martes, julio 13, 2010

Imagina




La Fran está haciendo sopas de letras, igual como las hacía yo cuando niña... heredó ese don ñoño de mí. Siempre me gustó hacer puzzles, crucigramas, rompecabezas y cuando estaba en la U descubrí los Sudokus. Todos los juegos de ingenio me agradan y me encanta que la Fran también disfrute de ellos, porque aunque Usted no lo crea, ve menos tele, y menos ganas le dan de jugar al computador.


No pretendo que mi hija sea una retrógrada que no sabe nada de tecnología, pero creo que hay que entregarle esa información de a poco, para que desarrolle su imaginación, para que sus rasgos cognitivos se desarrollen de mejor manera y por tanto permitir a su cerebro que potencie habilidades que en muchos niños y niñas quedan escondidas (o bloqueadas) por mantenerlas descansadas por mucho tiempo... Los juguetes existen por algo y seguirán existiendo mientras obliguemos de una u otra forma a nuestros niños a ocuparlos.


Las Barbies eran mi fascinación, me hubiese encantado tener toda la colección, el auto, la casa, el supermercado, la oficina, etc... Lo mismo con los Playmobiles... pero no pude y tuve que inventarme autos y casas y supermercados con plumavit de las cajas de la TV nueva o del nuevo mini componente de esos años, con envases de shampoo, o con las sillas del comedor... la imaginación daba para mucho...


Y como la imaginación es algo que puede ser desarrollado a destajo, y mientras más imaginación una persona tenga, más soñador es... por tanto verá la vida de una forma más positiva, menos complicada y más alegre...


Hay un comercial que dice "ensuciarse hace bien" y pucha que creo que es cierto... Jugar a la comida con barro, revolcarse por una loma de pasto, jugar a la pelota y quedar con las rodillas verdes... En verano era entretenido jugar a las bombas de agua o manguerearse en el patio, correr con los pies descalzos por la playa, ir al campo y perseguir gallinas, pollitos, lechones o gansos. Subirse a los árboles de nísperos, sacar maqui de la mata, cosechar uvas...


Soñar e imaginar son conceptos, intangibles, intocables pero no inalcanzables... imaginar no cuesta nada (y soñar tampoco). Por eso no pretendo que mi hija deje de imaginar a corta edad, y en cierta medida la obligo a desarrollar su imaginación, a que crea en que todo es posible... a los 7 años es difícil proyectarse hacia el futuro. Ser grande aún está muy lejos...