lunes, mayo 14, 2012

Mi primer parte

Hace un par de años dejé mal estacionado mi auto en una calle céntrica de Concepción. El resultado es obvio. Me dejaron un parte empadronado sujeto con el limpia parabrisas. Era obvia la infracción, no tuve ni derecho a pataleo y lo pagué sin chistar.

Sin embargo, hace una semana tuve un episodio muy diferente y creo necesario comentarlo.

Si bien reconozco que no cambié una de las luces de navegación que llevaba quemada durante más de un mes, no pensé que fuera tan grave dado que el auto tiene luces de estacionamiento que se mantienen siempre encendidas. Estaba equivocada.

Fue un día de mierda. Lo había pasado pésimo. Mi carga emocional era desmedida. Venía de vuelta de la Universidad porque me había juntado con una compañera de Magíster a preparar un trabajo. Estaba cansada y un poco triste. Nada podía ser peor... mentira. Sí podía serlo.

Entrando a San Pedro por el Puente Llacolén me para una Carabinera. Mi corazón saltó. No tenía impreso el Seguro Obligatorio del auto, sumado a que llevaba el foco quemado. No pude mentir por el foco. El SOAP lo llevaba en digital en mi computador, pero no me lo aceptó. Me dice lo siguiente: "Por no portar la documentación, se va a ir a la Comisaría y su auto queda a disposición del Tribunal". Pregunto: "Qué significa que queda a disposición del Tribunal". "Su auto se va a los corrales". Cuando escuché eso, casi se me cayó el mundo. No podía ser tanta mi desgracia. Tuve que llevarme a un paco de copiloto hasta la 6° Comisaría de Michaihue. En el camino le conté todo lo que tenía que hacer. Mi garganta estaba a punto de reventar.

Llegamos a la comisaría y cuando llamé a mi mamá para pedir ayuda exploté en llanto y no pude parar de hacerlo hasta que estuve de vuelta en mi casa. Me sentía desamparada, vulnerable y sola. No sabía qué hacer. Sentí que la nube negra me envolvía. Fue una experiencia demoledora emocionalmente.

Sé que fui exagerada, porque lo más probable es que nadie más que yo sea tan llorona. No pude controlarlo. Me desarmé.

Como resultado, logré finalmente que me imprimieran el famoso seguro en la comisaría. Debo haberles tocado la fibra sensible a los pacos. Ya imagino cómo me deben haber pelado. No tengo mi licencia aún. Ya arreglé el foco. Ya imprimí el seguro. Aún no pago el parte.
Mis descargos son los siguientes: Dado que la Ley de Tránsito no ha sido modificada desde antes que se permitiera pagar los documentos del auto por internet, dice que deben portarse los documentos de forma obligatoria, pero no dice específicamente en qué formato.  Además, yo portaba el documento, lo intenté mostrar y no lo quisieron aceptar. No tengo antecedentes, no soy una delincuente. La falta de criterio me molestó. Y más aún el hecho de que me dijeran que me iban a dejar retenido el auto en esos corrales. Lo más probable era encontrar el auto desmantelado cuando lo fuera a buscar.

Solo me queda ir a pagar el parte y presentar los descargos para ver si me rebajan el monto.

Ahora me queda la sensación de que la nube negra se fue, que no estoy sola, la alegría de saber que siempre podré contar con mamá y papá, que mi hermana me acompaña en todas y que mi hija me quiere más que la luna el sol y el g..ato.