jueves, junio 18, 2015

¿Colon? No más

Hace un tiempo escribí sobre mis molestias con el colon irritable y me quejaba de que nada me quedaba bien porque andaba permanentemente hinchada. Durante años fui al mismo médico que siempre me diagnosticó lo mismo... la hinchazón era producto del estrés o de algunas comidas que producían flatulencia... claramente las indicaciones que este médico me dio durante el tiempo que me traté con él, fueron insuficientes y decidí buscar otra opinión. La segunda opinión me cambió la vida.

Llevé todos mis exámenes médicos anteriores al nuevo gastroenterólogo. Me palpó la guata y me dijo lo siguiente: "Yo creo que no tienes colon irritable. ¿Estás dispuesta a dejar de comer algunas comidas durante un mes? Yo creo que tienes intolerancia a algunos alimentos y debemos descubrir a cuáles."


Me dijo que lo que podía ser es que tuviera algunas bacterias en mi flora intestinal que fermentaban ciertos alimentos, por lo que si evitaba consumirlos, lo más probable era que no volviera a sentirme mal... Esto fue lo que tuve que hacer:

LA DIETA FODMAP: Fermentable Oligosaccharides, Disaccharides,Monosaccharides and Polyols


La dieta FODMAP obliga a limitar el consumo de alimentos altos en fructosa, gluten, lactosa y polioles, es decir tuve que evitar durante 1 mes comer los siguientes alimentos:

- Alimentos con gluten: como cereales de trigo y derivados, el centeno y la cebada. No comí pan, ni fideos. No podía ingerir masas de níngún tipo y tampoco cerveza. 


- Frutas altas en fructosa como la manzana, pera, sandía o duraznos. 


- Verduras como la cebolla, ajo, alcachofas, espárragos, betarragas, lechuga escarola, repollo, brócoli, puerros, coliflor o champiñones, entre otros que son del grupo de los polioles.


- Legumbres como porotos, lentejas, garbanzos o habas.


- Lácteos: Nada de leche, yoghurt, quesos. (Fue terrible esta parte)


 -Miel (no me gusta, así es que daba lo mismo)





Estuve el mes completo dedicada a descubrir qué era lo que me hacía mal. Partí ese mismo día a comprar al supermercado y quedé horrorizada al darme cuenta lo caro que es comer de forma especial. Un paquete de fideos sin gluten vale el triple de un paquete normal. Lo equivalente a una rebanada de pan de trigo son unas galletas de arroz que parecen de plumavit.

No podía comer queso, ni legumbres que tanto me gustan. Tuve que optar por tortillas de maíz (los snacks Panchitos de maíz son lo máximo para saciar la ansiedad), comía arroz y papas casi todos los días, al igual que la carne (vacuno, pollo, pescados o cerdo) que no estaba contraindicada. La comida estaba un poco desabrida porque no se podía aliñar con cebolla ni ajo ni pimienta, ni nada que picara mucho... Las dos primeras semanas fueron duras, pero después me acostumbré. De a poco fui incorporando lo que no me resistía de no comer... partí con un trozo de pan normal que no me hizo nada. Luego fueron pastas normales, luego el queso y para mi sorpresa, ninguno de estos dos grupos me hacía mal... por lo tanto descubrí que no tenia intolerancia ni al gluten ni a la lactosa... qué felicidad.

Las legumbres no me hinchan mucho, pero ya descubrí que la cebolla, el ajo y el ají son nefastos y son los que más daño le hacen a mi colon. Sobretodo si están crudos. Las manzanas y peras provocan cierto malestar, pero nada grave o insoportable. La lechuga escarola me hincha. Las acelgas, brócoli y la coliflor hacen lo suyo también. El trigo no me afecta en nada, pero la cerveza y pan centeno me hacen sentir la guata pesada.

Lo interesante de esta dieta es que pude descubrir por medio de ensayo y error cuáles son los alimentos que debo evitar para no andar hinchada. Ya sé que comer y qué no. Aprendí que el choclo (maíz) no es mi enemigo y no me provoca absolutamente nada, aunque a otras personas sí. El estrés no tiene un factor preponderante en mi cuerpo a la hora de hablar de colon. Es fantástico haber optado por la segunda opinión porque me cambió la vida. Después de más de 10 años de no saber qué le pasaba a mi cuerpo, entendí qué era, cómo llevarlo y nunca más he vuelto a tener los ataques de colon que sufrí alguna vez.

Les dejo algunos links para que obtengan más información:
http://www.endoscopiasmurcia.es/blog/lista-de-alimentos-no-permitidos-y-permitidos-en-la-dieta-fodmap/
http://www.dolor-abdominal.com/nutrisiia/tablas/tabla-dieta-baja-fodmaps.pdf
http://www.consumer.es/web/es/alimentacion/aprender_a_comer_bien/enfermedad/2014/10/21/220813.php





martes, junio 02, 2015

Mujeres...

Los hombres suelen decir que las mujeres somos raras y por ello solo hay que queremos y no entendernos. Yo preferiría que los hombres se dieran el trabajo alguna vez de entendernos. Con su postura de "básicos" se escudan para no hacerse cargo de nada. Se creen "prácticos" pero a veces no saben resolver un problema simple. No saben buscar frente a sus narices, no diferencian los matices de los miles de millones de colores que nosotras somos capaces de identificar, no tienen paciencia para cotizar y menos para salir a comprar. Y nosotras somos las raras.

Es cierto eso de que las mujeres podemos trabajar, caminar y mascar chicle al mismo tiempo. Mientras trabajamos, tenemos que preocuparnos de rendir bien en la pega, además de hacer lo posible por vernos bien, que no nos sobren los pelos en la cejas ni que se note algún pelo del bigote. El hecho de andar con la ruler nos pone de un genio del terror pero debemos disimular cualquier malestar, porque sino mostramos debilidad. Si además tenemos familia, debemos ocuparnos de no olvidar pedir la hora al dentista del hijo o del marido, del almuerzo, de los útiles que encarga el niño para el colegio,  del disfraz para el evento del día del alumno, de la pelu del perro, de la reunión de apoderados, de transferir la cuota para el paseo... Y resulta que si nos cansamos de hacer tanta cosa o se nos ocurre reclamar, somos complicadas y nos tratan de inconformistas.

Creo que la visión de los hombres con respecto a nuestro género es porque de una u otra forma hemos permitido que esto suceda. Hay mujeres que no están dispuestas a realizar tareas domésticas asociadas a los hombres (como mover muebles, usar el taladro o arreglar lámparas). Hay mujeres que son miedosas y como no se arriesgan a nada viven necesitando ser protegidas, otras de lleno son flojas y otras definitivamente inútiles para algunas tareas y prefieren relegarse a las tareas asumidas históricamente como femeninas como la cocina, aseo y planchado... confieso que el planchado está fuera de mi disco duro. 


Un porcentaje de mujeres que se ha dedicado permanentemente a echar a perder la percepción de nosotras porque en verdad que algunas conducen como las pelotas. No sé si existirá algún lugar en el cerebro que permite calcular los espacios que nos rodean que el cerebro femenino no desarrolla completamente, pero no entiendo cómo hay mujeres que no logran estacionar entre dos autos sin dificultad. Una vez un hombre me dijo que la única forma de asegurarse que a sus hijos no les pasara nada cuando su mujer manejaba era con un auto gigante y requetecontrareforzado (??). Para eso en todo caso hay que tener plata... El asunto es que me enerva ver la poca capacidad de manejo que tienen algunas de mis congéneres.


Por otro lado están las minas que son minas... no me refiero a que sean guapas o no, si no que tienen comportamiento de mina. Que creen que pueden dirigir todo, que lloran para lograr objetivos, que hacen abuso de su condición de mujer para conseguir algo con algún hombre. Entre nosotras esos códigos no funcionan. Las mujeres no nos dejamos seducir por otras mujeres (a menos que sea lela). En cambio los hombres son débiles frente a un poto o buenas pechugas y por más duros que sean, siempre se dejan seducir, aunque sea un poquito,

También estamos las que no somos ni fu ni fa. Las mujeres que estudiamos en escuelas de ingeniería, estuvimos obligadas en cierta medida a entender otros códigos entre los compañeros. Era imposible no involucrarse en sus bromas o en sus comentarios. Terminamos entiendiendo cómo piensan, cómo se comunican entre ellos y también cómo hacen las diferencias cuando están con alguna mujer que les parece interesante o con las amigas-amigotas. Por lo mismo, creo que hay minas que son muy minas, hay mujeres que son muy pavas, hay mujeres que son muy calientasopas y hay otras que somos más choras que no encajamos tanto en esa irracionalidad extraña del pensamiento mágico. Jajajaja...Ya bueno ya, a veces sí...