miércoles, noviembre 17, 2010

Disfrutar lo simple


Hace poco màs de un año me quejaba de mi situación. Aspiraba a comprarme una casa con patio, quería un perro, quería un trabajo estable y no tener deudas. Muchas de las cosas que soñaba las veía muy lejanas y me amargué durante varios meses creyendo que nunca iba a solucionar nada.


Y las cosas cambiaron... todo lo que veía tan lejano, finalmente es un hecho. No se cumplieron los plazos que alguna vez esperé, pero dicen que más vale tarde que nunca. Todo se estabilizó, la vida me fue dando regalos de forma inesperada y sin programar mucho mi futuro, ya tengo la casa que quería, aunque no vivo en ella aún... y tiene patio suficiente. Tengo un perro que a pesar de ser histérico es muy cariñoso y regalón. Hoy cumplo un año en mi trabajo y siento que la experiencia que voy adquiriendo me dará buenos frutos.


Viendo un poco en retrospectiva, me doy cuenta que me equivoqué en varias ideas.

Muchas veces ocurre que esperamos tener en el corto plazo muchas cosas y nos amargamos por no tenerlas hoy. Creo que es màs simple vivir disfrutando lo que tenemos en este momento y dando buenos pasos para que los siguientes sean mejores. Muchas proyecciones en falso, terminan generando aversión a lo que nos rodea. en vez que preocuparnos de lo que tenemos hoy, con nosotros, en nosotros.


Pongo de ejemplo un helado. De todas las opciones que existen en una heladería, te tientas con el más pomposo, el de más sabores, el con crema, baño de chocolate, mostacillas y galletas. Puede ser que en ese momento te alcance el dinero solo para un helado simple. Lo compras resignado porque es lo que alcanza en el momento, envidiando al que compró el más grande y ese helado, ese helado solo, es tuyo. Y miras al de al lado comiendo crema, mostacillas y embelecos, mientras tú comes un helado simple. Detente a pensar un momento: el sabor de ese helado lo elegiste tú, y debe ser el que más te gusta. Es poca cantidad comparada con el otro. El que compró el helado grande aún sigue comiendo los agregados y cuando llega al helado ya está un poco derretido, lechoso, blando. Es helado aún, pero no es lo mismo.


Disfruta de la cassatta cuchareada con los que quieres, disfruta lo que tienes ahora y no en lo que los demás tienen. Ya podrás en algún momento disfrutar de lo que aspiras, pero siempre sabrás cuánto te costó llegar a tenerlo y lo vas a disfrutar más. Cuando se tiene todo regalado, es más difícil tomarle el valor a las cosas y sobre todo a las vivencias.

Ser feliz con lo simple no es tan difícil, lo difícil es acostumbrarse. Cuando lo logres, serás feliz y harás feliz a los demás.