigos, esforzados y patudos.

Pongo título compuesto porque lo más probable es que tocaré los cuatro temas en el mismo post…
Hace tiempo que pensaba escribir sobre la mendicidad, indigentes, y por qué no también patudos… Hoy más que nunca tengo ganas de escribir acerca de este tema, porque me persigue…

Mendigos durmiendo en las calles.

Esta situación la detesto, me choca profundamente. Lamentablemente, soy sólo espectadora de esa realidad y no es mucho lo que puedo hacer para revertir o mejorar la situación. Cuando los veo, me hace pensar en cuando estoy cansada. Lo único que quiero es llegar a mi casa, ponerme pijama y acostarme en mi camita para dormir… Esta gente, no tiene esa posibilidad.

Durante el día te paseas por la calle
O te quedas sentado en una esquina
Viviendo el paso de las horas
En constante agonía y algún grado de locura.

Con la mano estirada
Esperas alguna moneda
Para comprar algo que comer
O algún vasito para amortiguar el dolor

El frío y el calor son tus enemigos
La noche, sufrimiento total
Viene el malo, te roba, te pega, te hiere
Pobre hombre, la vida te trató mal.

…Uno pasa por el lado y piensa: “Pobrecito el curaíto”. Generalmente es un hombre de edad, que por vivir en la calle tiene algún trastorno mental o demencia senil. Ha perdido la mayoría de sus dientes por falta de higiene, no huele bien, su ropa está sucia (probablemente no tiene la oportunidad de cambiársela), a veces ni siquiera tiene zapatos… No podría siquiera imaginar estar en una condición tal. Es una condición indigna, una de las condiciones más indignas del ser humano. Una situación lamentable que se repite una y otra vez, en todas las ciudades de nuestro país (y por qué no decir, en la mayor parte de las ciudades del mundo). Me pregunto ¿Cuáles son las causas que hacen que una persona llegue a tener esa vida tan miserable?

Podríamos hablar de falta de oportunidades… pero esa frase es tan cliché. A mi parecer las oportunidades si no se encuentran, se inventan… Un tema amplio, complejo y que manejo desde mi visión de persona que no ha sufrido… Probablemente esté equivocada… pero es mi postura frente a la vida. Además, tendría que hablar de índices desempleo, diferencias sociales, economía mal distribuida, etc. No es el tema a tratar en este post.

Por otro lado, el alcohol, la pituquita de vino, se hace el mejor acompañante… quizás sea una de las razones que llevan a esta persona a dejar el hogar, o una vez que se han sentido perdidos sea la morfina que necesitan para calmar el dolor, pasar el frío y el hambre… Se han quedado en la calle, con la edad que los acompaña y no les permite optar a algo en la sociedad, no tienen familia, están solos y perdidos en la ciudad.
Se acercan pidiendo una moneda, con ojos que hablan de su pesar. No hay maldad en sus rostros, su iris brilla de la misma forma en que brilla el de un niño…

Por lo menos hay instituciones que ofrecen almuerzos para estas personas… pero ¿qué más podríamos hacer?… sólo hacer lo posible para que no lleguen a esta situación… ¿Cómo?

Recuerdo, hace algunos años, carreteando en Valparaíso. Estaba en un bar, tipo cantina, con unos amigos de mi primo. Y se acercó una señora, indigente, a pedir un poco de cerveza… nos saludó y yo me acerqué y le di un beso, sin ni siquiera dudar. La mujer se puso a llorar, emocionada… Me di cuenta que sólo un pequeño gesto puede hacer que estas personas tengan un momento de alegría…

Se le llama indigente en los centros de salud públicos a todas aquellas personas que no tienen sistema de previsión de salud… ¿sólo eso? … y por supuesto, muchos patudos se aprovechan de ese término. Incluso compañeros míos.

Ojo, que la indigencia no es lo mismo que ser desempleado o cesante.


Esforzados (aunque sea a la mala)

A veces resulta molesto caminar por paseos peatonales y tener todo el piso alfombrado de ofertas, pero valoro que por lo menos estas personas traten de obtener un ingreso, de forma “sana”. Son ilegales, ya sé, porque no pagan impuestos, pero he tenido la oportunidad de conversar con algunos y son, en general, buenas personas. Incluso la señora que vendía calcetines me pasó el dato de dónde comprar calcetines al por mayor en Santiago (será mi nuevo negocio jeje)…

Basta darse una vuelta por el centro y empezar a observar. Me ofrecen parches curitas cada 2 metros, gritan nombres de libros, de películas en formato DVD. Ya compré calcetines, colets, gafas, paños de cocina… En todo caso no compro cosas que parecen robadas...
Lo que me llama la atención es la cantidad de ambulantes que hay en las ciudades turísticas, es como si se fueran de vacaciones... la lógica radica en que hay más gente a quien ofrecer... pero la ciudad da una mala imagen... Por ejemplo, en Viña, me di cuenta que había mucha gente vendiendo al borde de la playa y mucha gente pidiendo en la calle... Un turista extranjero probablemente se quede con la idea de que en Chile hay una gran desigualdad en la distribución de los ingresos... (aunque no sea mentira)... Se ve gente pidiendo plata a una cuadra del Casino... qué paradójico.

Lo otro que no soporto ver a las mujeres pidiendo en la calle con el niño durmiendo en brazos. Sé que hace algún tiempo salió en alguna parte (no sé la fuente, quizás hasta sea mito) que a estos niños, las madres les daban un somnífero para que se quedaran así todo el día y dar más lástima. Incluso escuché (otro cahuín) que les daban pisco o aguardiente y que a veces los niños eran "prestados"... Horrible...


Patudos

Me carga el tipo que se cree dueño de la calle.
Tengo entendido que si no hay parquímetro en la calle, uno no paga por estacionar. Pero hace tiempo que vengo viendo a estos cuidadores de auto, que se creen dueño de la calle, sólo por tener un permiso municipal y te exigen que les pagues lo que ellos decidan...
Hace unos pocos días tuve un altercado con uno de estos hombres... Peleamos, primero, porque me quería decir cómo estacionar y siguiendo sus instrucciones no me resultó... así es que le dije que me dejara hacerlo sola. El pesado no se corría...
Cuando me bajé me preguntó cuánto tiempo me iba a quedar, y le dije: hasta tarde. Yo aún no me daba cuenta que no había parquímetro, pero como ya eran casi las 7 pm. (y los parquímetros se van a alas 8 pm) le pregunté cuánto me cobraba. Y el muy patudo me dice: ¿Será mucho $500? Obvio que es mucho... ah! pero no hay parquímetro... así que le doy $200 no más... Y el hombre se tiró a choro, me trató como si fuera una cabra chica, le dije que no me tuteara... me dijo: ¿Quién soy vo'?, le dije que era un mal educado, que yo siempre he sabido que las calles son públicas, que no vendiera el cuento de la calle privada, que su permiso municipal me importaba un rábano, que le iba a dar $200 y que no me podía exigir más... Y el leso, me dijo: no me di na' entonces porque no te lo voy a recibirtelo... Todo esto entre gestos, y levantadas de tono, no me toques, no te acerques, no te he dado la confianza, no sea fresco...

Yo fui educada desde el comienzo, pero el hombre se puso roto desde el primer momento, así es que me indigné. Yo lo traté con respeto y él me levantó la voz... Por lo tanto, caí en su maldito juego y le dije que era un roto! Es que me dio rabia, porque fue tremendamente mal educado, eso no se lo aguanto a nadie.

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Y los otros son los punkis que siempre están pidiendo plata los patudos, me apestan. No entiendo por qué su filosofía extraña y aterradora implica andar mendigando...

Y los otrso que se hacen pasar por inválidos, ciegos, torcidos y esos que inventan una deformación que nadie jamás había visto (como el tipo que se "encrespaba los dedos")... Le quitan toda credibiliodad a una persona con problemas reales...

Y los niños

El niño que vende calendarios... El niño que vende rosas... El niño que ofrece parches curita... El niño que hace malabarismo en la calle a altas horas de la madrugada... El niño que pide plata a los autos en pleno invierno y con lluvia torrencial... El niño que cuida autos afuera del Estadio...
Malditos padres que hacen trabajar a sus niños...