lunes, marzo 29, 2010

Cuando dejé de creer

Muchas veces soñé en encontrar a ese famoso príncipe azul del cuento de niña... Suena muy repetida la frase, pero estoy segura que por lo menos una vez en la vida, toda las mujeres nos hemos planteado esa idea, utópica, extraña e incluso absurda.
Dicen que las mujeres somos complicadas, que no deben tratar de entendernos sino sólo querernos... Por estos días he resuelto que lo más quiero de un hombre es que me quiera, pero que ese querer implique entenderme, escucharme, admirarme y sentirse el mejor del mundo a mi lado. Y pido esto, porque yo así es cómo quisiera sentirme al lado de él.
He conocido distintos tipos de personajes, y aunque puedo rescatar cosas buenas de cada uno, creo que me será difícil convencerme de que el correcto para mí existe. No me sirve que un tipo me diga que soy la más linda y si se da vueltas a mirar a otras en la calle, no me sirve que me diga que le gusto mucho si a la primera discrepancia se enoja conmigo, no me sirve que me regale flores si las mantuvo escondidas hasta que logró pasármelas...

Dejé de creer... no me bastan las palabras, yo vivo de hechos reales y concretos.
Dejé de creer... después de sentirme estafada.
Dejé de creer... cuando perdí las ganas de seguir luchando.
Dejé de creer... cuando me di cuenta que había creído más de la cuenta.
Dejé de creer... cuando me desilusioné.

Espero recuperar la magia de creer... finalmente eso es lo que nos mueve.