sábado, marzo 02, 2013

No botes, recicla


¿Te has dado el tiempo alguna vez de pensar cuánta basura sacas a la semana de tu casa para que se la lleve el camión? Te invito a hacer ese pequeño esfuerzo durante 1 mes y te vas a sorprender de los resultados. Lo puedes medir contando la cantidad de bolsas o tarros dependiendo de la forma en que elimines tus desechos. Sea como sea, lo importante es que logres darte cuenta que tu estilo de vida genera un daño al ambiente, muchas veces, sin querer hacerlo conscientemente.

La forma de vida que hemos estado adoptando en el mundo, el consumo indiscriminado de combustibles fósiles para generar energía, la alta producción de artículos en base a hidrocarburos (plásticos), la vida rápida que llevamos que nos obliga muchas veces a utilizar materiales  desechables, entre muchos otros factores han generado tal nivel de contaminación en nuestro planeta, que se vislumbra que de no tomarse medidas preventivas ahora ya (!) la vida en la Tierra se volvería insostenible para las generaciones venideras.
En Europa se han tomado medidas importantes con respecto a los niveles de contaminación que generan las industrias. La huella de carbono en la elaboración de productos se ha vuelto la forma de medir estos niveles. En nuestro país, lamentablemente las empresas que más contaminan, a pesar de que cumplen con los máximos de emisiones permitidas, están la mayoría de las veces cumpliendo al límite. De huellas de carbono ni se habla.

A nivel doméstico, la basura domiciliaria generada día a día es muy alta. Existen distintas técnicas para detener en parte la contaminación que generamos en nuestros hogares. Les voy a indicar algunos ejemplos, a ver si se motivan a practicarlos en casa:


1. Ecoladrillos: Necesitas botellas plásticas de bebidas gaseosas y/o jugos envasados y rellenarlas con todo el plástico de desecho tal como bolsas, envases de yogurt, lápices. Algunas organizaciones ecológicas se dedican a recolectarlos para usarlas como aislación en viviendas económicas o como elementos de soporte para estructuras livianas. 


2. Tapitas de botellas: Junta las tapitas de las mismas botellas que mencioné anteriormente. Hay una campaña muy bonita en ayuda de los niños con cáncer, creada por las Damas de Café del hospital Calvo Mackenna y que ahora está transformándose en institución independiente. Les dejo el link de la campaña “Junta Tus Tapitas”. http://www.cjtt.cl.


3. Reciclado de papel y cartones: No es por casualidad que uno se topa en las calles con personas recolectando cartones en triciclos. El cartón se recicla transformándose en nuevo cartón, ya sea como relleno de cartón corrugado o en rollos de papel higiénico. El papel blanco (impresiones, fotocopias, cuadernos usados, boletas) se recicla para generar nuevas hojas reciclados, o en papel higiénico, toallas de papel, entre otros. Como dato, si lo vendes, su valor fluctúa entre $60-$120 por kg. No lo botes.




4. Ropa usada: la ropa que ya no uses, pero que está en buenas condiciones, puedes regalarla a alguna amiga, guardarla para otra temporada para cuando vuelva a estar de moda o tratar de venderla en alguna feria de las pulgas. No la botes.

5. Botellas de vidrio: En las grandes ciudades es posible ver contenedores de vidrio patrocinados por Municipalidades o en ayuda de organizaciones como Codeff o Coaniquem. No las botes, guárdalas y llévalas a los contenedores.






6. Compostera: las cáscaras de papa, manzana, de huevo y todos los desechos orgánicos vegetales, incluso madera podrida puedes ocuparla para crear tu propio compost o tierra de hoja o fertilización y ocuparla para tus plantas. Algunas utilizan lombrices para la oxigenación de la tierra. Existen composteras en tiendas comerciales, pero también puedes hacer una propia reciclando algún cajón de tomates.





Existen otras técnicas para favorecer a nuestro planeta y paliar un poco la contaminación que aportamos. Techos verdes o paneles solares, son algunas de ellas.

Como ves, es posible hacer algo por nuestro ambiente sin mucho esfuerzo, pero sí tomando conciencia que no todo debe ir directo al basurero. No esperemos que los demás lo hagan primero. Partamos por casa. Yo ya comencé. No botes, recicla.

miércoles, febrero 06, 2013

Sigo siendo la misma


Siempre he sido igual. No es tan difícil de reconocer en mí cierta actitud defensiva en algunas situaciones, sin embargo tiendo a ser asertiva la mayoría de las demás ocasiones. Intento ser objetiva para dar mi opinión con respecto a los temas conflictivos, e.d, política y religión. Aclaro que no me agrada el conservadurismo de derecha y no soy creyente. En fútbol no me meto porque en realidad no me interesa. Lo único que opino sobre este deporte es que me parece que el fanatismo extremo es enfermizo y que mucha pelota durante muchas horas me aburre, tanto en la tele como tema de conversación. 


No cambio mi discurso con respecto a mi postura feminista. No me dejo pasar a llevar con comentarios machistas ni represivos respecto a nuestro "rol" en la sociedad. Afortunadamente me educaron para valerme por mí misma y no ser dependiente de nadie y adquirí las herramientas suficientes para lograrlo.

No cambio mi forma de ver las cosas. Siempre hago comentarios del mismo tipo, no me gustan los flaites ni los rotos, me carga la obesidad mórbida, me carga cuando la gente come mal, no me agradan los hombres opresivos ni posesivos, me cargan las personas que no enfrentan las discusiones de frente. Soy directa, enferma de directa.

Me han dicho que soy muy seria con las dependientas de las tiendas. Lo soy. Varias veces me ha pasado que me han tratado de ver la cara y por tanto he tomado una actitud defensiva. Lo reconozco. Seguros no contratados, cobros no permitidos, descuentos no realizados, entre otros. 

Siempre he sido igual. Mi "línea editorial" en redes sociales es siempre la misma. No espere otra cosa de mí. Pienso en voz alta, digo lo que siento, hablo por la guata. Soy pocas veces sutil, se me sale el chavo más de una vez... así soy. No muy cariñosa en público, pero sí apegada a mis cercanos. Quiero a mi manera, veo la vida a mi estilo y a mi manera. No me dejo llevar por lo que los demás quieran de mí. Me han tratado de rebelde, quizás sí, caprichosa no soy, llevada a mis ideas, incluso soberbia. Pero muy pocas veces tengo malas intenciones y eso es lo que los demás no lo entienden bien. 

A estas alturas, supongo que ya pasé a ser una adulta mañosa. No creo que logre cambiar mucho pa' adelante. Ahora entiendo por qué se dice " ya está viejo, no lo vas a hacer cambiar".

viernes, enero 18, 2013

Cumpleaños feliz


De niña esperaba ansiosa el día de mi cumpleaños. Hasta el día de hoy me alegra cumplir años, sin embargo a medida que pasan una espera que las velas sean solo figuras geométricas y no una cantidad desproporcionada que pueda provocar un incendio. Este año solo fue un signo de interrogación, casi por humorada, porque asumo mis 33 con mucha alegría.

El cumpleaños tiene connotación de evento, ya sea uno con invitados y torta, o como hito en la vida de cada ser humano. Marca una pauta entre un antes y un después. Marca ciclos y etapas de nuestras vidas que nos permite además ir "calendarizando" nuestros recuerdos. El festejo anual del cumpleaños pasa a ser una tradición en la que niños y niñas comienzan a internalizarse en los primeros eventos sociales, de adolescentes son los eventos para la conquista y primeros tragos, luego de asados y carretes con gente que a veces ni conoces, hasta volver a las celebraciones familiares, con un grupo más reducido de invitados donde participan los más cercanos.

Una de las sensaciones más incómodas autoprovocadas es la del momento de apagar las velitas. Uno se siente ultra observado, además que en la parte donde deben decir tu nombre aparecen sobrenombres de tus amigos, de tu familia, tu pareja, hijos, abuelos, etc...

Me gusta estar de cumpleaños y cuando lo estoy lo digo a todo el mundo. Muchas personas no le cuentan a nadie y por lo tanto no las saludan ese día. Uno espera que los demás se acuerden, con eso de cierta forma, demuestran qué tan importante eres para ellos. Pero a estas alturas y con este ritmo de vida, reconozcamos que es difícil acordarse de todo, por lo menos yo ya perdí esa capacidad. Cuando era niña llevaba anotado en mi agenda los cumpleaños y mis amigas me dejaban un recordatorio tipo "eres una buena amiga y espero que te acuerdes de mi cumpleaños", ahora es Facebook el que me lo recuerda, si no, habrían muchos cumpleaños que olvidaría, incluso los importantes que no debo olvidar. Mi hermana por otro lado, era tan fanática que empezaba la cuenta regresiva al día de su cumpleaños casi seis meses antes, preparando listas de invitados separados por niñas y niños y pensando en la motivación de su torta.

Mis padres siempre me lo celebraron, aunque por estar en enero tenía que celebrarlo anticipado para poder invitar a mis compañeros de curso. Así es que a veces celebré en diciembre e incluso otras en noviembre. Siempre quise que me cantaran el "Cumpleaños Feliz" en la sala de clases. Nunca pudo ser... sufrí por eso. Invitaba a todo el curso, con los chicos invadiendo todas las habitaciones. No había piñata, habían platos con dulces para que sacaran a destajo, con eso se evitaban los golpes y los llantos de frustración por no agarrar un par de dulces más. Lo pasábamos bien. Siempre lo he pasado bien.

Cuando era niña me sentía más grande al cumplir años... ahora cada año siento que me pongo más vieja, aunque suena mejor decir que me pongo más madura. Quizás lo más complicado es ir dándome cuenta cómo pasan los años y entender que hay cosas que tengo que hacer ahora y no dejarlas para el futuro...  

jueves, diciembre 27, 2012

A punto de reventar



He decidido hablar de este tema porque me está molestando desde hace varias semanas y siento que ya no soy la misma. Nada me queda bien, la ropa me aprieta, sea lo que sea que coma me hincha, tengo que usar todo suelto para que no se me asfixie el abdomen y además para que no hablen a mis espaldas de si estoy o no embarazada... ¿adivinaron? Síiiii. Tengo colon irritable.


Hace muchos años que no me molestaba esta dolencia con tanta intensidad y tantos días seguidos. Mis visitas al gastroentérologo siempre terminan en lo mismo: ¿Qué hace Usted? ¿Es muy estresante su trabajo? Debería hacer yoga o terapias de relajación. Eso ayudará a calmar el estrés. No coma alimentos que produzcan flatulencia. 

Conclusión. No se me va a pasar nunca. Será algo crónico durante toda mi vida.

Tuve un año muy movido, muchas cosas que hacer y poco tiempo, muchas preocupaciones y falta de espacios para mí, las que ahora JUSTO AHORA que se termina el año, me están pasando la cuenta. Y ahora es justamente cuando ya no tengo tanto estrés porque muchas de mis metas ya están cumplidas... eso me dijo el médico. Se acumula la tensión y cuando se pasa, el famoso colon reacciona y se venga. Y ¿saben qué? Yo casi nunca me guardo las cosas que quiero decir, soy bien directa y expresiva para algunas cosas, por lo que no logro entender por qué don Colon me trata de esta manera.

"Me duele la guata, ando hinchada" - ¿Qué comiste? - No sé, parece que es el colon.

He leído en numerosas publicaciones una infinidad de dietas anti colon. Algunas dicen que debo comer fibras, otras dicen que debo evitarlas a toda costa. Que coma frutas, pero cuando lo hago me hacen peor. Otras dicen que deje las frituras, que no tome café, que evite las gaseosas, que no masque chicle, que no fume, que no consuma alcohol... ¿cómo me relajo entonces si no puedo carretear?

Lo cierto es que por más que tome infusiones, me haga masajes, evite algunos alimentos y haga como que me relajo, esta acumulación de gases e hinchazón anormal no se quita hasta que se aburre de molestar. Pareciera que tiene vida propia y que una vez cada cierto tiempo, necesita hacerse notar, para que me acuerde que debo bajar las revoluciones.

Por ahora, los vestidos anchos y las túnicas serán una buena opción para disimularla panza.  

miércoles, octubre 17, 2012

Cállate un rato


¿Te ha pasado que estás hablando de algo que consideras importante de contar y aparece el personaje con una historia más interesante que la tuya? Los siguientes escenarios son historias de la vida real. Llamaremos Juanita a una personaje en representación de esas personas que me alguna vez me sacaron de quicio y con las cuales perdí contacto por darme cuenta que no aplican la "escucha activa" , tan importante en el reino de la comunicación.


Escenario 1: Llegas contando a tu amiga Juanita que falleció tu abuelita, que el funeral estuvo lindo pero triste. No alcanzas a contar de qué murió cuando la Juanita empieza a hablar de la vida de SU abuelita, de lo que le gustaba hacer e incluso de cómo fue su funeral, siendo que tú estás convaleciente del dolor y vienes pasando recién por el difícil momento de despedirla, pero a Juanita le importa un rábano tu pena y prefiere hablar de algo más interesante: de su abuelita y no escucharte hablar de la tuya.


Escenario 2: Te encuentras con Juanita en la calle, no la ves hace tiempo, y le comentas lo bien que te está yendo en el trabajo, de lo interesante que es tu pega y de lo bien que te sientes, pero Juanita comienza a hablar de su trabajo, que le está yendo al parecer mucho mejor que a ti, te cuenta cuánto gana para que veas que su vida posiblemente es mejor la tuya. Y curiosamente, todo lo que a ti te pasa, a ella también le ha pasado.

Escenario 3: Estás en una reunión de amigos y la Juanita se roba la película todo el rato. No deja conversar al resto porque quiere imponer su historia por sobre todo lo que puedan opinar los demás. Si comentas algo, a ella también le pasó algo parecido y lo más probable es que haya sido con el triple de efectos especiales que lo que te sucedió a ti.

Escenario 4: Te juntas con Juanita y Pedro y si bien la conversación partió en un tema inicial, la conversación con Pedro deriva en muchos otros temas, pero la Juanita se queda pegada en la primera idea y no permite seguir una conversación fluida porque está al estilo de la Chilindrina ("es que yo, es que yo") tratando de meterse en la conversación hasta que logra que la escuchen importándole un huevo lo que se ha conversado hasta el momento.

Escenario 5: Estás ocupada con tu hijo y te llama por teléfono la Juanita para conversar y por más que insistes en que tienes que dejar el teléfono, no se da por aludida, no te dice "ah ya, hablamos después", si no que sigue hablando absolutamente despreocupada de tus necesidades.

Para que haya una conversación es necesario que haya dos personas o más. ¿Pero a qué le llamamos conversación? Hay personas como la Juanita que tienden a hacer monólogos y no se preocupan de saber si a la otra persona le interesa o no escuchar su historia o por otro lado, no dejan hablar a nadie más, porque pareciera ser más interesante hablar que escuchar. Personas como la Juanita llaman por teléfono solo para hablar ellas. No dejan espacio para interrupciones, cualquier comentario que le digas es rebatido, porque ella tenía todas las razones y argumentos del mundo.

Puedo entender a personas que en ciertos momentos se manden tremendos discursos, sobre todo cuando son personas solas, porque muchos de nosotros sentimos la necesidad de hablar de nuestros problemas, de nuestras preocupaciones o de nuestras aspiraciones. Pero que una persona como la actitud de la Juanita que no se da cuenta que las conversaciones son de a dos y no de a uno, no lo entiendo. A mí por lo menos, me molesta y evito juntarme con personas así.

viernes, septiembre 21, 2012

Alarma! Se viene el fin del mundo



Que viene o no viene un próximo terremoto en Chile pareciera ser una conversación necesaria. Efecto post traumático le llaman algunos a esa sensación de temor que queda en la memoria por mucho más del tiempo que debiera quedar. No sé si será producto de este efecto o si es por un tema de marketing, pero la televisión en espacios de tiempo no menores otorga importancia a conversar sobre lo terrible que sería que hubiera un nuevo terremoto, de lo horrendo que fue el ya vivimos, en vez de dedicarse como materia fundamental a informar de forma efectiva sobre cómo las personas debemos actuar en momentos de caos.


No tengo mucho tiempo para ver televisión, sin embargo, no he sabido de programas de alto rating que se dediquen a concientizar a la población sobre las medidas preventivas básicas que debiéramos tomar para evitar que suframos un accidente dentro de nuestros hogares durante un sismo o tampoco he escuchado que las autoridades indiquen qué alimentos debiéramos guardar en caso de desabastecimiento. Hay temas que para algunos resultan obvios, pero la realidad es que para la mayoría de la población no es tan evidente:

- No bajar las escaleras de un edificio durante un sismo. Yo lo hice y en realidad fue porque estaba desesperada, en estado de shock. Nunca más debería volver a hacerlo.

- Dónde arrancar si las casas están cerca de torres de alta tensión, por ejemplo, o a un costado de una planta química. Esto debería estar prohibido, pero ya todos sabemos que no es así.

- Cortar el gas del balón o por medio de las llaves de paso, juntar el agua antes que la corten.

- Evacuar hacia zonas de mayor altura en zonas costeras por alta probabilidad de maremoto. Ésta, supongo, que es la que más nos quedó grabada a todos, debido a lo sucedido y todas las historias de fallecidos por el tsunami que conocimos.

Se me ocurren estas 4 aunque sé que hay muchas más.

Más que alarmar constantemente a la gente, deberíamos preocuparnos más de enseñar. Chile es un país sísmico y es inevitable que vuelva a temblar. Las personas comunes y corrientes de nuestro país no tienen acceso a información privilegiada científica que hable sobre el comportamiento de las placas de Nazca o del Pacífico o no están revisando la página de USGC donde pueden obtener información sobre los sismos en el mundo. La mayoría accede a la información que se muestra en la televisión, ya sea de chantas o no chantas, y por lo mismo, cuando se trate de un tema tan  delicado como el futuro de sus vidas, debería tenerse un poco más de respeto por esas señoras que viven pensando en que algo malo puede pasarles a ellas y a sus hijos, que realmente creen que puede llegar el fin del mundo.

Oiga! No estoy hablando estupideces. ¿Sabe? Yo he escuchado a personas hablar sobre el fin del mundo y que creen en cosas que a uno jamás se le pasaría por la cabeza pensar. La falta de educación no es solo palabrería de un grupo de estudiantes. La educación formal es una cosa, pero la formación que respecta a cómo las personas ven la vida es otra. Y es a esa forma a la que hay que tenerle respeto.

Dejemos de alarmar y preocupémonos de informar como corresponde. 

martes, agosto 28, 2012

El terrible Jefe


“No me diga nada a mí, yo soy mandao no más”. “Si tiene algún reclamo hable con el Jefe”.

No estoy clara si tiene que ver con la antigua costumbre de ser dependiente de un patrón o se trata de no asumir algún tipo de responsabilidad. Se me ha hecho algo habitual que el dependiente que me atiende en un local comercial, restaurant, almacén, boletería de cine o de buses, guardia u otro de atención a público no sea capaz de hacerse cargo de ningún reclamo o sugerencia por parte de nosotros los clientes. Lamentablemente, la mayor parte de las ocasiones uno se desquita con el empleado que da la cara cuando algo nos disgusta, pero siendo la cara visible muchas veces no queda otra. Bendito seas Libro de Reclamos, aunque no sé qué tan efectivo puede ser. Nunca me han llamado para presentarme las excusas a mis reclamos.

Justamente ayer, en el Servicio de Impuestos Internos, la señora del mesón de informaciones (muy amable y clara para explicarme todo lo que debía hacer) me recomienda que me acerque a algún ejecutivo para acreditar mi domicilio y poder solicitar el timbraje de facturas para mi nueva empresita. Dado que soy propietaria y por ende contribuyente de mi vivienda (mismo domicilio que usaré como oficina) no era necesario presentar las escrituras de la casa, tema que implicaba ir a mi casa y volver a hacer la tonta fila. Esperé más de 30 minutos para que por fin tocara mi número de turno y el hombre que me atendió me dijo que sin escrituras de la casa no podía hacer nada. Me enfurecí. Me empezó a despachar. Quería decir que lo que me había explicado la otra señora no era cierto. Pedí hablar con la Jefa. El hombre insistía en que no podía hasta que la Jefa le dio la instrucción. Bastaba con el rol de avalúo fiscal de la propiedad que estaba como información entre mis datos del SII. El gusto de hacernos ir y volver y perder tiempo.

“No es mi culpa, a mí me mandan y yo hago mi trabajo”. Entiendo que los guardias hacen su pega y acercarse a “molestarnos” muchas veces corresponde a parte de su trabajo. Que un guardia se reserve el derecho de ingreso al local que tiene encomendado es parte de su trabajo y siendo objetivos, lo está haciendo bien. Pero de que molesta, molesta y a veces mucho más de la cuenta.

El jefe se ríe y todos tienen que reírse. Me van a disculpar, pero yo no me río si no me parece gracioso. No falta el jefe que tira la talla pesada y tampoco faltan los chupamedias que se ríen para hacer causa común con él, aunque el (o la) humillado(a) sea un compañero de trabajo. Con menos razón me río de las bromas con connotación sexual. En la pega no.

A veces me parece que muchos necesitan tener jefe para poder hacer bien la pega. Y lo más probable es que así sea. En trabajos de terreno es común ver que los jornales no trabajen si no tienen a un supervisor encima controlando que hagan el trabajo. Algo parecido se observa en casas comerciales; si no está el supervisor dando vueltas, las dependientas se dedican a conversar entre ellas. Como dicen por ahí: “cuando el gato no está, los ratones salen de fiesta”.

El terrible jefe en un altar. Adorarlo o decirle amén en todo es parte del juego. Ser pateros o dejarse pisotear pareciera estar incluido en la letra chica del contrato. Pero hablar mal de él a sus espaldas también. No tendría gracia juntarse con los colegas a fumarse un cigarrito o salir en la hora de colación sin tocar el tema del jefe. Esperemos que ojalá no se dé cuenta de que sacamos la vuelta, pero también ojalá que se dé cuenta que llegamos temprano pero no lo haga cuando aplicamos zapatillas de clavo.  

Una de las grandes motivaciones que tengo para tener mi propia empresa es precisamente el hecho de querer ser mi propia jefa porque me carga ser apatronada. No me gusta ser dependiente ni que me controlen los horarios, me molesta tener que cumplir las horas de trabajo aunque a veces esté consciente que estoy calentando el asiento. Cumplir por cumplir. Prefiero cumplir por gusto. 

jueves, agosto 09, 2012

Trabajar para vivir



Es una costumbre y gran parte de las veces es una obligación. Salir de cuarto medio y buscar trabajo, salir de la Universidad o Instituto a buscar una oportunidad en el mundo laboral. Para muchos se trata de esperar que ese dueño de empresa, gerente o reclutador de personal se interese en tu Currículum. No hay nada más cliché que la frasecita "Te llamamos", pero curiosamente siempre la ocupan, no sé si por muletilla o por dar algún grado de esperanza al postulante. Angustia. No sabemos si cumplimos con el perfil, quizás las pretensiones de renta eran muy elevadas, dudamos de lo que somos capaces de entregar y hasta pensamos en rebajar el valor de nuestra oferta, por temor a dejar pasar el puesto de trabajo ofrecido.

Nuestros discos duros están programados para encontrar trabajo. Obviamente es más estable tener un sueldo fijo mensual con la salud y la pensión futura aseguradas de alguna forma, que vivir como trabajador independiente viviendo de trabajos esporádicos que no dependen de uno, sino de los clientes. Uno de los factores determinantes a la hora de decidir emprender es el miedo a no saber cómo nos irá, de no saber si va a resultar la nueva idea, si el negocio se ajusta a las necesidades del mercado... traducido finalmente en no poder costear los gastos fijos tanto de la empresa como de la familia.

El miedo me ha frenado muchas veces para tomar la decisión de emprender. Mantener mi casa, pagar un dividendo, las cuentas, la bencina y comer son mis principales necesidades. Todo lo demás puede esperar. He estado venciendo el miedo día a día. Me decidí a formar mi propia empresa, una empresa individual con responsabilidad limitada, de esta forma no pongo en juego mis bienes personales en caso de que no funcione. Ya he realizado mis primeros servicios profesionales y eso me tiene motivada a seguir. No puedo considerar por ahora dejar de hacer lo que hago como trabajadora dependiente, porque con el sueldo mensual costeo mi vida... pero más adelante, cuando mi empresa tome fuerza, quiero dedicarme 100% a ella. Estoy consciente que tomará tiempo pero tengo fe en que va a salir todo bien.

Me han tildado de "valiente", eso me demuestra que a muchas personas les da susto emprender. No soy la única. Vencer ese miedo es lo importante y lo estoy logrando.

Hace unas semanas fui a un taller que me gustó mucho. Trataba como tema esencial la forma en cómo nos ofrecemos a las empresas, de cómo nos vendemos como producto. Más que mostrar un CV uno debe ser capaz de mostrar a quien nos entreviste de qué somos capaces, qué estamos dispuestos a entregar y a sacrificar, cuáles son nuestras fortalezas y qué es lo que queremos lograr. Un ejemplo que dio la coach: "Si un reclutador tiene 10 CV de Ingenieros Comerciales, ¿por qué debería escoger a uno y no a otro? ¿Qué es lo que diferencia a una persona de otra, con un mismo título y misma formación?" Es la esencia de cada persona la que la hace única. Si logramos descubrir cuáles son nuestras virtudes más poderosas y notorias y les sacamos partido, podemos lograr mucho más que alguien que se amolda al resto.

Buscando pega o creándosela uno mismo, lo importante a fin de cuentas en hacer lo que nos gusta y lo que nos hace felices. No se trata de vivir para trabajar, sino de trabajar para vivir. Si ese trabajo nos hace felices ya que pasamos gran parte de las horas de nuestras vidas haciéndolo, podremos transmitir a nuestros seres queridos esa felicidad, la plenitud de sentirnos bien en lo que hacemos. Si amamos lo que hacemos, lo haremos bien.


jueves, julio 12, 2012

En un segundo


Y pensar que mi post anterior hablaba de los peligros de una mujer al volante...


Una mala maniobra hecha sin premeditación. No lo pensé, estaba pendiente de poder salir del servicentro y cambiarme a la pista de la derecha. No pensé en nada más que eso. Lo autos por fin se detuvieron y me dejaron pasar. Logré cambiarme a la derecha y pasé. Crucé la avenida de 4 pistas con un rojo que nunca vi. Todo pasó muy rápido. Me encontré con una camioneta gigante en mi ventana lateral derecha, por otro lado vi un auto rojo que frenaba para dejarme pasar. Y pasé de largo. Reaccioné solo a seguir avanzando lo más rápido posible para poder salir de este enredo de vehículos.

Todo fue culpa mía. Una volada absurda y sin sentido. Últimamente se me ha hecho costumbre andar en la luna y no darme cuenta de algunas cosas. Lo que más me angustia es que pude no haberlo contado. Dicen que a veces uno se salva por pura “cue’a”. Otros dicen que no tenía pedida la hora. Sea lo que sea, la vi fea pero no tanto porque no choqué, nadie salió herido y no produje el accidente múltiple que en un par de microsegundos pensé que ocurriría. No me asusté, no tuve descarga de adrenalina, no alcancé a reaccionar. Cuando me vi liberada me dio calor… y un tanto de vergüenza; mal que mal cometí LA estupidez más grande que jamás haya hecho en la vida.

No he dejado de pensar en lo fatal que pudo ser. En lo frágil que es la vida. Recién me había despedido de mi hija. Todo había sido normal. Emmm, en realidad lo sigue siendo, con la diferencia que pienso y pienso en mi no fatídico final y que tengo que seguir echándole ficha a esta máquina llamada vida.

Quiero saber que estoy haciendo las cosas como deben ser, quiero aprender a lidiar con mis fantasmas y armarme de valor para hacer entender mis ideas y entenderme a mí. No es el momento de partir aún, falta mucho todavía que recorrer. Aunque me dé una tremenda vuelta en círculo, prefiero gastar la suela que quedarme sentada esperando que las cosas pasen sin mí.

martes, junio 26, 2012

Peligro, ¡mujer al volante!

No es desconocido escuchar “te apuesto a que es mujer”, “mujer tenía que ser” o el tan desafortunado “mina”. Somos blanco de tallas con respecto a nuestro mal andar sobre un vehículo y sobre la mala capacidad de cálculo al momento de estacionar en lugares estrechos, pero cabe destacar desafortunadamente, que también existe un porcentaje no menor que se ve complicada incluso para estacionar en lugares amplios.

Debo decir que estoy de acuerdo con esto, aunque particularmente no soy de las malas conductoras. Lo he visto en conocidas, familiares y amigas. Me guste o no, es una realidad.
Llevo más de 10 años al volante, y nunca me he visto involucrada en algún incidente por manejar mal. Dos partes no más. Uno por estacionarme en lugar no autorizado y otro casi-parte (anulado) por no llevar impreso un documento. Las estadísticas dicen que son los hombres los que tienen más infracciones cursadas por malas prácticas en el vehículo y no lo pongo en duda. Peleo de forma constante con esos tipos que se creen súper hombres que pretenden que al hacernos un cambio de luces, nos vamos a cambiar de pista de forma instantánea. “Pasa por arriba CTM les grito. También discuto con los que adelantan para llegar al rojo y quedar al lado de nuestro auto. “Toma cachito de goma”.
Debe ser en parte por mi forma de tomarme la vida, que no es precisamente con Andina, que me enerva cuando la gente no respeta las señales básicas del manejo. Señalizar cuando van a virar a alguna de los dos lados y ojalá que lo hagan para donde dicen que lo harán, poner las luces intermitentes si van a detenerse donde no se debe, ceder el paso cuando no pueden avanzar más de 10 cm si es que no te dejan pasar, no partir con rojo!!! Me enferman los colectiveros y las micros que siempre parten antes. También me enojo con los peatones que pareciera que disminuyen la velocidad de su andar cuando cruzan la calle en los semáforos y pasos de cebra... cuando paso por el centro me siento en la jungla con puros monos saltando entre lianas cuando se me cruza la gente irresponsable. Creen que uno tiene ojos en la espalda... ¿Cómo no cachan que tienen que alejarse un poco cuando uno hace retroceder el auto?

No sé si les pasa, pero cuando una mujer maneja, el hombre que va de copiloto por lo general va dirigiendo el tránsito. Me caaargaaa. De verdad prefiero que maneje él si va a estar dando tantas indicaciones. Los hombres casi siempre nos ven inferiores en temas de autos... y en realidad es así. Obligadamente he aprendido de mecánica, cambio ruedas sola y toda la chaya, pero reconozco que si tuviera a mi pierno peludo para hacer todo eso, lo dejaría. Cuando he cambiado ruedas, sufro porque aunque me pare arriba de la llave no logro soltar los pernos con facilidad... es una cosa de cuerpo y fuerza, no de ganas. 

Volviendo al tema principal de mujeres al volante. Recuerdo una vez que traté de guiar a mi mamá para que se estacionara entre dos vehículos. No hubo caso. No me hizo caso con el giro de las ruedas, formó un taco gigantesco y cuando ya quedaba poco para poder maniobrar de forma correcta, se enojó, se salió del espacio y vino otro y se estacionó en un dos por tres. Dicen que las mujeres no tenemos esa habilidad de tipo espacial que hace que nuestros opuestos puedan estacionarse en cualquier lugar sin problemas. Yo voto que se trata más que nada de seguridad al volante. Cuando una conoce su vehículo, sabe medir las distancias al “ojo” y tiene paciencia para maniobrar como corresponde, no debiera haber mayores problemas.

Lo que sí nos hace peligrosas al volante es la cantidad de cosas que hacemos mientras manejamos y en eso hago mea culpa. En los semáforos me pongo el rímel y/o retoco el labial. A veces reviso el teléfono por si llegaron correos. Cambio la radio, converso con mi hija, hablo por celular, busco un dulce, me fumo un cigarro… y otros, que sin duda no debiera hacer mientras manejo porque son causales de distracción.

No se trata a mi gusto del género. Se trata de la capacidad de concentración frente al volante. He aprendido a no mirar nada que no sea el camino, eso lo hago cuando ‘me llevan’. He aprendido también a no cederle el paso a todos, ya que no todos son gentiles de la misma forma que uno. Si hay que gritar, gritaré, si hay que sonreír también lo haré, pero lo que no tranzaré jamás es que un zángano limpia vidrios pase su esponja por mi parabrisas sin mi permiso. ¡Eso sí que no!

lunes, mayo 28, 2012

Soltera otra vez

Entre el video de las 42 Frases de las Celosas más el estreno de la teleserie Soltera Otra Vez, he escuchado y leído tanto comentario que me dieron ganas de escribir mi propia versión de los hechos.

No me considero celosa, cuido lo que es mío no más jaja. Reconozco que a veces he sido un poco psyco averiguando cosas que no debiera saber o que no deberían importarme, pero que al fin y al cabo, no estuvo de más averiguar. Pero no soy celópata. Confío, quizás es un defecto, pero es la forma en que considero que una debe llevar una relación de pareja si quiere que resulte.

Viendo la novela, a pesar que muchas de las escenas son sobreactuadas, deja en claro un punto importante y es que las amigas siempre están cuando una las necesita y también son ellas las que te hacen poner los pies en la tierra cuando andas con la cabeza en la luna soñando en historias tanto para bien como para mal. 

Es cierto que una se pone monga durante la relación cuando ve que el socito no pesca mucho o la magia inicial se ha ido perdiendo, la rutina se pone densa y por eso me he reído con las frases de celosas porque más de una de esas frases he dicho por inseguridad y sé que mis amigas también. 

Estar soltera otra vez ha implicado volver a armar mi vida. Empezó a sobrarme el tiempo, la comida, los minutos en el celular... Triste en un comienzo, esa tristeza de llegar a casa y ponerme pijama a las 7 de la tarde, llanto contenido de todo un día que explotaba al abrazar la almohada... Por eso entiendo a la mina de la novela. Volver a ver la vida desde un ángulo totalmente distinto, donde cada detalle vale. Las amigas siempre dan consejos y ayudan a  ver las cosas desde distintas perspectivas, pero es finalmente una la que tiene que darse cuenta de los hechos. Una persona me dijo que dejara de hacerle caso al corazón y pensara con la razón. Lo hice. Fue la única manera. Pero duele, a veces duele... y otras no duele y es convincente. Hay que saber donde dejar que afloje la cuerda. 

Los hombres pareciera que son más simples y determinantes a la hora de tomar decisiones. Nosotras damos vueltas mil veces a los temas que nos trastornan, buscamos ayuda emocional, apoyo moral y un cuantohay de explicaciones para entender lo que finalmente queremos entender y creer. 

Yo protejo lo que es mío hasta que me dejan. Si no puedo, no hay nada más que hacer. No hay recetas o por lo menos mi libro de pociones, no tiene las recetas adecuadas. Y aquí estoy. Soltera otra vez.









martes, mayo 22, 2012

Uy qué fríooo


No sé si el verano fue muy caluroso u olvidé lo frío que es el otoño en esta ciudad, pero ando insoportablemente intolerante al frío. No es de floja que no me levanto en la mañana, es porque mi cuerpo tiene una incansable pelea con las sábanas... adivinen por qué; obvio, porque mi camita es lo más acogedor que hay en el mundo y me gana la batalla contra el frío. Pero no dura mucho. Después de la pelea de todas las mañanas, tengo que levantarme igual y comienza el suplicio y el sufrimiento porque odio salir de la ducha y recongelarme. Por lo menos me salva mi calefactor que se ha vuelto mi mejor amigo contra estos días, tardes y noches de frío.


No basta con todos mis accesorios anti frío. Uso gorritos de lana, bufandas, pañuelos y abrigos, incluso polainas, pero de todas formas me recago de frío. Estuve averiguando por qué siento tanto las bajas temperaturas, una de las razones puede ser que mis hormonas tiroideas TSH están disparadas... fuck, todavía no he ido al endocrinólogo. Negligencia no más. Bueno, pero el tema importante es que independiente de los motivos parezco hija única con toda la ropa que me pongo, en la pega me preguntan todos los días si tengo frío porque solo me falta el saco de dormir y el pasamontañas. Me da lo mismo andar abrigada, pero me está comenzando a hartar la misma pregunta una y otra vez. Además que considero que me veo regia con mis gorritos, aunque algunos crean que me parezco al hongo de Mario Bros.

Quizás lo que más me aproblema del maldito frío es que se me infla el colon cuando es mucho, se me parte la cara, se me congelan los dedos usando el mouse y cuando camino contra el viento mis ojos no paran de llorar, así es que ni pensar en maquillarme mucho, no vale la pena.

Yayaya, después de tanta queja, lo bueno es que por lo menos el frío puede evitarse abrigándose mucho o sumergida en frazadas. En eso le pega mil pata's en la guata al calor, que por más que uno se empelote, llega un momento en que no es posible sacarse nada más. Me conformo con que solo durará unos meses... por ahora ¡benditas sean las bufandas, gorros y guateros de mano!

lunes, mayo 21, 2012

Linda frente al dolor


Cuando se acaba una relación de amor, el dolor se hace presente. Es normal sentir pena y desolación. Nos preguntamos por qué, qué habremos hecho mal, algunas somos masoquistas y nos inventamos motivos equivocados de por qué nos dejaron de querer. 
Muchas de esas veces creemos que tenemos toda la culpa y nos echamos para abajo. Lo peor es que pensamos que nunca vamos a poder superar el dolor. Importante es tener claro que esa sensación es temporal, que aunque suene cliché, el tiempo ayudar a olvidar y a sanar hasta las heridas más profundas ¿Y qué mejor que un cambio radical para volver a empezar?
Si estás en una etapa triste por culpa del desamor, te propongo que trates de hacer lo siguiente:
Cambia de look: Un nuevo corte de pelo o cambio de color, una manicure, una depilación distinta a la habitual (una brasileña, por ejemplo, solo para sentirte diferente). Si tienes algunos pesos de más, renueva tu clóset, vende o regala ese vestido que usabas para salir con él, cambia las zapatillas por zapatos más top… hay un montón de cosas que puedes hacer con tu cuerpo para sentirte mejor.
Haz ejercicio: Inscríbete en un gimnasio. La liberación de endorfinas es una buena forma de liberarte de la pena. Y además trabajas tu cuerpo para sentirte en forma y más regia.
Mueve los muebles de tu casa: Saca todas las fotos que te recuerden que él estuvo ahí. Cambia los muebles de lugar para que las energías estancadas se muevan. Además de cambiar el aspecto de tu hogar, podrás encontrar mejores formas de decorar. Quizás ese florero se vería mejor en otro lugar.
Sal con tus amigas y amigos: Una salida con tus amigas para desahogarte, te hará bien. Acepta invitaciones de amigos, arréglate como si fueras a una cita, aunque no lo sea.
Nunca olvides que eres lo más importante para ti misma. Si piensas que todo irá mal, lo más probable es que así sea. Cree en ti. Si no te quiso, alguien más lo hará. Si logras darte cuenta de cuáles fueron tus errores, intenta no volver a cometerlos. Las relaciones de amor son de a dos, pero la relación que tienes contigo misma es solo contigo. Si no te quieres tú, no esperes que otro lo haga por ti.
A pesar del dolor, nunca olvides de sonreír a quienes quieren verte feliz.