jueves, diciembre 17, 2015

No tolero

A pesar de ser bastante ansiosa, me he dado cuenta que tengo una paciencia infinita. Pero esa paciencia tiene límites que veo superados en algunas situaciones que me dejan descolocada.

No tolero la violencia
Me supera la violencia espontánea de la gente. Eso de ponerse a pelear por cualquier cosa, ya sea porque se coló alguien en la fila del supermercado o porque alguien falló en algo en el trabajo. Entiendo que uno se pueda molestar, pero de ahí a reaccionar de forma violenta, tanto con voz alta o, peor, al punto de atacar físicamente a otro, no está en mi esquema mental. No lo tolero.
No puedo decir que soy un ángel y que no soy buena para reclamar, sería desconocerme por completo. Pero no soy violenta. Soy directa y clara... ya ya, a veces irónica y despectiva, ya y también odiosa, pero no violenta, ¿ok?

No tolero la discriminación
No logro procesar en mi cabeza la discriminación por color de piel, etnia o nacionalidad. Me molesta cuando hablan mal de los inmigrantes, sobretodo cuando se trata de latinoamericanos, porque habitualmente todos se creen gringos y no se miran al espejo. En este país somos casi todos mestizos, así es que no se las den de caucásicos. Me llega a dar risa escuchar a tipos de piel morena hablando mal de los mapuches, peruanos, bolivianos, colombianos o ecuatorianos. No sé qué se creen. Esa wea no la tolero.
Igual encuentro fea a la gente fea. No puedo decir de que no me desagrade la gente desaseada o los guatones sebosos. Pero no tiene mucho que ver con el color de piel... tiene que ver con las costumbres o hábitos.

No tolero los malos hábitos
Hay algunas situaciones que con el tiempo me empezaron a dar lo mismo. Por ejemplo, no poner los codos en la mesa o almorzar en pijama. Me da lo mismo. Pero no me da lo mismo algunos hábitos asquerosos que tienen algunos como escupir en la calle o que andan meando en los postes. No tolero que alguien empuje la comida del plato con los dedos, aunque no me molesta que chupeteen el hueso de la chuleta con las manos... jajaja. Me estresa que la gente cruce a mitad de cuadra, pero ya entendí que no puedo cambiar la cultura, a lo más puedo reclamar.
Tengo el mal hábito de llegar atrasada a todos lados. Eso de la puntualidad no va mucho conmigo, siempre me atraso por A, B o C motivos. Eso no me lo tolero, es un pésimo hábito.

No tolero las desubicaciones
Me carga que me llamen números desconocidos después de "la hora prudente" o muy temprano en la mañana (en general soy mala para hablar por teléfono, me canso, prefiero los chats que dan más libertad en tiempo y acción). ¿Cómo no piensan que uno puede estar ocupado? Me pasó varias veces con el celular del local, que por más que cortaba volvían a llamar los wnes desubicados, 9, 10, 11 de la noche... pensaba ¿qué pensarán estos locos? ¿Que no tengo vida? O esas personas que la cagan preguntando por la pareja de alguien cuando la cuestión se acabó hace ene... ¿a quién no le ha pasado? jajaja. Y lo que no tolero, porque lo encuentro enfermo de ordinario, es que me griten el nombre en la calle de una cuadra a otra. No, no y no.
No puedes hablar de religión y política de forma despectiva con gente que no conoces o que recién estás conociendo. No debes hablar de tu ex marido (o señora) con otras personas delante de tu pareja actual... ¿qué es eso? No debes burlarte de la forma de hablar de las personas delante de ellas, a menos que sea alguien de mucha confianza.

No tolero la falta de empatía
No hay cuestión más odiosa que escuchar a personas hablando de los pobres o de los mapuches, generalizando como si supieran lo que ellos viven. Yo no lo he vivido, pero creer que TODOS los pobres son así porque les gusta o porque quieren, o pensar que TODOS los Mapuches son borrachos, lo encuentro una mierda... Me cansan las opiniones del resto sobre otras personas. Soy más de la idea de opinar sobre historias, más que de juzgar a las personas por sus decisiones. Que los que se dediquen a opinar se consigan una vida. En serio. No tolero los cahuines. Leí por ahí algo como esto: "antes de opinar sobre mí, primero averigua lo que he vivido". Empatizar con las personas permite mejores relaciones interpersonales. De eso no hay duda. No puedes ponerte a hablar de todos tus logros económicos delante de gente que no puede. Eso es rasca y desubicado (volver al punto anterior).

Y por último, pero lo más importante...

No tolero la mentira
Tiendo a confiar. Soy tan lesa, que siempre confío... aunque he aprendido a no confiar tanto. Y por lo mismo, me desilusiono enormemente con las personas que me mienten, sea por el motivo que sea. Cuando descubro que me han mentido, sufro. Sufro porque yo no miento, puedo omitir, pero no mentir descaradamente, se me notaría a kilómetros.  Por lo mismo, no entiendo cómo alguien puede engañar a quien aprecia. Lo mismo aplica para la infidelidad. No está en mis esquemas. Prefiero la verdad, aunque duela. No tolero la mentira, definitivamente no.

Como ven, de a poco me voy convirtiendo en una vieja JULIA. jajaj...