jueves, julio 05, 2018

Depilarse

Iba a escribir sólo de los métodos de depilación que he usado y cómo he simplificado con el pasar de los años el asunto y me salió la historia de mi vida en torno a los pelos. Al final cierro el post, hablando de mis gustos por cada uno de ellos.


Una historia peluda:

Desde niña fui peluda. En mi infancia me gustaba jugar con los pelos de mis brazos, me los peinaba, jaja, no me molestaban, eran parte de mi cuerpo y los aceptaba como tal, hasta que llegué a la pubertad y me empezaron a molestar... y mucho. Mi mamá que es rubia nunca ha tenido problemas de pelos y mis hermanas eran bien lampiñas, por lo que en la casa era un tema mío, solamente mío y de nadie más. 

A los 11 años, casi bordeando los 12, mi mamá accedió a permitir que me depilara las piernas antes de un paseo de curso, que eran como de hombre lobo jaja. Compramos una jalea depilatoria con olor a amoniaco espantoso y escondida en el baño esperé a que hiciera efecto. Se salía con el agua de la ducha. Fue maravilloso ver mis piernas peladas, aunque sólo me dejó hacerlo con la mitad de la pierna desde la rodilla hacia abajo, pero al fin y al cabo, ya no tenía esos pelos de toda la vida. En esos años, los niños éramos muy dependientes y pedíamos permiso para todo. Ahora, en cambio, ellos deciden y uno les hace caso. Al menos los escuchamos en sus problemas, aunque sean meramente estéticos. Para mí era un tema, un problema al que jamás le dieron la importancia que para mí tenía. 

Al mismo tiempo, me crecía ese bigote púber que no podía sacarme, porque no sabía cómo. En la casa no habían elementos para depilar y no me iba a afeitar con la rasuradora de mi papá. Después de mucha insistencia, mi mamá me dio la opción de teñírmelos con blondor (decolorante al que se le agrega agua oxigenada y decolora los pelos). No me di cuenta en este tiempo si se notaba o no que estaban teñidos, hasta que una vez se me ocurrió dormir con la pasta puesta y amanecí con un bigote rubio, casi como de viejo pascuero. No tengo más recuerdo de eso, ni de cuánto me duró, pero debió haber sido demasiado notorio.

La jalea se acabó y de a poco empecé a entender cómo funcionaba la afeitadora. Por ahí había una y la empecé a usar para las piernas y las axilas. Ya no pedía permiso. Más de alguna vez saqué la de mi papá, porque era mejor. Y así sobreviví toda mi adolescencia usando afeitadora para las piernas. Con la pinza teníamos una relación de amor y dependencia absoluta. Pasaba horas, ahora con conocimiento de toda la familia, con la pinza y el espejo en la mano. Donde crecía un pelo, estaba la pinza. Fuera bigotes, axilas y cejas. El pelo loco en la pera también. Todo lo depilable se sacaba a punta de estornudos y lagrimones. No quería más pelos en mi cuerpo y menos en mi cara. Fueron años y años de locura por la depilación. Juraba que todo el mundo que me viera, sabría que había un pelo extra que había olvidado sacar. 

Cuando me regalaron la Epilady (¿se acuerdan? Pinchen sobre la foto y vean a cuánto la están vendiendo), la primera máquina eléctrica que salió que tenía unos resortes que tiraban los pelos por enganche, pensé que mi vida había cambiado para siempre... pero ¡Qué dolor! Era horrible. Pero decían que para ser bella había que ver estrellas. Yo llegué a otras galaxias, pero me aguantaba. Y funcionaba. Pero no era agradable y además era incómoda para tomarla, así es que la usaba muy de vez en cuando. Después apareció la Satinelle y ahí sí que el cambio fue maravilloso. Me la gané en un concurso de bloggers hace muuchos años. Esos rodillos que tiraban los pelos y a la vez daban un especie de masaje, fueron la solución al problema permanente. Y la empecé a usar para todo. Y aún la uso, aunque en una versión más moderna. Las pastillas anticonceptivas terminaron por arreglar el problema de los pelos... o no sé si será la edad o la depilación periódica que fue haciendo que las "matas" de vellos fueran atenuándose. Sea como sea, ya no son un problema.

De todas formas, seguí buscando alternativas a una depilación más definitiva y me fui a depilar los bigotes con láser. La primera sesión eliminé para siempre 3 cañones gruesos que me salían en el bigote. Juro que nunca más volvieron a salir. En una segunda sesión, la persona que me atendió le puso mucha potencia a la máquina y se me quemó la dermis, la capa interior de piel, y me quedaron unas costras internas que desaparecieron cuando cicatrizaron. Nunca más volví. 

Para cerrar el círculo de la depilación definitiva, compré hace un par de años la Lumia que depila con luz pulsada y si bien vi algunos cambios importantes, no me hice el hábito de usarla como indicaba el manual, así es que el tratamiento quedó a medias. Lo peor que me pasó con ella fue que probé con los dos brazos cerca del verano, cuando ya los tenía un poco bronceados. Calculé mal la intensidad (porque asumí que mi piel era morena y los pelos negros, cosa que no era tan verdad) y me quemé la piel. Me hice unas marcas cuadradas a lo largo de ambos brazos. El ardor esa noche fue tremendo y al día siguiente tenía los brazos como si me hubiera quemado con la plancha cada 5 cm. Horror! Anduve casi 2 meses con esos dibujos en los brazos, porque cuando la piel cicatrizó, lo hizo con mi color de piel real y había intervalos en que seguía bronceada. Aún así, sirvió. Así es que si la usan, tengan cuidado con la intensidad.

Ya en la actualidad, la depilación no es una prioridad en mi vida. Tengo muchas más cosas de las cuales preocuparme. En todo caso, la cantidad de pelos es muy inferior a la mi etapa de niña-adolescente-estudiante y ya no me preocupa si anda un pelo loco por ahí. Incluso ahora me dan risa. 

FIN

He probado varios productos y los que menciono a continuación están mi casa. 


Barrita de cera: La gracia que tiene es que se derrite con el calor del secador de pelo. Hay que buscar el punto de fusión perfecto para que no se quede muy dura pegada a la piel y poder tirarla con facilidad. Funciona para áreas chicas, en la cara, como bigote o cejas, es fácil de usar, no tiene olor. Tiene mi voto. El aspecto no es muy lindo porque derretido toma una forma un poco obscena. Pero es lo de menos.






Espejo con aumento x 10 y pinza: Las mejores pinzas son las que tienen punta o biseladas. Agarran hasta los pelos más difíciles. Son portátiles, fáciles de usar. El problema es que mágicamente se pierden y aparecen en cualquier parte. El espejo con aumento en lo máximo. Lo recomiendo si son obsesivas por los pelos.
Las pinzas de ferias de artesanía son de lata y luego de varios usos se les va saliendo una capa cromada que tienen encima y para mi gusto, podrían llegar a provocar alguna infección.Sugiero usarlas sólo para emergencias.


Afeitadora: La de la foto es una Venus. No son muy baratas, pero son buenas. Yo no la uso, a menos que tenga una emergencia. Igual está en la casa.

Vean este artículo sobre el "impuesto a lo rosa". Quizás si usan de éstas, les conviene comprar las de hombre.

Hay mujeres ZeroWaste que están usando unas metálicas que usan hojas desmontables "a la antigua", pero como yo no la uso, veo innecesario tener una de ésas. Quizás me motive alguna vez.

Satinelle: Para mí es lo mejor. Es eléctrica, no contamina, no se bota, es súper efectiva y no toma tanto tiempo el proceso de depilación. Los pelos recién aparecen luego de 3 semanas. No se puede usar en paseos ni campamentos, pero para una vida normal es muy práctica. Ésta es por lejos mi favorita.







La cera caliente en general no es de mi gusto para zonas grandes, pero conozco a varias amigas que la prefieren. Tengo la ollita que se usa sobre el quemador de la cocina, pero debe llevar como 2 años guardada, sin uso.





Y como dato final, conocí un par de mujeres mayores que se depilaban con piedra pómez... entre ellas mi abuela (QEPD).

A veces, sinceramente me da lata depilarme. Sé que hay mujeres que han optado por no hacerlo, pero no me uno a su causa. Que cada una haga lo que quiera con su cuerpo, lo respeto y me parece genial. Pero no me gustan los pelos y nunca me van a gustar, al menos no en mi cuerpo. 

Y Ustedes, ¿tienen alguna historia tan drámatica como la mía? Espero que no jaja
Y ¿qué método prefieren?







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