lunes, enero 04, 2016

Un año más. Es mi cumpleaños.

Es entretenido cumplir años justo cuando cambia el año calendario, porque puedo revisar cada año como uno completo vivido.
Hoy vuelvo a cumplir un año más, un año que tuvo más altos que bajos y muchas nuevas experiencias y enseñanzas que rescato para el resto de mi vida.

Partí el año trabajando, después de haber estado 6 meses con receso obligado, dedicada principalmente a mi negocio. Descubrí que trabajar en mi profesión me alimenta el espíritu mucho más que el hobby de dedicarme a los eventos. Comprobé que de verdad el aire acondicionado me da alergia y que por culpa de un cambio brusco de temperatura, terminé muda por casi dos semanas. Pésima forma de empezar el año, considerando que justo estaba comenzando una pega que requería que hablara harto y no podía hacerlo... buaa

En Febrero, llegó el día esperado de partir en familia a uno de los mejores viajes que pude haber hecho con ellos. Anduvimos en un crucero por el Caribe y las Bahamas. Conocí Miami, Islas Caimán, Nassau, Jamaica y Orlando entre otros lugares de ensueño. Despejé la mente, me desconecté de internet, de preocupaciones, de malos recuerdos. Fue un viaje que nos unió más como familia, logramos "soportarnos" durante varios días y fue enriquecedor desde el punto de vista que se mire.

La Fran entró a clases y comenzó la rutina de correr todos los días para todos lados. El resto del mes fue trabajar y trabajar en la obra, conocer a mis compañeros de trabajo, entender realidades de otras personas que han tenido experiencias de vida muy distintas a las que yo al menos conozco. Trabajar en la construcción permite tener una mirada amplia sobre la vida de las personas. 

Lo más triste del mes de abril fue que murió la Malvita, nuestra hámster. Estaba gordita y sanita. Por un descuido, se abrió de bolita rodante y la Coca (mi perrita) la tomó y la pobre se murió de un infarto. Fue penoso verla morir en mis manos. 

Aprendí que no vale la pena dar tanto cuando no se valora el cariño que uno entrega y también aprendí a ser más desconfiada. Me he vuelto más dura, más estricta a la hora de dejar entrar personas a mi vida. Hice un "basta" a la buena onda gratis. Me convencí de alguna forma que las vivencias anteriores preparan la cancha para lo que viene después, cuando tienes muchas diferencias en la forma de ver la vida y de enfrentar las cosas, las personas se vuelven incompatibles, a pesar de que traté de convencerme mil veces que no era así. No soporto la mentira.

Chile ganó la Copa América. Fuimos al estadio con mi papá a ver a Argentina vs Paraguay. Vi a Messi jugar en cancha y me sorprendí del nivel de fanatismo de los trasandinos. Algunos chilenos se pasaron de ordinarios. Entiendo que el fútbol es una pasión, pero no logro procesar la violencia entre equipos. La cosa es que al menos puedo decir que estuve ahí... nos cagamos de frío en la galucha. A raíz de la Copa, se generó la disputa por la "tele de la discordia", que me provocó más de una discusión y mucho estrés.

Destaco nuevamente que en la confianza está el peligro. Por confiada, por creer ciegamente, por weona, me cagaron. Y me cagaron con plata, pero también trataron de cagar en mi honra y ninguna de esas las permito. Me saco la cresta cada día para poder tener lo que tengo, para vivir de la forma que quiero. No aguanto que me roben. Me desquité. Sigo sintiendo que hay personas que son muy conchasdesumadre y que se aprovechan de la bondad ajena. Me tranquiliza, de todas formas, que mantengo la frente en alto y que mucha gente me apoya y confía plenamente en mí. Descubrí nuevos amigos, amigos de corazón. 

Se acabó la obra en agosto, así es que entre que tenía tiempo para unas mini vacaciones y mi ataque de Olguita Marina, partí en avión a Santiago y nos fuimos con la Caro a La Serena. No me acordaba de la ciudad porque hace muchos años que no iba. Lo pasé regio, me desestresé, descansé el cerebro. Realmente estaba chata de todo. Reconozco que me fui arrancando, no quería estar más aquí.

Fuimos con mi familia a pasar las fiestas patrias a las Termas de Catillo. Nuevamente desconectada de todo, disfrutando de la naturaleza, el silencio, la fomedad absoluta. Era fome, para qué voy a decir que no. Pero igual lo disfruté. Jugamos con la Fran en los juegos, ella como niña que es y yo como niña que me creo, fuimos a la piscina termal y había muuuucho para comer. Demasiado.

Mi hija creció. Empezaron los carretes, las salidas, los caprichos, los consejos de mamá, los abrazos y besos permanentes. Este año me tocó darme cuenta que mi hija ya no es una pequeña niña. La adoro por sobretodo. Es mi cómplice, mi fan número uno. Y ahora que escribo esto, la echo de menos. No va a estar conmigo para mi cumpleaños. 

Estuve de Residente de Obra por poco menos de un mes, porque una vez contratada, me volvieron a llamar de la otra empresa y me destinaron a una pega mucho más desafiante en Lota. Me gustó la experiencia, aunque como me tuve que operar entremedio, lo pasé más o menos con el post operatorio que no era con licencia y las condiciones sanitarias de mi pequeña obra no eran las más adecuadas. Pero filo. Había que aperrar no más.  

Por esas razones que se dan casi por destino, reaparecieron mis ex compañeros de colegio y nos reunimos hace poco después de 18 años. Reconozco que me puse ansiosa con la organización. Quizás me lo tomé muy a pecho, pero quería que todo saliera perfecto. Y así fue. Rescato una frase para esta situación: "A veces la vida toma un giro inesperado en la dirección correcta". Ha sido especial reencontrarme con el pasado.

Muchos se han sorprendido por mi cambio físico. Lo comento aquí porque llegó un momento que me dejaron chata con tanta pregunta. Sólo diré que es en base a esfuerzo y sacrificio, que no es gratis. Hay alimentos que definitivamente dejé de comer a diario, la espirulina tiene un efecto espectacular, al igual que los frutos rojos, la avena y las semillas. Espero no tener que hablar más de esto. Hasta mi jefe me preguntaba, ¿no será mucho?? Lo mejor de todo, es que no se notan tanto mis años.., pero igual me altera pensar que en 4 años más voy a ser la señora de las cuatro décadas. Qué atroz!

Se acabó el año, ya pasó Navidad, la Fran pasó de curso, tengo trabajo que espero mantener, tengo mucho más de lo que necesito, pero siempre hay espacio para dejar entrar más experiencias a mi vida. Espero que todo se dé de la mejor forma posible. Tengo fe en que la vida me seguirá sonriendo. Feliz cumpleaños para mí y un muy feliz comienzo de año para Ustedes.