lunes, septiembre 01, 2014

Donaciones involuntarias

¿Desea donar $3 pesos a la Fundación XXXX? ¿Desea donar $7 pesos?
¿Desea no donar? Sorry, debe donar igual porque no tengo monedas de $1.
¿No quiere donar? Pucha que es cagao.
¿No dona? Ahnoquéatró. Qué le cuesta... anda peleando por un peso.

Un peso no es nada... cuando solo es un peso. Pero cada vez que debo pagar algo me roban 1,2,3,4,5,6,7 y hasta 9 pesos, porque quienes cobran no tienen disponibles las monedas de $1 e incluso no usan las de $5. 


Cuando voy a un supermercado (cualquiera), la mayoría de las góndolas indican precios con números con dígitos terminados en unidades que no son 5 ni 10, por lo que al sumarlos, no es posible llegar a un número terminado en cero... Y la cajera automáticamente pregunta si deseo donar ese excedente en unidades que según ellos SOBRA de mi vuelto. Muchas personas responden que "sí" casi como por costumbre... es tan parecido a la respuesta "bien" después del "cómo estai?" Y aparezco yo con mi respuesta "no" y se revuelve el mundo. No tienen monedas de $1 para darme el vuelto. La solución es dar la moneda siguiente de $5. Pero no todos tienen esas monedas... y ya deberían darme $10. Yo feliz. Pero a las cajeras les genera una destrucción de la rutina. Una revolución de neuronas espantosa. Se gritan de una caja a otra: "¿Quién tiene monedas de $1?" En su interior deben pensar "Esta galla complica' que se caga entera por un miserable peso". La fila se demora y yo sigo esperando que me den mi vuelto. No estoy pidiendo nada extraño. Solo estoy esperando que se cumpla mi derecho de no ser robada de forma voluntaria. Y los demás clientes con cara de culo... "qué le cuesta donar el peso... weona apreta'". Lo peor de todo es que muchas veces dan por hecho que no importa dar esos pesos guachos, porque son pocos y no te los dan. A mí me importa. 

Me cuesta dar ese peso. Porque cada vez que voy a comprar me piden ese peso. Pago el parquímetro y me roban pesos, voy al supermercado y quieren que done ese peso además del empaque de las bolsas, además del fresco de raja que cree que mover las manos en un estacionamiento es un trabajo, después me asalta el tipo que limpia vidrios y más encima un tipo en una esquina me pide plata solo por ser. Prefiero que una persona me vendan pañuelos desechables, parches curitas o agujas al doble del precio normal, pero que se vea que hay un esfuerzo de por medio.

NO QUIERO DONAR MI VUELTO. No quiero ayudar a las grandes empresas a deducir sus impuestos.

Si quiero donar, lo hago directamente. Basta de robarme mis pesos.