martes, junio 02, 2015

Mujeres...

Los hombres suelen decir que las mujeres somos raras y por ello solo hay que queremos y no entendernos. Yo preferiría que los hombres se dieran el trabajo alguna vez de entendernos. Con su postura de "básicos" se escudan para no hacerse cargo de nada. Se creen "prácticos" pero a veces no saben resolver un problema simple. No saben buscar frente a sus narices, no diferencian los matices de los miles de millones de colores que nosotras somos capaces de identificar, no tienen paciencia para cotizar y menos para salir a comprar. Y nosotras somos las raras.

Es cierto eso de que las mujeres podemos trabajar, caminar y mascar chicle al mismo tiempo. Mientras trabajamos, tenemos que preocuparnos de rendir bien en la pega, además de hacer lo posible por vernos bien, que no nos sobren los pelos en la cejas ni que se note algún pelo del bigote. El hecho de andar con la ruler nos pone de un genio del terror pero debemos disimular cualquier malestar, porque sino mostramos debilidad. Si además tenemos familia, debemos ocuparnos de no olvidar pedir la hora al dentista del hijo o del marido, del almuerzo, de los útiles que encarga el niño para el colegio,  del disfraz para el evento del día del alumno, de la pelu del perro, de la reunión de apoderados, de transferir la cuota para el paseo... Y resulta que si nos cansamos de hacer tanta cosa o se nos ocurre reclamar, somos complicadas y nos tratan de inconformistas.

Creo que la visión de los hombres con respecto a nuestro género es porque de una u otra forma hemos permitido que esto suceda. Hay mujeres que no están dispuestas a realizar tareas domésticas asociadas a los hombres (como mover muebles, usar el taladro o arreglar lámparas). Hay mujeres que son miedosas y como no se arriesgan a nada viven necesitando ser protegidas, otras de lleno son flojas y otras definitivamente inútiles para algunas tareas y prefieren relegarse a las tareas asumidas históricamente como femeninas como la cocina, aseo y planchado... confieso que el planchado está fuera de mi disco duro. 


Un porcentaje de mujeres que se ha dedicado permanentemente a echar a perder la percepción de nosotras porque en verdad que algunas conducen como las pelotas. No sé si existirá algún lugar en el cerebro que permite calcular los espacios que nos rodean que el cerebro femenino no desarrolla completamente, pero no entiendo cómo hay mujeres que no logran estacionar entre dos autos sin dificultad. Una vez un hombre me dijo que la única forma de asegurarse que a sus hijos no les pasara nada cuando su mujer manejaba era con un auto gigante y requetecontrareforzado (??). Para eso en todo caso hay que tener plata... El asunto es que me enerva ver la poca capacidad de manejo que tienen algunas de mis congéneres.


Por otro lado están las minas que son minas... no me refiero a que sean guapas o no, si no que tienen comportamiento de mina. Que creen que pueden dirigir todo, que lloran para lograr objetivos, que hacen abuso de su condición de mujer para conseguir algo con algún hombre. Entre nosotras esos códigos no funcionan. Las mujeres no nos dejamos seducir por otras mujeres (a menos que sea lela). En cambio los hombres son débiles frente a un poto o buenas pechugas y por más duros que sean, siempre se dejan seducir, aunque sea un poquito,

También estamos las que no somos ni fu ni fa. Las mujeres que estudiamos en escuelas de ingeniería, estuvimos obligadas en cierta medida a entender otros códigos entre los compañeros. Era imposible no involucrarse en sus bromas o en sus comentarios. Terminamos entiendiendo cómo piensan, cómo se comunican entre ellos y también cómo hacen las diferencias cuando están con alguna mujer que les parece interesante o con las amigas-amigotas. Por lo mismo, creo que hay minas que son muy minas, hay mujeres que son muy pavas, hay mujeres que son muy calientasopas y hay otras que somos más choras que no encajamos tanto en esa irracionalidad extraña del pensamiento mágico. Jajajaja...Ya bueno ya, a veces sí...