domingo, mayo 06, 2007

CUANDO NACIÓ MI TRISTEZA


Cuando nació mi Tristeza, le prodigué mil cuidados,
y la vigilé con amorosa ternura.

Y mi Tristeza creció como todos los seres vivientes,

fuerte y hermosa y llena de maravillosas gracias.

Y mi tristeza y yo nos amábamos,
y amábamos al mundo que nos rodeaba.

Pues mi Tristeza era de corazón bondadoso,

y el mío también era amable cuando estaba llena de Tristeza.


Y cuando hablábamos, mi Tristeza y yo,
nuestros días eran alados y nuestras noches estaban engalanadas de sueños;
porque mi Tristeza era elocuente,

y mi lengua también era elocuente con la Tristeza.


Y cuando mi Tristeza y yo cantábamos juntos,
nuestros vecinos sentábanse a la ventana a escucharnos;
pues nuestros cantos eran profundos como el mar,

y nuestras melodías estaban impregnadas de extraños recuerdos.


Y cuando caminábamos juntos, mi tristeza y yo,

la gente nos miraba con amables ojos,
y cuchicheaba con extremada dulzura.
Y también había quien nos envidiara,
pues mi Tristeza era un ser noble,
y yo me sentía orgullosa de mi Tristeza.

Pero murió mi Tristeza, como todo ser viviente,

y me quedé sola, con mis reflexiones.

Y ahora, cuando hablo, mis palabras suenan pesadas en mis oídos.

Y cuando canto, mis vecinos ya no escuchan mis canciones.

Y cuando camino sola por la calle, ya nadie me mira.

Sólo en sueños oigo voces que dicen compadecidas:

"Mirad: allí yace la mujer al que se le murió su Tristeza".


Khalil Gibran