martes, junio 12, 2018

La ansiedad camino al minimalismo

Ya les he contado que pasé mucho tiempo guardando cosas "por si acaso" hasta que decidí que ya no más. Algunos pensarán que me fui hacia el otro extremo y, en realidad, pueden tener algo de razón. Ya cada vez hay menos cosas en la casa, tanto en la bodega del patio como dentro de los muebles de la casa.


Partí sacando cosas repetidas e innecesarias, como herramientas, materiales de construcción, ropa y zapatos y luego seguí con cremas, productos de limpieza, comida almacenada vencida, ropa de cama, muebles, utensilios de cocina y adornos varios (entre muchas cosas más). De estos adornos, por ejemplo, muchos no tenían ningún sentido para mí, no encajaban con mi estilo porque me los regalaron, no los elegí. Tantos eliminé que hasta vendí el estante que servía sólo para ponerlos. ¡Qué pérdida de espacio tenía ahí! 


Partí con esto en enero más o menos, es decir que ya van a cumplirse 6 meses desde que comencé en esta aventura de eliminación. Podría demorar menos, es decir, sería muy fácil tomar las cosas, meterlas en una bolsa y sacarlas de la casa, como de alguna forma nos motiva Marie Kondo, pero llevado a la práctica, si bien hay cosas que sí pude botar a la basura como cremas y comida vencidos, hay otras que aún están en buen estado o pueden tener un mejor destino que la basura. Éstas son las que eventualmente irían en alguna de las "cajas de cosas para donar, regalar o vender" (Ya escribiré sobre eso). El problema de estas cajas es que si bien existe la genial idea de entregarlas a alguien más, si no tenemos a quien, podemos andar meses con las cosas en el auto o permanecer con todos estos objetos esperando su destino guardados dentro de la casa, lo que alguna forma, no ayuda mucho al orden. A mí eso me produce una cierta ansiedad. Me pasa principalmente con las cosas que ofrezco a alguna persona, que se comprometen a recoger y la persona no se la lleva nunca. Ese almacenaje forzado sabiendo que ya tiene dueño, me enerva un poco... es de puro ansiosa.



Tengo muchas cosas aún que compré en ofertas, Por ejemplo, 3 envases cerrados de detergente + 2 abiertos, 4 aerosoles sellados tipo lisoform, varios envases de recarga de productos de limpieza, siliconas para el auto, servilletas por montones, jabones de Bath&Bodyworks que compré en Santiago en oferta porque aquí no está esa tienda (lleva 3 por...), cremas de cara, cuerpo y manos... eso es lo que por ahora logro recordar. Debo esperar que estas cosas se acaben. No puedo llegar y tirarlas. No tiene sentido, hay plata invertida ahí y creo que ninguna caduca pronto. Lo que hice hace poco fue vender una caja sellada de 100 bolsas de té a una vecina. No tomo té muy seguido y la caja ocupaba mucho espacio. El punto aquí es que seguiré con los muebles un poco llenos hasta que logre acabar todos estos productos. Esto deja como enseñanza que no vale la pena comprar todo de oferta, salvo si es algo que va a permitir un ahorro muy importante. Si esa oferta al final termina desordenando nuestros espacios y no aportando significativamente a la economía familiar, quizás no vale la pena. Así lo he estado haciendo últimamente, ir comprando en la medida que se necesita. 

Por otro lado, he optado por adquirir cosas de mejor calidad y que sí aporten valor. Aproveché una oferta en los cyberdays y compré el notebook del cual escribo ahora, entre otras cositas que sé que van a durar mucho. 

El camino ha sido lento pero seguro. Se me ha vuelto un hábito estar revisando casi diariamente los espacios para ir viendo qué se queda y qué se va. Puedo sonar un poco obsesiva, pero es lo que me mueve ahora. Despojarme de cosas materiales innecesarias me satisface, me hace sentir bien, y sobretodo con menos carga. 

Destaco que uno de mis grandes conflictos emocionales a la hora de eliminar cosas de la casa, se produce porque tengo una fascinación con el reciclaje que me impide llegar y botar sin tener algún sentimiento de culpa. Por eso es que siempre trato de buscar un nuevo hogar para mis cosas, sobretodo las que están en condiciones de seguir siendo utilizadas. 

Paso a paso...