jueves, mayo 10, 2018

¿Cuántos zapatos tienes?




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Ayer miré conscientemente dentro de mi clóset (como por décima vez) y me quedé pensando en cuáles son los zapatos que me gusta usar siempre y cuáles están ocupando espacio en el zapatero o en las cajas esperando que alguna vez me acuerde de ellos. Y me asaltó la pregunta: ¿Cuántos pares de zapatos tengo? ¿Podría decir rápidamente el númeo exacto de zapatos que tengo? La respuesta fue no. Hice la misma pregunta en el grupo de Facebook y al parecer es un mal que tenemos muchas de tener un montón de zapatos guardados en cajas, en clósets y donde sea y no sabemos con claridad el número exacto que tenemos. Con esto es fácil darse cuenta que poseemos cosas de más, que en realidad no necesitamos si no que compramos porque nos gusta tener más. Yo me comprado zapatos sólo porque los encontré lindos y mantengo uno que otro par muy incómodo, pero que creo que alguna vez puedo volver a usar, aunque sea para tomarme una foto con ellos puestos.

Durante esta última semana he estado sacando varios pares de botas y zapatos de mi casa, para liberr espacio en mi clóset. Como ya he contado en numerosas ocasiones, ya me cansé de estar guardando cosas por si acaso. Tengo dos pares para ponerme en alguna fiesta (porque obvio que necesito zapatos especiales para vestidos). 

Ya no estoy dispuesta a estar buceando entre las cosas para ver qué me pongo. Con menos, tengo más tiempo para otras cosas, me preocupo menos de estar ordenando, se limpia mejor y sobretodo, me siento más liviana.

Los invito a revisar sus pertenencias. No sólo es cuestión de tener muchos zapatos y ropa. Por ejemplo, hace un mes abrí y vacié mi caja de herramientas y encontré 5 martillos y 8 atornilladores (aparte del que tengo eléctrico). Por supuesto que me di cuenta de por qué pesaba tanto la caja, pero además, ¿para qué querría una persona como yo o como cualquiera, tener tantos martillos? Lo mismo me pasó con mi cajita de clavos, tarugos y tornillos. Ya me había pasado varias veces que usaba un tipo de tornillos que ahí estaban que son malos y se ruedan a medida que los vas atornillando. Tenía muchos de ellos rodados y guardados y también otro nuevos que ya sabía que andaban mal, así es que fui viendo casi uno por uno y boté todos los que no me sirven, además de otro montón de cosas de ferretería que ni siquiera sabía para qué servían. Lo mismo con los juegos de loza, toallas, sábanas, cubiertos, manteles, etc...