lunes, enero 11, 2016

¿Para qué te casas?

Nunca he vivido el proceso del matrimonio, así es que es posible que hable sobre muchos supuestos. Lo que sí viví fue la convivencia y si bien no había contratos de por medio, creo que es la misma cuestión, con la gran diferencia que la decisión de terminar la relación es un poco menos compleja: sólo se deshace y punto (no hablo, por supuesto de lo que involucra a nivel de sentimientos y emociones).


En conversaciones con varios amigos, me sorprende que varios de los que se han casado, ya no siguen juntos después de un promedio de 4 años (o menos). Pololeos eternos que terminan en matrimonio y que al final, duran un par de años juntos y se va todo a la chuña. ¿Qué pasa en las relaciones que duran tan poco? Tengo la impresión que las parejas no son amigos entre ellos. A mi juicio, la base para que una relación funcione es la confianza, por sobre todas las cosas. Ser el partner, el fan número uno de la pareja, admirarlo, sentir que esa persona complementa tu vida en muchos aspectos (no en todo, pero en la gran mayoría de ellos), poder hablarle de lo que sientes o piensas sin miedo a que el otro emita juicios negativos hacia ti. Las descalificaciones dentro de la pareja son el primer paso al fracaso.

Me he dado cuenta que varias de las personas con quienes he conversado que han fracasado en sus matrimonios, o que ven el futuro ya medio negro y poco esperanzador, es porque sienten que han perdido su libertad. He hablado en otras ocasiones de lo agradable que es sentirse libre, de no sentir miedo a hacer o deshacer porque eres libre de hacer lo que se te ocurra... El matrimonio para algunos se convierte en una cárcel, en un círculo cerrado que les prohíbe hacer lo que les gusta porque a su pareja le molesta, porque no le agrada. Hay algunas personas que consideran que sus parejas (marido o señora) les pertenecen. Eso es un tremendo error. Si bien formas un núcleo entre dos personas (los hijos no vienen a contexto), cada uno debe mantener sus libertades individuales e idealmente poder compartir la mayoría de los gustos entre ambos. ¿Para qué decides compartir tu vida con alguien si tienen gustos muy dispares? Es esencial buscar a alguien que comparta la mayor parte de tus gustos, que tenga similitudes en cuanto a formas de ver la vida, a cómo se plantea el futuro, que hable en tu mismo lenguaje... estas diferencias al comienzo se pueden llevar porque ambas partes habitualmente ceden, pero con el tiempo se desgastan, se vuelven muchas veces intolerables lo que finalmente matan la relación.

La comunicación es esencial. Si no conversas sobre tus emociones, sobre lo que te molestó una primera vez por miedo a que el otro se incomodara, entonces es posible que empieces a guardarte todo hasta explotar. Es muy típico que si planteas que la relación no anda bien, la otra persona se ofenda y tire toda la mierda acumulada a la cancha y la situación en vez de mejorar, empeora.  Si tratan de conversar algún tema sobre sensaciones respecto a la forma en que se están relacionando,  y no hay capacidad de escuchar y entender al otro, entonces la relación se va yendo de a poquito a la cresta. Al final, terminas contándole todo a otras personas, lo dejas como chaleco de mono y sigues viviendo en la hipocresía de la relación estable.

Las personas no cambian. Si te ha molestado durante toda la relación algunas reacciones de tu pareja, no esperes que casándote con ella, vaya a cambiar. Eso no pasa. En serio que no. Incluso a veces puede ser peor que antes, precisamente por eso que mencioné antes, del sentido de pertenencia: ya estamos casados así es que tienes que aguantar. Si el tipo es flojo o agresivo, si la mujer es histérica o cómoda, si son celosos, lo van a ser siempre. Si nunca les ha molestado eso de su pareja, bien, pero después no se quejen.

Tuve algunas de conversaciones interesantes con personas: La primera que se va a casar, pero que lo hace porque la pareja es una buena persona, aunque no esté enamorado. Otr@ que ya está casad@ pero que siente que no puede hacer todo lo que le gusta, porque la pareja no lo apaña. Por otro lado, tengo una pareja de amigos que son súper cómplices entre ellos, que confían plenamente el uno en el otro y eso es lo que los mantiene unidos, son amigos además de esposos. Lo mismo ocurre con mis papás...

Sigo manteniendo que el matrimonio, si bien es un contrato, debería ser para siempre (o para largo). Es una decisión que debe tomarse a conciencia para que ambos se sientan felices, plenos y complementados. Está claro que nadie se casa para separarse, las cosas no funcionan así. Nadie sabe que no va a resultar hasta que no prueba, pero hay algunas cosas a considerar que no son menores al momento de tomar la decisión. El enamoramiento tiene fecha de vencimiento, el amor viene después, con cuidados, con respeto, con cariño, con preocupación, con atenciones, con trabajo, con complicidad, con sonrisas permanentes, con alegrías compartidas, con abrazos y sobretodo, con confianza.