sábado, abril 21, 2007

Super-heroína



Mi hija tiene 3 años y 11 meses… un tiempo suficiente para darme cuenta lo que significa ser mamá, estudiante, mujer y polola…

No es primera vez que se comenta la multifuncionalidad de la mujer-mamá, pero para mí no es un tema repetido y aburrido… obviamente si se cuenta con entusiasmo toma un matiz mucho más entretenido de leer…

Ser mamá no es sólo criar cabros chicos… no basta con darles la comida y lavarles el trasero, no basta con quedarse en la casa cuidándolos… ser mamá implica saberlo todo (y si no sabe inventa) para poder responder todas las preguntas que se les pueda ocurrir, hay que ser maestra cocinera porque no todos los sabores les gustan y no es posible alimentarlos sólo de ensaladas como me gustaría a mí, hay que ser corredora profesional para salir a la siga del pequeño cuando se arranca en plena calle, hay que ponerse fiera para que se coma toda la comida, hay que ser relatora de cuentos y aguantar para no quedarnos dormidas mientras lo contamos (me ha pasado más de alguna vez). La mamá también es costurera, modista y diseñadora de disfraces, es enfermera para curar rodillas peladas, debe tener paciencia suficiente para ordenar los juguetes que quedan botados en cualquier parte, debe saber desdoblarse cuando está conversando con las amigas y con la niña gritando al lado además de desarrollar un estrabismo sin igual para tenerla siempre a la vista… La fuerza de los brazos debe ser grandiosa para caminar cuadras con el niño en brazos (peso muerto) mientras duerme, debemos tener una imaginación tremenda para inventar excusas cuando necesitamos salir. El olfato se pierde ante los vómitos o la caca… nada más cerdo que quedar embetunado de emisiones internas, pero hay que tener suficiente estómago para soportarlo… una mamá no tiene opción, debe hacerlo…

De alguna manera las mamás tenemos que aprender de todo en muy poco tiempo, y lo mejor de todo es que siempre podemos…

Aquéllos que creen que las mujeres deben quedarse en casa cuidando cabros chicos les cuento que yo he llegado en ciertos momentos a apestarme… los niños desde afuera son lindos, pero estar con ellos el cien por ciento del tiempo llega a ser agotador… y que quede claro que no es por falta de cariño sino porque las mujeres necesitamos nuestro espacio, ya sea para desarrollar el intelecto, trabajando, yendo al gimnasio o yendo a tomar un café con las amigas… esos espacios no siempre pueden ser ocupados cuando están los niños presentes en todo…

Así es que, hombres, si pueden dar una manito a su mujer, háganlo… serán recompensados.