miércoles, junio 20, 2018

Inventario en casa

Me encantaría llegar a ese punto en que tenga claridad de todas mis pertenencias. Y cuando digo todas, son TODAS.


Durante toda mi vida me he dedicado a adquirir cosas, de todo tipo (colección de esquelas, pins y llaveros, por poner ejemplos). Sé que no soy la única. Desde cosas tan pequeñas como una cinta para el pelo, lápices hasta ropa de cama y muebles (por mencionar cosas muy grandes). Las cosas grandes son fáciles de dimensionar: el refrigerador, la cama, mesa, etc. No son "escondibles" por lo que es lógico que tengamos absoluta conciencia de que existen y dónde están. Pero los objetos pequeños, los que caben en cajas, joyeros, cajones, bolsas, pueden ser cientos o miles y como en estricto rigor no ocupan mucho espacio, los podemos guardar eternamente y no molestarán. Sin embargo, creo que hay muchas de estas cosas que justamente por su tamaño, pierden importancia y quedan rezagadas en el fondo de un cajón sin uso, sin ser necesitadas y lisa y llanamente olvidadas.

Al ir abriendo cajones y revisando uno a uno su contenido, me doy cuenta de esto que les comento. En la oficina he hecho el mismo ejercicio. He abierto muebles que están llenos de objetos y cuando preguntas a los demás si saben algo de ellos, nadie sabe. No tienen dueño. Nadie sabe quién los guardó en ese lugar ni para qué. En la casa pasa lo mismo. Guardamos cosas y cosas que terminamos olvidando. En mis cajones he encontrado de todo. Y encima de ellos también. La señora del aseo (conozco a varias que hacen lo mismo) guardan lo que pillan en los ceniceros o pocillos que encuentren. He encontrado pinches, chinches, clavos, puntas de atornillador, colets y aros - entre otros - en un mismo recipiente. Uno de esos días dedicados al orden profundo, decidí que iba a dedicar el tiempo que fuera necesario en reubicar todo en su lugar y uno a uno lo hice. Iba de una habitación en otra y no paré hasta terminar. Suena a muuucho tiempo dedicado, pero no fue así. Dos horas con suerte y con espacios de "procrastinar" entremedio.

Me ha dado vueltas desde hace un tiempo, el tema de los inmigrantes. Llegan a un país desconocido casi con lo puesto. Por ejemplo, mi hermana ha estado de inmigrante en otros países y ha tenido que dejar sus grandes pertenencias en los lugares en que ha estado para moverse a otro lugar. Y esto me da para pensar que somos lo que somos, no somos lo que poseemos. Me siento rica cuando veo todas los objetos que me pertenecen, pero sinceramente muy pocos de ellos aportan realmente a mi día a día. 

Por eso es que quisiera inventariar todo. Saber lo que poseo y definir exactamente lo que sirve y necesito y lo que no. Sigo descubriendo cosas innecesarias en mi hogar, sé y tengo muy claro que seguiré encontrando más. Los lápices, estuches, pañuelos, ropa en general, chinches, pinches, comida que vence, envases y adornos siguen ocupando espacios en los cajones, ocultos muchas veces por otras cosas de igual o menos relevancia. 

Ya llegará el día en que pueda hacer el inventario y sepa con precisión (no exactitud, porque es muy difícil) lo que hay y sobretodo lo que dejó de haber.

¿Y tú? ¿Sabes todo lo que posees? Te invito a hacer la prueba. 

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