viernes, abril 13, 2018

Ordenando mis libros

Me encanta leer. Me encantan los libros. Me enseñaron desde pequeña a cuidarlos. En el colegio usábamos mucho la biblioteca y si pedíamos libros para llevar a la casa, había que devolverlos intactos. Existía la modalidad de préstamo de los libros de estudio, por lo que cada año a uno le tocaba el libro que había usado un alumno del curso superior el año anterior. A mí mamá le encanta leer desde que era niña. A mí papá también le gusta leer, aunque siento que le gusta más tener libros que leerlos. Por  todo esto y porque siento que leer hace bien, ayuda a la memoria, permite imaginar lugares y personajes a la pinta, aprendes a escribir con mejor ortografía y porque te da un espacio personal absoluto, es que amo los libros. 

Hace tiempo compré un estante muy lindo (y caro) pensado en usarlos como un gran librero para poder tener una colección de libros. Sin embargo, no pasaron más de 2 meses cuando las repisas empezaron a ceder por el peso y se empezó a deformar y tuve que recoger los libros varias veces y lamentar que se quebraran adornos que habían entremedio. Fue una pelea constante con el mueble. Junto con la ampliación (construcción) y con la decisión de además ampliar los espacios móviles en la casa, es que decidí vender este famoso estante como se ve en la foto, ya sólo estaba usándolo para poner puros adornos. Mucho espacio ocupado, para nada.




En el proyecto del comedor, dejé espacio para un estante empotrado que es parte de la casa, el que pedí al maestro que confeccionara con maderas barnizadas y con un tratamiento más bien rústico. Hasta hace unos días no me había tomado el tiempo de organizar correctamente los libros, sino que los había puesto sin mucho pensar en cada uno de ellos.

Siguiendo el método Konmari y varias ideas que he ido tomando de internet, es que decidí dejar sólo los que me hacen feliz de tenerlos, los que quiero leer, los que me producen alguna sensación de agrado. Entre ellos destaco mi colección en progreso permanente de Stephen King, Jane Austen e Isabel Allende. En general me gusta leer historias de amor y de suspenso y es la temática típica de mis libros.

Los clasifiqué por autor y tamaño y luego por colores o tipo de edición. Les comparto cómo quedó. Todavía creo que podría mejorar un poquito más la distribución de tamaños, pero así como está igual me gusta.

No voy a guardar elementos en mi casa que no me provoquen placer ni que estorben a mi movilidad, por lo que separé aquéllos que quiero guardar de aquéllos que se van. Ahora me falta ver cuáles serán sus destinos. Botarlos JAMÁS.

Estos son los libros que no quiero conservar. Debo revisar otro librero pequeño que tengo para seguir ordenando y purgando los que no me aportan.



De lo aprendido:

1. Cuesta soltar los libros. A veces me siento con Bella de "La Bella y la Bestia" que se fascinó cuando la bestia le mostró su biblioteca. Pero me acuerdo del mal olor que toman los libros viejos y se me pasa. 
2. Guardar sólo los libros que generen una sensación agradable al verlos. No guardar libros sólo por guardarlos. Ocupan espacio, pesan y se llenan de polvo. Siempre habrá alguien que quiera leer lo que tú no.

Algunos 2 enlaces que pueden revisar para ver cómo organizar los libros y clasificarlos: